Me están recordando que escriba los síntomas que nota la materia cuando Dios se comunica a un espíritu.
Oí:
Pon los efectos tú notados al principio:
- I -
Da como una pena. Esta pena es con alegría, porque como se desconoce la unión con Dios, cree una, que si quieres a tu marido, hijos, padres y hermanos, de éstos tienes que apartarte, sobre todo del marido. Y aquí empieza el primer sufrimiento, porque la Comunicación de Dios sobrepasa lo humano. Pero luego, Él, te deja sentir el Amor y desatino hacia los tuyos. Y aquí ya viene el lío.
- II -
Como un fuego grande te notas en el pecho, de cintura para arriba. Crees que te están metiendo aire, y te notas grande, alta, creyendo que superas a todos cuantos hubiera contigo.
- III -
Te da como un sueño muy bueno, pero sin acabarte de dormir, y oyes lejos lo material, y estás viendo lo que nadie ve. Yo decía: “un mareo bonito”. Después me dijeron que era éxtasis.
- IV -
Si estás rezando delante de una Imagen de Dios, ves cómo mueve la boca y, a veces el brazo, como bendiciendo. Y muchas veces, la Imagen viene hacia ti, y vuelve a su sitio.
- V -
Se oye como mucho aire y corrientes de agua con fuerza; pasos descalzos; una música muy lejos, pero la oyes en los mismos oídos; se huele a incienso, a romero, y a veces a un perfume que no se puede decir qué es, lo que sí sabes es que no es de este mundo. También ocurre con frecuencia, oler a leño quemado, y a veces buscas como si se quemara algo.
- VI -
Con frecuencia notas como a alguien a tu lado, y a veces te da miedo –ésta no es la palabra, no sé escribirlo–, y sientes un frío en pedazos de tu cuerpo, viéndose un brazo con el bello de punta y el otro no; o media cara acorchada, tocándote y no sintiendo nada; estar pisando, y un pie pisar sitio caliente, como si allí hubiera habido rescoldo.
- VII -
Querer hablar algo y retener la palabra. Y otras veces, no querer decirla y salirse, quedándome avergonzada. Esto suele ocurrir cuando me hace una cosa imposible de resolver en la Tierra: curaciones, problemas espirituales que vienen a consultarme…
- VIII -
Soñar, diciéndote el Señor que te hará ver su Vida Pública en varias veces. Y una noche te hace una escena, y cuando pasan varios días, o al día siguiente, sigue explicándome todo, y cuando despierto continúa hablándome, y entonces sigo escribiendo.
- IX -
Me dice: “Te voy a desprender el alma del cuerpo”. Quedó en éxtasis y me explica del espíritu y la materia.
- X -
En los Sueños Proféticos me hace ver a alguien que yo, al día siguiente, pueda comprobar. Me dice algunas cosas que van a ocurrir. Y de infinidad de personas me dice cómo es su espíritu, dándoseme el caso de estar alguien engañándome y yo saberlo.
- XI -
A los seis años de la primera Aparición son las Comunicaciones a diario –éstas en Teología–, comunicándome con gran número de espíritus de su Gloria: unos, reconocidos Santos aquí; y otros, no.
- XII -
Me arroba el espíritu para enseñarlo. Y cuando toma posesión de éste, dice que es para actuar.
- XIII -
También se me aparece el Señor como en un clisé, con movimientos hacia mí. Los “Humos”, haciendo dibujos, y de una lado para otro, con gran rapidez, no se quitan de mi vista ni de día ni de noche. Me los presentó el Señor al mes de la primera Aparición. Me dijo que eran sus Huellas, que siempre que Él se comunicaba, dejaba comprobación.
- XIV -
Trinos de pájaros, también los oí una madrugada, levantándome, pues creí que serían de este mundo material. Serían miles y miles de ellos golpeando la ventana.
- XV -
También oigo como crujir de papeles, y como cuando se pasa por medio de un cañaveral.
Todos estos síntomas son argumentos para que el teólogo estudie y pueda ver la actuación del Espíritu de Dios.
***
Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C3
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miércoles, 18 de noviembre de 2015
martes, 3 de febrero de 2015
Desprender el espíritu
En Sueño Profético decían:
Enlaza este Mensaje con el último dictado. No puede quedar en secreto lo que un espíritu recoge del Mando de Dios para Enseñanza del hombre. Cundo llega el espíritu a la materia, tiene que obligar a que la materia hable.
Aquí, en estos arrobos, Dios ha querido que sienta la vida y la llegada del espíritu; la resistencia de la materia y la Fuerza de la Palabra de Dios.
Ella ha visto el cuerpo sin espíritu, y luego ha visto al espíritu llamar al cuerpo y darle vida.
Dios le ha hecho, sin Sueño Profético, que sienta el desprendimiento del espíritu: la lucha de la materia por no querer dejar al espíritu, y al mando de Dios abandonar la materia, cuerpo que hace servicio al espíritu hasta que llegue muerte. Que muerte es lo que Dios le ha hecho sentir: desprender el espíritu, alma; Poder de Dios que todo es Vida, que Vida es Dios.
Desperté, oí:
Con tanto que quiere el hombre saber,
qué poco interés tiene en querer saber
lo que ni su dinero ni su cargo
puede decirle: “esto así es”.
A esto nadie puede responder
como no le haya pasado a él.
Pero pasándole a él,
si Dios no manda Enseñanza,
cuenta y dice lo que ve.
Pero no puede enseñar
para el que quiera prender.
Esta Enseñanza es sencilla
y difícil a la vez.
Si el alumno ama a Dios,
todo lo puede aprender.
Pero si le falta Amor,
su vanidad más lo retira de Él.
***
Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - C2
Enlaza este Mensaje con el último dictado. No puede quedar en secreto lo que un espíritu recoge del Mando de Dios para Enseñanza del hombre. Cundo llega el espíritu a la materia, tiene que obligar a que la materia hable.
Aquí, en estos arrobos, Dios ha querido que sienta la vida y la llegada del espíritu; la resistencia de la materia y la Fuerza de la Palabra de Dios.
Ella ha visto el cuerpo sin espíritu, y luego ha visto al espíritu llamar al cuerpo y darle vida.
Dios le ha hecho, sin Sueño Profético, que sienta el desprendimiento del espíritu: la lucha de la materia por no querer dejar al espíritu, y al mando de Dios abandonar la materia, cuerpo que hace servicio al espíritu hasta que llegue muerte. Que muerte es lo que Dios le ha hecho sentir: desprender el espíritu, alma; Poder de Dios que todo es Vida, que Vida es Dios.
Desperté, oí:
Con tanto que quiere el hombre saber,
qué poco interés tiene en querer saber
lo que ni su dinero ni su cargo
puede decirle: “esto así es”.
A esto nadie puede responder
como no le haya pasado a él.
Pero pasándole a él,
si Dios no manda Enseñanza,
cuenta y dice lo que ve.
Pero no puede enseñar
para el que quiera prender.
Esta Enseñanza es sencilla
y difícil a la vez.
Si el alumno ama a Dios,
todo lo puede aprender.
Pero si le falta Amor,
su vanidad más lo retira de Él.
***
Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - C2
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