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viernes, 12 de febrero de 2021

Es más fuerte la amistad, cuando los dos aman de verdad

En Sueño Profético decían:

Es imposible tener amistad y ocultar sufrimiento con el que no cree en este “Diciendo”. Que puedes comprobar si es verdad en cada momento que tú quieras pensar en esta Verdad que te presentan escrita y antes fue dicha, con justificantes, con Palabras que ves que no puede nadie rectificar queriendo poner otras de cultura universal.

Dijo uno:

Yo Le oí al Maestro contestar a unas preguntas que Le hicieron unos que los dos creían llevar razón. Uno la creía llevar porque sentía la razón. El otro era querer llevarla sin sentir lo que hablaba.

 Aquí se dictan:

   –¿Maestro, el que Te ama puede tener, no amistad, sino intimidad y alegría al ver al que a Ti no Te ama, o peca?

Ya se oye la Voz del Maestro.

   –No peca, porque jamás puede tener intimidad. Y este “jamás” no admite la intimidad. Ni la admite, ni mi Padre lo consiente. En la intimidad de espíritu, si hay alegría al verse, son los dos lo mismo.

Desperté, oí:

Más tristeza dieron estas Palabras, que alegría.

Porque había quien tenía amistad con el que al Maestro no quería.

Cierto, que al no creer otro en sus Palabras, si tú crees y Lo sigues, tú no puedes pecar, porque intimidad tú no puedes guardar.

Amistad puedes tener, sin querer, porque la vida te lo exija, si tú dependes de él.

Pero ya la intimidad pertenece al espíritu, que es contacto con esta Eternidad.

Que esto te sale a la cara sin poder dialogar.

Es más fuerte la amistad, cuando los dos aman de verdad.

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Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C6

miércoles, 18 de mayo de 2011

No ama, por seguir la amistad del que a Dios condena - Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 116-117-118


En Sueño Profético decían:

Lo mismo que el hombre estudia las reacciones del cuerpo humano, tiene que estudiar las reacciones del espíritu.

Dijo Santiago:

Un día, cuando íbamos con el Maestro, venían a mano contraria unos cuantos hombres, y Pedro quería pararlos, ya que vio a uno que días antes le dijo: “Me gustaría oír hablar al Maestro”. Consultó Pedro con el Maestro, y estas Palabras fueron las dichas por Dios, visto de Hombre:

“Pedro, no es éste el momento, ya que con los que va no Me aman y pudiera que el espíritu de los demás asustaran a éste, por no estar este espíritu lleno de la Gracia de Dios Padre, dada por Dios Hijo. Voy a darte la explicación como se la doy a los niños: “Si vieras muchos hombres que venían preparados con palos para golpearte y tú llevaras las manos vacías, sería de necios el hacerles frente, y aún preparado... Pero si amas a Dios, sólo con decir “¡Dios mío, ven!”, antes que las palabras, llega el espíritu de Dios. Si el que Me quiere conocer Me ama, calla a todos y puede con todos los espíritus que con él venían. Pero no ama, una vez que siempre va con mayoría que calumnian al Hijo del Hombre”.

Desperté, oí:

Conocer el espíritu era no haberle dicho nada, pasar desapercibido como cordero por el lobo.

A pesar de querer Conocerlo, no ama.

No ama, por seguir la amistad del que a Dios condena.

El que quiere conocer a Dios por Amor, no puede seguir oyendo palabras que hagan llorar su Espíritu.

Al que ama y quiere conocerlo, Dios esto responde:

“Ya con querer conocerme, tienes parte en mi Reino”.

Conociendo el espíritu sabes la reacción de la carne.

Aprende a conocer el espíritu, y sabrás cómo tienes que hablarle.

Pedro quedó lleno de la Enseñanza de Dios, y siempre que hablaba a alguno del Maestro, estudiaba su espíritu.


***

miércoles, 24 de marzo de 2010

Dios, en el sufrir, más te ofrece su amistad - Libro 89 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo XI - Pag. 17-18


En Sueño Profético decían:

Piensa que hay
más sufrimiento en silencio
que alegrías en escándalo.

Y que el cojo con muletas
camino atrás va dejando
y pensando en aquel
que las piernas le cortaron.

El cojo que piense así,
la cojera ha olvidado,
y ya conversa con Dios
sin corajes y sin enfados.

Conversa y da las gracias
porque él va caminando
sintiendo en las muletas
a alguien que le va empujando.
a alguien que le va diciendo:

"Yo soy la Verdad y la Vida".

Dijo uno:

¿Qué consuelo en el sufrir siente aquel que tenga un sufrir y no se lo quite el hombre? Y qué desesperación para el que tenga sufrir y se retire de Dios. Entonces convierte el sufrir en herida que él mismo va agrandando y le niega a la herida que le pongan bálsamo.

Esto es sufrir viviendo de Dios apartado.

Desperté, oí:

Pídele a Dios con ganas.
a sabiendas que no niega.
Y ya te entra la calma.
y lo áspero de tu herida
en suavidad te lo cambia

Pues no es más grande lo grande,
si va Dios en tu compaña.

Deja el sufrir de la Tierra
como cuando ves la nube,
pensando que raso llega.

Haciendo este pensar,
Dios hará que tú Lo veas
y luego que Lo vean más.

Porque Dios, en el sufrir,
más te ofrece su amistad.


***