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miércoles, 12 de febrero de 2025

Así es la Gloria: nada te pide

En Sueño Profético decían:

Dios deja al descubierto al que ofende al que Él tiene de Mensajero y repartiendo este Amor. Que este Amor Dios se lo da en el Cielo.

Dijo uno con Mando de Dios:

Los espíritus del mal persiguen las alegría que te van a llegar. Pero la Fuerza de Dios, cuando ve que persiguen, da el premio mayor. Que esto lo pueden ver en el “Abrigo”, saliendo brotes de Agua Divina, dejando gotas sin dejar de ser gotas hasta que pasan horas. El reconocimiento que están haciendo a la vida que haces, no se esperaba. Que éste es sin poner obstáculos y dándolo con grandes ganas.

 

Desperté, oí:

 

Si pensaran que Dios le habla al que escribe estos Dictados, faltarían horas al día dando gracias a Dios por haberla conocido y estar cerca, oyendo “Dios me ha dicho”.

“Así es la Gloria: nada te pide. Pero yo quiero que busquen al que pecó y a Dios no se atreve a pedir el Perdón”.

Las alegrías de Dios no se pueden comparar con otras alegrías, porque no hay otro Dios.

***

Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C5

sábado, 17 de febrero de 2024

Las cosas de Dios son así

En Sueño Profético decían:

El Mensaje que se ha puesto en canción y que tantas veces has oído, no cansa, porque está a esto unido y alguna fuerza tiene. Porque el que lo canta lo siente, lo siente y le da respeto.

Dijo uno:

Las cosas de Dios son así. Que las busquen con Amor y sin cansancio, y pidiendo consejo y mando al que Dios le da el Mando. Si esto creen, la contestación es el Amén y el contento, cuando tu servicio sea para el Lugar que Dios en él habla, que este Lugar, su nombre es Profeta. Que esto, a más creerlo, más obediencia.

Ya no pueden pasar los días sólo con el Mensaje. Hay que poner en alta voz todos los Mensajes que se puedan. Que esto y la cantidad de Libros que hay no pueden estar en silencio.

Este Medicamento es para el espíritu, y no se puede forzar para que lo tomen. Pero lo que sí se puede hacer es pedir a Dios que el hombre busque este Medicamento.

Desperté, oí:

En este arrobo me decían que no dejara de la mano al que más quisiera servirme.

Porque al querer servir, ya su espíritu estaba aquí.

Todos los que saben este Caso y no acudieron, no tienen palabras para disculparse.

Por eso, que se den cuenta de que esto lo tuvieron los que estuvieron más cerca.

Que es mayor pecado saber de este Caso y despreciarlo.

Y ya, los que han hecho el daño tienen Infierno, porque ellos se lo buscaron.

En esta noche que se fue, también fue corto el sueño.

Pero las pocas horas te dan provecho y despiertas con el Sueño Profético.

El que esto no crea, que no rece el Padre Nuestro.

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Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C1