Mostrando entradas con la etiqueta cumplir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cumplir. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de febrero de 2022

El que no vaya a cumplir lo que Yo digo que hagan, que no hable bien de Mí

En Sueño Profético decían:

No hay servicio mejor que a Dios le hagas, que ir hablando el Evangelio –que es su Palabra–, pero que tú seas el primero en cumplirlo. Si así no lo hicieras, no hables del Evangelio, que a Dios lo estás ofendiendo. Porque haces que duden del Poder de Dios, por dejarte a ti con movimiento en tu lengua y en los miembros de tu cuerpo.

Dijo uno que mucho siguió a Jesús en su predicación:

Dios Hombre había veces que su empiezo en su predicar era éste:

El que no vaya a cumplir lo que Yo digo que hagan, que no hable bien de Mí, porque al no cumplir ya está hablando mal, cuando vean que la acción no es amiga de la palabra”.

Estas Palabras hacían a muchos retirarse y a muchos buscarlo. Cuando pedían Luz al Padre, buscaban al Hijo en la Tierra, que era el mismo al que oían hablar. Estas Palabras hacían a hombres justos en su comportamiento. Porque las Palabras del Maestro no era oírlas y dejarlas atrás, sino que las abrigaban en el pecho como a su propia vida, y ya podían hablar del Evangelio, que era vivir su Palabra y dejar el buen ejemplo para seguir Enseñanza sin ofender al Maestro.

Desperté, oí:

Cierto que si predicas en voz baja y el ejemplo va primero, no ofendes a Dios.

Que la ofensa es exigiendo que dé castigo al que habló.

Hay a quien no se le oye nunca decir el nombre de Dios, tan sólo lo dice para pedirle el castigo que él creyó.

Dios Hombre recordaba que al que sirviera de ejemplo, Él ya Palabras le daba.

Y el que no las cumpliera, que del Maestro no hablara.

***

Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C1

miércoles, 20 de diciembre de 2017

No hay tranquilidad más grande que cumplir la Ley de Dios

En Sueño Profético decían:

Tiene que entrarle sufrir,
y entonces valorar el sufrimiento,
al que pudo quitarle sufrir
al que Dios tiene de Instrumento.

Esto ya se ha dicho muchas veces
para que se lo lleve a la memoria
el que pudo achicar sufrimiento.

No es lo mismo tener lágrimas
y que te ofrezcan pañuelo,
que se presenten las lágrimas
y las veas caer al suelo
sin que te alarguen la mano
ofreciéndote pañuelo.

Cuando el que te ofrece es Dios,
achica los sufrimientos.

Dijo uno:

Si vives la Ley de Dios, no puedes ver sufrimiento, sabiendo que el sufrimiento no es de Dios, que es sufrimiento puesto por el hombre para retirar de Dios. Son permitidos, pero no mandados.

Estos sufrimientos, si el hombre viviera la Palabra de Dios, no existirían.

Desperté, oí:

No existirían,
porque acudirían
los que al vivir la Palabra de Dios
ofrecían su ayuda
para quitar el sufrimiento.

El hombre, al no quitar el sufrimiento
pudiendo quitarlo,
ya está fuera de Dios.

Y si quitarlo no puede
con su presencia y su oración,
achicarlo sí podría.

La oración llega al Cielo,
y la presencia, pudiendo,
deja Paz donde llegó.

Si vives la Ley de Dios,
quita sufrimientos en estas Leyes,
que las leyes éstas son:

Amor al Prójimo
y levantar al caído
dejando tu protección.

No hay tranquilidad más grande
que cumplir la Ley de Dios
y achicar los sufrimientos
que no son mandados por Dios.


***

Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C5

domingo, 26 de octubre de 2014

Ama primero, y deja el cumplir en plano tercero

En Sueño Profético decían:

El que más ama a Dios, más sabe de Dios.

Al que más ama a Dios, más sencillas le resultan las Palabras de Dios.

El Amor te hace quitar las dificultades que el que no ama ve.

Para el que ama, la montaña, llano es.

No hay cosa con más fuerza, que en Dios pongas tu querer.

Para éste, cada día que pasa, la Renta mayor es.

Ha habido quien con esta Renta ha juntado un Capital, que le sirve para esa Tierra, y luego en la Eternidad.

Dijo uno:

Siempre que hablaba el Maestro, recomendaba el Amor.

Yendo un día con el Maestro, y al pasar al lado de dos hombres que guardaban ganado, uno se adelantó y le dijo:

   –No voy a preguntarte quién eres, porque ya te conozco. Lo que sí quiero preguntarte es que, si no se ama, ¿se puede hacer lo que Tú vas predicando?

Dijo el Maestro:

   –Es tan difícil hacerlo, que no lo harás tú, ni nadie. Lo que Yo predico es amar y luego hacer. Si no amas, no haces, porque primero está el amar, como antes de andar están los pies, como el beber viene después de la sed. Mis Palabras, al que las cumple, le obliga el Amor, por estar primero.

Desperté, oí:

¡Qué Palabras oyeron del Maestro!

Estos pastores querían cumplir las Palabras de Dios Hombre, aunque no amaran.

Y Dios sabía que ni las cumplían, ni amaban.

Si no amaban, que es lo primero, ¿cómo iban a hacer lo último?

Si la Grandeza en cumplir las Palabras de Dios, es la Libertad y el Amor.

Si falta este Amor, ya actúa la Libertad, y ya es cumplir sin Dios.

Ama primero, y deja el cumplir en plano tercero.

Porque en amando, ya no preguntas, ya estás orando.


***

Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C2

sábado, 10 de mayo de 2014

No callar es cumplir

En Sueño Profético decían:

¿Quién diría que estos Escritos no son dichos Aquí, en el Cielo!

¿Quién podrá vivir tranquilo dejando Esto en silencio, sin que lo conozca el mundo, con la falta que le hace la Enseñanza del espíritu!

Dijo uno:

El hombre ve que otro hombre va a ser atropellado, y corre para avisarle, y se expone para salvarlo. En cambio, ve que su espíritu de momento enferma y sigue grave, y no hace por sanarlo. Al contrario, lo que hace es pedir que el desprecio sea más grande y esparramar los defectos como zafra que se sale y la mancha cada día es más grande.

Esto es falta de Enseñanza, porque el hombre nunca ha querido ocuparse de investigar.

Donde Dios da sus Palabras, hace Visión cuando es gran Enseñanza, sin carne, sólo al espíritu sin cuerpo. Pues espíritu sin cuerpo, sería enfermar la carne; sentiría la carne miedo según, la Visión y explicación, fuera. Luego, tendría que ser todo quieto, con silencio y reverencia; y la carne aceptaría, ya de distintas maneras: a veces, horrorizada por la Visión que tuviera; y otras veces, hablaría lo que Aquí oye y no lleva a la Tierra porque Dios le quita el Mando al llegar a la materia.

Luego, contaría reacciones, porque tendría que contarlas, que el silencio quitarían. Y sería una comedia sin respeto, queriendo que el Instrumento dijera lo que a uno le conviene y a otro le molesta.

Dios arroba el espíritu porque no es una Visión –Aparición que Dios hace en la Tierra–. Que esto sería el estudio que hace 24 años Dios quiso que el hombre hiciera.

Desperté, oí:

¡Qué cierto que el hombre
expone a veces su vida
por salvar la de otro!

¡Cuántas veces han perdido la vida
buscando un cuerpo muerto!

Ya tiempo desaparecido,
que cuando lo han encontrado
estaba desconocido.

Y su espíritu estaba en la Gloria;
o en lo eterno, ya perdido.

Pues para salvar el espíritu,
pocos hombres a Dios se ofrecen.

Por eso, estos Escritos son
para que lleguen al hombre.

Que en llegando,
hay cosecha abundante.

Hay que enseñar que al espíritu
hay que darle preferencia.

Porque es lo que Aquí viene
después que el cuerpo lo entierran.

No callar es cumplir,
el Instrumento, obediencia.


***

Libro 17 - Investigaciones a la Verdad - Tomo II

martes, 4 de junio de 2013

Cumplir con Dios no es amarlo

En Sueño Profético decían:

Cumplir con Dios no es amarlo,
ni vivir es vivir, sin buscarlo.

Hay quien se nota molesto
cuando otro siempre está
con la Palabra de Dios
en boca y en pensamiento.
Que estos molestos abundan
para decir: “yo amo a Dios”.

Tienen que seguir los hechos,
y nunca verán cumplir,
verán un Amor de fuego,
que ya salta las barreras
y adora al Dios del Cielo,
que este adorar no lo entiende
el que no ame de verdad.

Dijo Teresa de Ávila:

¡Qué difícil pone el hombre
la Comunicación del Cielo!

¡Que difícil ve que Dios diga:
“A ti te llevo a mi Gloria,
y Allí te enseño, en mi Reino”
!

Esto ya oí más de una vez
cuando estando en el Sagrario.
Quería yo contar mis penas,
que mis penas, la más grande,
era el tener callado
todo lo que Dios decía
que lo fuera publicando.

Pues cuando sola quedaba,
ya que acababa el ruido
de movimientos de pies,
del crujir de algunas bancas
y de las risas en grupo,
muchas tapando su cara,
entonces venía a mí algo
que me erizaba
y me quitaba la vista,
y a la capilla bajaba,
o creo que me subía,
y allí quedaba extasiada.

Ya no me servían mis piernas,
y ya mi lengua era una masa
de carne sin movimiento,
porque le faltaba el alma.

Esto es lo que no cree
el que a Dios cumple y no ama.

Desperté, oí:

Yo sentía su contacto
cuando quería contarle
lo que me pasaba en el suelo.

Cuando Le pedía fuerzas
para que vieran en mí
que Él bajaba a la Tierra.

Pero era pena grande
que le hicieran oración
aquellos ratos tan grandes,
para después perseguir
al que Él quería enseñarle.

¡Ay Maestro, que este Nombre
fue puesto por un Amor
que enloqueció a los hombres!

¡Ay Maestro que eres Dios!
¡Ay Dios que eres Maestro!

¡Ay mi Dios, que se fue al Padre
por darle el hombre desprecio!

Que Él dijo que se iba,
cuando ya bajó del Cielo.

Pero si el hombre Lo ama,
no se quedan sin Maestro.

Hubiera vivido en Tierra
lo mismo que vive en Cielo.

Pues aunque ahí vive en Tierra,
no es como Aquí en el Cielo,
que todos es adorar,
porque todos Lo están viendo.

¡Qué lástima que en la Tierra
quieran tan pocos el verlo!

Él repartió tanto Amor,
que Le decían Maestro.

TERESA DE ÁVILA


***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pág. 213-214-215