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martes, 27 de octubre de 2026

Grande es el Poder de Dios

En Sueño Profético hablaba Tomás de Aquino. Decía:

¡Cómo el hombre que ama a Dios no ve esta Teología? De esta Teología, si el que recibe el Dictado, al escribirlo dijera que era suyo, el hombre vería mentira y se acabaría el Dictado. Pero esto es Dictado de Dios, y al que Dios le dicta, éste dice “no es mío”, porque Aquí contesta Dios.

¡Cuidado, hombre de ciencia, no le quites su valor a lo que ya Dios me dice y que Aquí lo dicto yo!

Esta pura y filtrada Teología le da al hombre parón en cualquier frase que lea, de lo que he dictado yo o cualquier Comunicante. Esto es Palabra de Dios, repitiendo nuestros espíritus lo que Dios quiere que llegue al hombre. 

Al mundo material le falta Alimento de esta Gloria. Al mundo material le falta que recuerde que todo lo de allí depende de Aquí, que todo saber material es vapor que no queda en nada. Al mundo material le hace falta mirar al Cielo. Al mundo material le hace falta quien le enseñe a que pida el Perdón; este Perdón puede ser por muchos pedido, y alcanzado por pocos.

¿Por qué no piensa el hombre, que Dios es Dios sin el hombre, y el hombre sin Dios no es nada? ¿Por qué no piensa el hombre en los muertos que vivieron, que ahí quedaron en nada y Aquí aún siguen muertos?, hombres que ahí tuvieron mando, hombres de grande soberbia producida por el cargo.

Yo, Tomás de Aquino, doy el Dictado sin implorarlo. Si en esta Teología ves el Poder en el Mando y cómo Dios es el que dicta, ¿cómo Dios va a implorarlo?

¡Hombres necios de la Tierra, que a Dios no queréis Amarlo!

Desperté, oí:

¡Hombres que vivís sin Dios,
que vivís en el engaño!

¡Hombres que dais valor 
a lo que queda sin Dios,
que Dios ya tiene apartado!

Si el hombre que tiene estudio,
buscara saber de Aquí,
seguiría nombrando mi nombre
como sin faltar yo ahí.

¡Grandes Dictados dictamos!
¡Grande es el Poder de Dios!

Que si quiere, acaba el mundo,
sin dar una explicación.

TOMÁS DE AQUINO

***

Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Cierre del Libro 

viernes, 19 de junio de 2026

¡Qué grande es el Amor que Dios al hombre le tiene!

En Sueño Profético decían:

Si Dios no fuera Dios, no viviría el malo. Si Dios no fuera Dios, todos Lo verían destruir el mundo, ese mundo de pecado. Con que una noche fuera larga, tan larga que parara el día, se acabaría el mundo; con que diera orden a los mares, a los ríos, y castigara a las nubes, se acabaría el mundo; con que las lenguas del hombre no juntaran palabras, se acabaría la comunicación del hombre y el mismo hombre se devoraría.

Dijo uno:

Con el Mando de Dios a la Tierra, 
la misma Tierra se tragaría al mundo, 
y quedaría el mundo sólo en Tierra. 

Y con el último Mando de Dios, 
Dueño de lo que el hombre se adueña, 
el mundo quedaría en nada, 
esto, si Dios, Dios no fuera.

¡Qué lucha trae este Dios
por amar y que Lo quieran!

¡Qué lucha para que el hombre 
muera sin cumplir condena!

Este Dios, Aquí en su Gloria,
aún deja al que viene
que pida misericordia.

¡Siempre hablándole al hombre
para borrarle el pecado!

¡Siempre sufriendo en silencio
por el que no va a buscarlo!

Si este Dios no fuera Dios,
no habría hombres ni pecado.

Desperté, oí:

¡Qué grande es el Amor 
que Dios al hombre le tiene!

¡Qué poco hace de Dios
en lo que el hombre Lo quiere!

En el castigo que a voces
va heredando el hombre.

En conservar el Infierno,
a sabiendas, vivo, el hombre.

Debería el hombre sufrir
al pensar el sufrimiento
de no poder Dios decir:
¡El hombre no quiere Infierno!

¡Con lo sencillo que es
quitarle este sufrimiento!

***

Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - C8 

lunes, 19 de mayo de 2025

Sin Amor grande, no puedes ser Elegido

En Sueño Profético decían:

Sin Amor grande, no puedes ser Elegido. Sin Amor grande de Dios, tu vida no se destaca cuando llega la alegría y cuando llega el sufrimiento grande. Aquí es cuando el Amor de Dios te hace que pienses, diciendo: “Yo guardo el sufrimiento, y Llama más grande se hace mi Amor”.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Estas palabras que se han dictado, yo las aprendí de Teresa de Ávila, cuando a las horas que salía del convento yo la esperaba, y mi vida tanto cambió, que el que me conocía me preguntaba que quién, las palabras que decía, me enseñaba.

Ya sigue hablando Teresa:

    – Yo, no podía estar en el convento noche y día, sin salir a le calle. Yo no podía tener las Palabras en silencio, las que mi Dios en el Éxtasis me decía, con una Fuerza y un Amor tan grande, que ponerme de rodillas lo hacía deprisa, pero al ponerme de pie, mis rodillas quedaban pegadas al suelo hasta que mi Dios me decía:
    
    – Teresa, ponte ya de pie, que el Éxtasis y el Arrobo, mi Padre los ha ya despedido. Esto lo puedes contar en el convento, y al que ponga dudas, ya verás el cambio que en el sufrir tendrá.

    – Yo, cuando oía estas Palabras, no sabía qué hacer, pero mi Dios sí sabía mi pensar. Una noche, yo a Dios le pedí que me mandare la muerte, porque no podía aguantar el desprecio que en el convento a mis palabras les daban, sabiendo que no eran mías, porque cuando el Éxtasis se quitaba, mi cara, mi cuerpo y mis palabras, daban grande Luz del Cielo, porque diciendo yo lo que Dios me decía, la oscuridad de la celda, en Luz Divina con rayos quedaba, hasta que contaba lo que mi Dios me había dicho, con un sentir de Amor tan grande, que mi pensar, a Dios le quería pedir perdón, pero antes de pedirlo, mi Dios me decía:
    
    – Teresa, dices poco para el sentir que tu espíritu le da a tu cuerpo cuando oyes mis Palabras, que son dichas por mi Padre en Mí.

    – Yo quisiera que este Amor, todos lo sintieran. Yo quisiera que en el convento, todas quedaran en Éxtasis. Esto, para comprenderlo, tienes que sentir el Amor que Teresa de Ávila sentía.

***

Libro 72 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo VII

sábado, 23 de noviembre de 2024

Ser Elegido es alegría grande

En Sueño Profético decían:

No hay alegría mayor que ser Elegido por Dios.

Ya no puedes callar cuando oyes “otro Mundo no hay”. Y si ves que en Dios no creen, tu primera petición es ésta: “Señor, perdóname si hago mal pidiendo que tu Poder lo vean en agua, en sequía o en tormenta, pero con grandes rayos, aunque el rayo caiga en la tierra”. Que esto y muchos más piensas cuando ofenden a Dios.

Dijo uno:

Yo comprendo el peligro que tiene el que Dios le da Mando para que hable de su Gloria. Es peligro, porque su Amor es tan grande, que quisiera que todos buscaran, creyeran y amaran. Y ya, este Amor, les empuja a defender a este Dios Único y Poderoso.

Al hombre se le oye hablar de la tormenta, de la lluvia. Pero el nombre de Dios a pocos se lo oyes diciendo: “¡Qué bueno es Dios! ¡Qué Amor tan grande le tiene al hombre, que pudiendo mandar castigo, manda al Elegido, para que oigan estos Mensajes y cojan este Camino! Camino sin engaño, porque Aquí no hay cuerpos, hay espíritus. Y Dios, con su Poder, les pone cuerpo, para que puedan hablar de Él”.

Desperté, oí:

Tormenta, huracán o diluvio, es lo que el hombre ve que ahí puede con su poder.

Ya, en el movimiento de tierra, pueden ver edificios convertidos en montones de piedras.

Si el hombre pensara en este Mundo, ya corregiría sus faltas y no sería el mismo.

Ser Elegido es alegría grande, pero sufres cuando ves que no te buscan, sabiendo que hoy no hay otro que pueda hablar de esta Gloria llevando el Mando que Dios da.

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Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C5 

martes, 20 de febrero de 2024

Grande documento Divino

En Sueño Profético decían:

No hay justificante mayor, en este Elegido, de que Esto no es de la Tierra que la cantidad de Libros publicados con las Palabras de Dios, dichas en su Gloria. Que esto es poder de espíritu con la Enseñanza de Dios.

Esto que se ha dicho es un grande documento Divino, que lo dicen los Libros. Y ya, la vida que hace este Elegido, que nadie la puede hacer, empezando por las pocas horas de sueño. Esto no lo puede aguantar un cuerpo normal, pues la noche pasada han sido dos horas de sueño. Que esto no está oculto, porque hay quien lo justifica.

Desperté, oí:

Ponían en la Gloria comparaciones con la vida de este Elegido, y decían:

Esto, el que no lo crea, que haga la vida que él está haciendo, sin protestas y sin enfado.

Cuando despierta dice:

     - Señor, que pronto esté todo bien.

Este pensar va para todos los que están aquí unidos, que son los que han traído los prólogos de los Obispos y de seglares de grandes sitios en la Tierra.

Si esto lo pensara el que puede dar escándalo y silencio tiene, a Dios no Lo nombraba cuando le llegara enfermedad de muerte.

Termina el Mensaje diciendo que a los que más quieres no tienes que nombrarlos porque Dios sabe que, en todos los momentos, los tienes en tu pensamiento, como a la carne que Dios te unió que el luto es el pregonero.

***

Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII 

lunes, 4 de septiembre de 2023

Sintiendo grande Amor de Dios, puede Dios dar grande premio


En Sueño Profético se oían estas palabras:

“Es para compadecer al que no oiga estas Palabras, dichas por Dios, queriendo al Elegido. Porque ve que son retirados para que no disfruten de esta Grandeza de Dios”.

Estas palabras las están diciendo en la Gloria, y más que no han dictado, porque ya hablan del Amor de Dios cuando tú lo sientes en la alegría o en el dolor, dolor no del cuerpo.

Ya dijo un espíritu que cuando tenía cuerpo conoció a los Discípulos de Dios Hijo, Maestro, como Él quería que Le llamaran:

Yo y mi mujer queríamos a Dios del Cielo, pero cuando conocimos a sus Discípulos y nos hablaban de Dios, Maestro, como Él quería que Le llamaran, ya nuestro Amor cambió tanto que nos paraban y nos preguntaban diciendo: “Al Maestro que va con los que sienta a su Mesa, ¿a Éste es al que más queréis?”.

Yo contestaba con fuerza, pero mi mujer doblaba la fuerza diciendo: “Mis dos hijos y su padre, que es mi marido, paso sin ellos antes que no sentir el Amor tan grande que yo siento cuando oigo hablar a Santiago o a otro Discípulo de Dios Hombre”.

Todas las horas que teníamos libres, nos íbamos a buscar al Maestro.

Un día, estando gente esperando al Maestro, estábamos mi mujer, yo y mis dos hijos. Fue llegar cerca de mí y me dijo estas palabras:

“Sé que os ha traído a mi Presencia el Amor tan grande que tenéis escondido por temor a familia y amigos. Desde este momento decid que uno de vuestros hijos se viene con mis Discípulos”.

Éste, que tenía doce años, se puso tan contento que dijo: “Padre, si estoy con los Discípulos de Dios y no vengo a casa, tú y madre no os enfadéis, porque yo quiero al Maestro, como Le dicen sus Discípulos”.

Pero mi hijo ha doblado el querer que yo tenía, sin decirlo, dentro de mi cuerpo.

Desperté, oí:

Todo el Mensaje era hablando del Amor de Dios, que cuando lo sientes quieres que todo el que te oiga lo sienta y no lo calle.

Los dos que seguían a los Discípulos eran padres del que el Maestro se llevó de Discípulo, aunque era niño todavía con doce años.

Pero fue el premio más grande que los padres recibieron, para que lo vieran familia y  amigos que no creían que era Dios, Hijo de Dios Padre.

El Maestro sabía el interior del que Lo seguía, creyendo y amando.

A éstos los premiaba llamándolos y haciendo lo que hizo con el hijo que, con la poca edad que tenía, cuando oía hablar del Maestro dejaba todo y se iba con ellos.

Termina el Mensaje diciendo que sintiendo grande Amor de Dios, puede Dios dar grande premio a los que más quiere el Elegido.

Que son los que más quiere y los que están aquí unidos haciendo servicio sin enfado y contentos.

Los que más quieres tienen que pensar que el sitio que tienen, hoy no lo tiene ninguno.

Pues, por ser los únicos que este Elegido tiene, si pudieran, harían lo que han hecho para desmentir que Dios está hablando, en su Gloria, a este Elegido.

Dios permitió, pero el escándalo de esta Grandeza Divina, dicha por Dios, nadie puede callarla, por no haber otro Dios.

***

Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C6