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jueves, 11 de julio de 2024

Si tú das uno Dios te da el ciento por el uno

En Sueño Profético estaban diciendo estas palabras:

Siempre tiene Dios, en su Tierra, a uno que publique su Existencia. Esto, mientras viva el cuerpo el Mando lo da Dios al espíritu, pero en la Tierra lo publica el cuerpo. Pues en estos momentos tiene a este Elegido que Dios arroba su espíritu, le da Enseñanza de la Gloria y el cuerpo pregona lo que Dios le manda. Y en los Libros están los Mensajes dictados en la Gloria, que ya hay 64 Libros y más que hay para publicar.

Aquí, deberían juntarse los que Esto creen y a Dios aman y, con los Libros y cintas de los Mensajes, buscar a uno que Esto cundiera, diciendo que hoy no hay ninguno que pueda decir “a mí Dios me habla”. Que aquí están los Libros y los grandes prólogos de Obispos y seglares de grandes títulos y carreras. Que esto lo necesita la Tierra para no poner dudas de que al Elegido le quitaran el publicar, que esto ya lo han intentado hacer con los grandes sufrimientos que le han dado. Pero el Poder de Dios siempre le dijo y le sigue diciendo:

     - Que me ves dilo y publícalo, diciendo: “Dios me lo ha mandado”.

Desperté, oí:

Si tú das uno Dios te da el ciento por el uno que tú has dado.

En los ingresos que dan se ve que Dios está sin cuerpo, pero Dios quiere que sus Palabras las sigas diciendo con el sentimiento.

El sueño lo quitaba la alegría de hacer lo que Dios manda.

Que es dar el uno, el que más no tenga, y recibirá el ciento.

Pues esto le pasa al Elegido, que recibe el ciento para que más pueda dar.

***

Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII

sábado, 25 de junio de 2022

Poder de Dios, que das alegrías

En Sueño Profético decían:

Esta alegría de Dios es más grande cada día. Esta alegría de Dios no se puede comparar con ninguna alegría que la grandeza de la Tierra te dé. Es alegría que el espíritu manda al cuerpo que la diga. Y al decirla, el pensamiento en Dios no se quita.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Este Elegido va pregonando la alegría de su espíritu. Si de él no saliera su alegría, con Mando de Dios, a Dios no le serviría para que pregonara lo que le manda que enseñe de esta Vida. Su pensar es: “Señor, ¿Por qué no voy a sufrir yo? Tú, sufrir, puedes quitar. Pues cuando no lo quitas, es por no castigar, porque el castigo sería: el mundo acabar”.

Estas palabras son contestando al pensar del que Dios trae Aquí. Esta Enseñanza debería ser obligatoria, y enseñarlo lo mismo que se enseña a hablar y a andar. Da pena que siendo Esto la Palabra de Dios, el niño llegue a viejo y muera sin llevarse su espíritu este premio Divino y Eterno.

Desperté, oí:

En este Arrobo nombraban mucho la alegría que siempre va el elegido pregonando.

Decían, que la alegría, siendo de Dios, a todo podía despreciar, que no fuera alegría de Dios.

A los cuerpos enfermos que vas a visitar, tu petición los puede curar.

Por ser petición hecha en la Gloria de Dios.

***

Libro 60 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VII - C2

domingo, 22 de octubre de 2017

Lo que tú crees que das a Dios, Él te deja que tú lo tengas

En Sueño Profético decían:

No pueden entrar en la Gloria los que Gloria ahí no quisieron.

Y no pueden entrar en la Gloria los de cerca que desprecio al que Dios manda le dieron.

Dijo uno:

¿Cómo Dios va a tener en el mismo sitio al que Lo busca y se ofrece, como al que teniendo de sobra, de lo que Dios le deja, quiere que el Instrumento vaya detrás de él sirviéndolo y pordioseándole? Éste, ¿cómo puede pensar que Dios le dé el pago? Ya está bien pagado con la Libertad que Dios le deja para que lo Suyo sea mal administrado.

Si Dios bajara a la Tierra, con Cuerpo, a pesar de tantos edificios, con tanto lujo y altura, otra vez se vería sin vivienda y sin muchos que Lo siguieran. Si al cuerpo no se le viera la muerte como no se le ve al espíritu, el hombre jamás miraría al Cielo. La enfermedad de la carne asusta al hombre y le hace mirar al Cielo. Que debería mirar cuando su cuerpo estuviera enfermo.

Desperté, oí:

El hombre se ofrece a Dios,
(éste, al que llaman bueno),
cuando no puede volver
a la vida que pasó.

Cuando su cuerpo se enferma,
cuando tiene en su memoria
panteón o cementerio.

Cuando el hombre puede servir a Dios,
él coge otros caminos
y se retira de Dios.

El engaño lo maneja
para que no sirva a Dios
y que la Gloria la pierda.

Piensa
que lo que tú crees que das a Dios,
Él te deja que tú lo tengas.


***

Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C2