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domingo, 18 de enero de 2026

Estos Escritos no dicen nada que Dios no dijera

En Sueño Profético hablaban en la Gloria de estos Escritos. Decían:

Todos son distintos y en todos ves el Dictado de Dios. Ninguno te da duda de que de Dios no fueran. Ninguno te habla para que de Dios te retires. Ninguno te dice que hay otro Dios. Ninguno te da como defensa el pecado. Ninguno te dice que Dios ha reformado sus Palabras.

Dijo uno:

De tanto como tiene escrito del Mando de Dios, cuando el Arrobo ha pasado no puede el hombre decir: “Aquí tiene reforma el pecado. Aquí dice Dios que el adulterio es humano, y que al cambiar los tiempos el adulterio no es malo, ni destrozar la familia, que Dios tiene en primer plano”. Que la familia empieza con dos carnes en una misma, y ante Dios esta es la principal familia. A ningún otro miembro de la familia los une Dios, y si quieren ser desunidos cada uno marchará como hace la golondrina, buscando su bienestar. Pero la carne que Dios une jamás la podrá separar el hombre.

Desperté, oí:

Cómo Dios manda en su Gloria que se repita en la Tierra que lo que Él une separación no le llega.

Pueden tener distancia en su vivienda, pero para Dios unidos quedan.

Mientras el brazo está enfermo nunca verás tres brazos porque aquel brazo no sirva y haya que poner uno nuevo.

Ni que ande con tres piernas porque una renqueó, hasta que cortan la pierna.

Pues si a esto llamas unión, dale mayor preferencia a lo que Dios da la unión para el Cielo y la Tierra.

Si ahí vives la distancia, Aquí siempre la unión queda.

Y lo demás será unión de los hombres de la Tierra.

Estos Escritos no dicen nada que Dios no dijera.

Ni antes de hacerse Hombre ni cuando bajó a la Tierra.

***

Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII 

miércoles, 25 de junio de 2025

Señor, sin Ti no quiero nada

En Sueño Profético hablaban de estos Mensajes. Decían:

Hay muchos Mensajes que dicen palabras que al decirlas te sirven como un gran rezo, y ya a Dios le pides porque Él espera al que Lo busca. Y en las palabras dices el Amor que por Él sientes, que Aquí se dictan:

    – Señor, sin Ti no quiero nada. Tú eres el Dueño de mi vida, de mi Fe y de mi esperanza.

Piensa que si Dios no fuera Dios detrás del hombre no iba y no hacía de pastor, buscando ovejas perdidas.

La vida del cuerpo sirve para pregonar lo que enseña el espíritu. Que si es espíritu de Dios va pregonando:

    – La Gloria no la pierdo yo, porque quiero a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo.

Esto que se va a decir es, también, un Amor que silencio no puede tener en la Gloria, porque los espíritus de Dios esto pregonan: Si el hombre creyera en el Poder de Dios no podía haber guerras, ni muertos de hambre.

Estas palabras son para la Madre de Dios Virgen:

   “A ti primer Sagrario de Dios
y Reina de todas las madres,
ruega por los pecadores
que quieren dejar de pecar 
y no pueden 
porque los espíritus del mal 
le hacen más pecar”.

Ya, cuando te llegue un mal pensar que de Dios te retire y te haga pensar palabras que le den sufrir a Dios, di estas palabras y ya tus fuerzas a todo le pueden. Éstas son las últimas palabras para que las digas cuando te llegue un pensar que te retire de Dios.

Desperté, oí:

Aquí se dicen las palabras que en el Sueño no han querido nombrar:

   “Vete tentador Demonio, 
que aquí quedas fracasado. 
Me pase lo que me pase, 
a Dios lo busco y lo amo. 

Si mis fuerzas te persiguen, 
vete donde no hagas daño”.

Diciendo estas palabras, con Amor de Dios, pisas el pecado.

El pedir del Elegido es que todos sientan el Poder de Dios, que Dios quiere que esta Verdad se cunda por toda la Tierra.

***

Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

domingo, 18 de mayo de 2025

En sitio que nada queda

En Sueño Profético hablaban de la fuerza de la Tierra. Decían:

¡Cuánto tira la Tierra!
¡A cuántos aparta de Dios,
sin que el hombre se dé cuenta,
con los cuatro garabatos
que el hombre llama materia !

El hombre se amarga y sufre
con las cosas de la Tierra,
que va siguiendo de esclavo
como el que arrastra una pena.

El hombre sufre y se amarga
con las cosas de la Tierra,
que antes otro le dijo:
¡Vive más la Vida Eterna!
y no le des tanto tiempo
a aquello que no se cuenta   
en el Sitio que está Dios,
que no existe la materia.

Esto, casi siempre lo dice
uno que mucho lo piensa:
¡Lo corta que es la vida,
cuando vives con materia!

Desde que el mundo empezó,
siempre fueron las mismas reglas:
Primero, amar a Dios,
y luego, ya, a la materia.

El hombre lo hace al revés,
el mundo te lo demuestra:
vivir, vivir en angustia
por seguir a la materia;
no estar nunca contento,
y no caer en la cuenta
de que la materia se queda
donde vive la materia,
que la palabra sería:
en sitio que nada queda.

Desperté, oí:

¡Qué bien dicha la palabra:
“En sitio que nada queda”!

Puede que el hombre al leer,
abandone a la materia,
por pensar y releer:
“En sitio que nada queda”.

El espíritu de Dios
te enseña a vivir tranquilo,
sin vivir preocupación.

El hombre vive liado,
sin ocuparse de Dios,
por falta de haber oído
al que le habló siempre Dios.

Los trabajos de la Tierra,
siempre te apartan de Dios.

Los trabajos que tú emprendes
“pa” retirarte de Dios.

Ama, sin dar preferencia.
Piensa, en la palabra bien dicha:
“En sitio que nada queda”.

Pues leyendo esto una vez.
te olvidas de la materia.

***

Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - C7

miércoles, 12 de febrero de 2025

Así es la Gloria: nada te pide

En Sueño Profético decían:

Dios deja al descubierto al que ofende al que Él tiene de Mensajero y repartiendo este Amor. Que este Amor Dios se lo da en el Cielo.

Dijo uno con Mando de Dios:

Los espíritus del mal persiguen las alegría que te van a llegar. Pero la Fuerza de Dios, cuando ve que persiguen, da el premio mayor. Que esto lo pueden ver en el “Abrigo”, saliendo brotes de Agua Divina, dejando gotas sin dejar de ser gotas hasta que pasan horas. El reconocimiento que están haciendo a la vida que haces, no se esperaba. Que éste es sin poner obstáculos y dándolo con grandes ganas.

 

Desperté, oí:

 

Si pensaran que Dios le habla al que escribe estos Dictados, faltarían horas al día dando gracias a Dios por haberla conocido y estar cerca, oyendo “Dios me ha dicho”.

“Así es la Gloria: nada te pide. Pero yo quiero que busquen al que pecó y a Dios no se atreve a pedir el Perdón”.

Las alegrías de Dios no se pueden comparar con otras alegrías, porque no hay otro Dios.

***

Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C5

jueves, 24 de octubre de 2024

Señor, sin Ti no quiero nada

En Sueño Profético decían:

Tu cuerpo recibe fuerza que Dios te envía. Que sin esta fuerza de Dios, movimiento no tendrías.

Dijo uno:

Se está viendo gran cambio en todo lo que dictan Aquí en el Cielo. Los que te quieren, piden para que estés mejor. Y así ha sido, porque está petición la han hecho con Fe. Decían en la Gloria, que medicamento sin Fe es creer que la curación la hace el hombre. Que cuando el médico es de Dios, el medicamento puede llevar curación.

Tu pedir, que sea siempre el mismo: “Señor, sin Ti no quiero nada. Contigo vivo Paz y Gloria, aunque esté en la Tierra hasta que Tú me llames”.

Desperté, oí:

Las alegrías del Elegido las disfruta todo aquel que sus pasos siga.

Que aquí se ha visto un cambio grande de un cuerpo enfermo, que el mal no estaba oculto y todos podían verlo.

El Elegido ya ha hecho su caminar normal y la enfermedad no pudo triunfar.

Todo el que al Elegido le esté ayudando y, con alegría, siempre esté a su lado, que piense que a Dios está contentando.

El que mejor trato le dé, más demuestra a Dios querer.

Todo el que quiera a Dios, con gran Amor al Elegido recibirá.

***

Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C7

martes, 16 de abril de 2024

Sin la Ley de Dios, no queremos nada

En Sueño Profético se nombraban mucho las alegrías de Dios. Decían, que para entenderlas tenías que amar mucho a Dios, pero con un Amor que te retirara del que no amara a Dios.

Donde no sientes este Amor, ya todo te sobra, y allí puede la razón.

Este Amor de Dios, te agranda las alegrías y el sufrir te lo achicó.

Cuando Dios elige para enseñar de su Gloria, es porque antes ha visto que el disfrutar del Elegido es ir repartiendo bien para el espíritu, y ya el espíritu le pasa el bien al cuerpo.

Desperté, oí:

El Ministro de Dios, ve que tu pensar es siempre el mismo:

Acarrear al Camino de Dios, cumpliendo sus Leyes, que son las que cuando vivió de Hombre dejó escritas.

Estas Palabras, el que las reforme, ya pierde la Gloria.

La presencia del Elegido hace falta para que hable de la Ley que Dios quiere que enseñe.

Esta Enseñanza sería alegría grande si los más tuyos te ayudaran.

Una ayuda que dijeran: “Nosotros, sin la Ley de Dios, no queremos nada”.

***

Libro 55 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IX - C5