En Sueño Profético decían:
Tú no pienses, y haz el bien cuando el bien esté bien hecho. Que si no lo ve la Tierra, lo están viendo en el Cielo.
Tu acción debe ser levantar del suelo. Si de este levantar, Dios no te avisa, forman fiesta los espíritus del Infierno, cuando te hubieran llamado con la gente rodeando el hecho y con la lengua, gritando, desmintiendo este Evangelio. Porque la llamada era par ti, y los insultos para el Cielo. Tú no has hecho sordera al aviso que te han dado, y es tu nombre el que figura para hacer lo que estás haciendo.
Dijo uno:
Ya, actúa con lo que has visto en el Sueño, y ten palabras seguras, dejando en tu pensamiento que has obedecido palabras y has acudido al hecho, dándole mejora de fin de vida, que era con miedo y sufrimientos.
Desperté, oí:
Si Dios no hubiera dado aviso, habría sido escándalo diabólico. ¿Tú has pensado en un aviso, con público esperando, para que oigas insultos?
Dios va dejando Camino para que el que quiera, vea, aprenda y siga al Elegido.
Que si el que lo quiere, apunta en su memoria, verá hechos ocurridos, que no es corriente que pasen en muchas personas, haciendo varios disfraces, para que nadie conozca lo que el disfraz va tapando.
Este Mensaje se une al anterior dictado
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Libro 24 - Dios No Quiere Permite - Tomo IV - C8
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viernes, 20 de enero de 2017
lunes, 6 de octubre de 2014
Aprende a servir a Dios dejando sacrificio a un lado
En Sueño Profético hablaban del hombre para el hombre, y del hombre no para Dios:
El hombre a Dios no Le da nada, y si Le da algo, siempre es con cambio o diciéndole: “Yo ya Te he hecho bastante”.
El hombre le lleva la cuenta a Dios de lo mal que el hombre hace, que el mismo hombre es culpable, pero no Le dice a Dios:
Señor, yo quiero que Tú me mandes
como a la lluvia y al Sol,
sin que caso yo haga a nadie.
Señor, si tu Mando me faltara,
despreciaría mi carne.
No quiero ser esclavo tuyo,
ni sacrificado notarme;
quiero tener Libertad,
y seguirte por amarte.
Si el sacrificio llegara
a mi espíritu y a mi carne,
mándame la muerte pronto,
por no servir para amarte.
Y luego dame el castigo,
sin que eterno sea apartarme.
Y si fuera merecido tu castigo,
yo acepto, Señor,
lo que Tú mandes.
Desperté, oí:
Aprende a servir a Dios
despreciando ser esclavo.
Aprende a servir a Dios
dejando sacrificio a un lado.
¡Cómo te hacen pensar en la Gloria,
para que pienses,
que si te haces esclavo,
haces Mando sin Amarlo!
Y ya, si el sacrificio lo vives
haciendo sacrificio a Dios,
serás preso con condena.
Contando el día y la hora
para abandonar prisión.
El Amor a Dios, tú exiges
que el Mando sea mayor.
Porque a mayor Mando,
más cerca estás de Dios.
El hombre le sirve al hombre
por recibir unas monedas
o por ser un personaje en la Tierra.
Y se olvida
del servicio de este Cielo.
Que la moneda que paga
es vivienda
en el Reino de los Cielos.
Y te ofrece la Amistad,
Dios Único, Omnipotente,
en la Tierra y en el Cielo.
¡Qué alegría el que sienta su Mandar,
y lo haga contento, pisando la Libertad!
Éste no se dice esclavo,
porque se cree pecar.
***
Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C3
El hombre a Dios no Le da nada, y si Le da algo, siempre es con cambio o diciéndole: “Yo ya Te he hecho bastante”.
El hombre le lleva la cuenta a Dios de lo mal que el hombre hace, que el mismo hombre es culpable, pero no Le dice a Dios:
Señor, yo quiero que Tú me mandes
como a la lluvia y al Sol,
sin que caso yo haga a nadie.
Señor, si tu Mando me faltara,
despreciaría mi carne.
No quiero ser esclavo tuyo,
ni sacrificado notarme;
quiero tener Libertad,
y seguirte por amarte.
Si el sacrificio llegara
a mi espíritu y a mi carne,
mándame la muerte pronto,
por no servir para amarte.
Y luego dame el castigo,
sin que eterno sea apartarme.
Y si fuera merecido tu castigo,
yo acepto, Señor,
lo que Tú mandes.
Desperté, oí:
Aprende a servir a Dios
despreciando ser esclavo.
Aprende a servir a Dios
dejando sacrificio a un lado.
¡Cómo te hacen pensar en la Gloria,
para que pienses,
que si te haces esclavo,
haces Mando sin Amarlo!
Y ya, si el sacrificio lo vives
haciendo sacrificio a Dios,
serás preso con condena.
Contando el día y la hora
para abandonar prisión.
El Amor a Dios, tú exiges
que el Mando sea mayor.
Porque a mayor Mando,
más cerca estás de Dios.
El hombre le sirve al hombre
por recibir unas monedas
o por ser un personaje en la Tierra.
Y se olvida
del servicio de este Cielo.
Que la moneda que paga
es vivienda
en el Reino de los Cielos.
Y te ofrece la Amistad,
Dios Único, Omnipotente,
en la Tierra y en el Cielo.
¡Qué alegría el que sienta su Mandar,
y lo haga contento, pisando la Libertad!
Éste no se dice esclavo,
porque se cree pecar.
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Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C3
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