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viernes, 10 de enero de 2014

Soberbia e ira

En Sueño Profético decían:

El que hace el bien por deber, no por obligación, éste vive el Mando de Dios.

El que se acerca a la cama del enfermo que no es suyo, éste vive el Mando de Dios.

El que devuelve el bien por el mal que le hicieron, éste vive el Mando de Dios.

Si una persona ha vivido este Mando, es normal que Dios la coja de Instrumento, y más normal es que siga su Mando, que ya es un Mando con Fuerza de Dios; y sin Libertad, por ser espíritu al servicio de Dios.

Aquí ya viene el pararse y pensar: ¿puede esta persona obedecer al hombre cuando le diga el hombre que Dios no la lleva a su Gloria?

Si antes obedeció con Libertad, hoy que Dios se la quita en el Arrobo, ¿cómo luego la materia no va a obedecer cuando entre el espíritu con la Palabra de Dios para que sea dicha al hombre, si el hombre de ciencia dice “sí” y vive sin amar a Dios o sin creer en su Existencia?

Dijo uno:

Sería menos enfado a Dios, decir “sí”, sin querer a Dios. Sería humildad reconocer el equivocarse. Podrían alcanzar el Perdón aquellos menos culpables.

Si una persona, su vida siempre estuvo a la obediencia de las Palabras de Dios, que bajó para decir en la Tierra, ¿por qué ha de extrañarse el hombre de que Dios elija porque Él quiera? ¿No será el destapar en los hombres de soberbia, el querer Aquí callar?    

Es soberbia del demonio de donde nace soberbia.

El hombre que ama a Dios es guiado por su conciencia, y la conciencia le dice el sitio donde Dios se encuentra.

Si quieres saber Verdad, obedece estas Palabras que Dios nos manda dictar: “Juzga siempre a la persona por su forma de actuar, y si hace lo que Dios manda, ¿por qué Dios no le va a hablar?

Desperté, oí:

No sabe si esto es verdad,
el que verdad no quiere que sea.

Tan sólo con el pensar
el igual que siempre encuentras,
ves a Dios y a ella hablar.

Si los hombres de esa Tierra
que creen que saben tanto,
quisieran saber un poco,
verían que era Dios.

Y jamás daban silencio por respeto,
aunque no tengan Amor.

El que siempre ha vivido
esperando Orden de Dios,
no te extrañe que no calle
cuando diga: “me habla Dios”.

Es la soberbia del hombre
la que se enfrenta con Dios.

Hasta que Dios lo retira.

Hay más metidos en el Infierno,
por la soberbia y la ira.


***


Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - 223-224-225

jueves, 8 de marzo de 2012

No hay Dios donde hay ira


En Sueño Profético hablaban de la ira. Decían:

La ira es el pecado que más retira de Dios.

La ira puede llevarte al crimen.

La ira siempre está tocando a la paciencia, que ésta sí te acerca a Dios.

No hay Dios donde hay ira.

La ira y la soberbia son las que menos pueden vivir con el contacto de Dios.

Dijo uno:

Yo vi, cuando mi vida con materia, este letrero, en la entrada de una huerta, que me hizo copiarlo:

El que se encuentre no capaz
de cumplir este contrato,
que no entre en esta huerta:

“Aquí no puede vivir
la ira ni la soberbia”.

“Si practicas lo de Dios,
ya eres dueño de la huerta”.

Después de leer este letrero, quise enterarme de quién era el dueño, y cuando lo conocí, hice grande amistad con él. Me contó, que él compró la huerta para quitar el pecado de los dos dueños anteriores. El primero mató a la mujer por ira. Era un hombre que cuando decía ¡velón apagado!, tú tenías que tener ya el soplo saliendo, si no, iba para tu cabeza lo que tenía en sus manos. Ésto fue un dueño que fue a la cárcel y la huerta fue vendida. Costó trabajo el venderla; la compró un hombre de mucho dinero y mucha soberbia. Cuando los braceros lo veían, temblaban, ya que siempre estaba despidiendo a hombres santos, y los dejaba sin jornal para sus hijos. Una mañana, dicen, que se fue a vigilar la noria, y como no le pareció que el mulo diera rápidas las vueltas, mandó que a palos lo mataran, a lo que algunos se negaron a esta exhibición de Satanás. Y lo dejaron sin acabar de matarlo. Se fueron los que esto presenciaron, y él echó al resto de los trabajadores para dar ejemplo de dueño. Esto se cundió y no había quien trabajara aquella tierra.

Ya dice este que vivía para Dios, que la compró y puso el letrero, dando la finca en poco terreno y muchos dueños. Él cobraba una renta justa para vivir, y de aquella huerta huyeron los malos espíritus, que estaban hechos dueños de la huerta.

Desperté, oí:

Yo voy a seguir diciendo
lo que hizo este dueño santo:

Hizo primero una ermita,
y una vivienda a su lado.

Con otro terreno junto,
éste ya sin ser cobrado.

La huerta la conocieron por
“el dueño que la ha comprado,
tiene contacto en el Cielo”.

Siempre se portó la tierra
como si Dios la mandara
que diera buena cosecha.

Fue respetando el letrero
de la ira y la soberbia.


***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - Pag. 162-163-164

martes, 18 de enero de 2011

Ira y Soberbia - Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 164-165-166


En Sueño Profético hablaban de la ira y de la soberbia. Decían:

La ira ejerce cuando está fuera de Dios. La ira, antes, procura retirarte de Dios, y luego, actúa.

Dijo uno:

Yo oí una vez al Maestro decir estas Palabras: “Donde no hay Paz, que no me llamen, que no estoy. Donde hay ira, es porque antes se fueron de Mí”.

Estas Palabras me sirvieron en varios sitios que, estando yo, presencié ira y vivían sin Paz. Refiriendo yo estas Palabras a Tomás, me dijo:

“Conserva también estas Palabras del Maestro: “La ira es vendaval, huracán, que lo mismo arranca la espiga, que levanta la muralla; serpiente que hace fuerza, porque el mal fuerza le manda”. Yo te estaría diciendo Palabras que este Maestro nos habla para dejarnos enseñados y que se cundan sus Palabras. Hay veces que nos miramos, no por no comprender, nos miramos por la grandeza que cada Palabra deja de Enseñanza. Un día, estando en la montaña, antes de empezar el Sermón, nos dijo:

“Mi Padre podría enseñar sin Mí, una vez que Yo soy el Padre, pero no Me verían a Mí, ni Yo diría: “Vengo del Padre. Cuando Yo vaya al Padre, vendré en Espíritu. Si mi Padre no se hace Hombre, seguirá mi Padre hablando en el Profeta –Lugar suyo para la comunicación al hombre–, pero no verán a Dios de Hombre como Me ven a Mí. Vosotros id por todos los rincones del mundo diciendo que habéis visto a Dios de Hombre. Al que os reciba, enseñadle, y del que os desprecie, huid; pasad de las personas y de las casas como si fueran el desierto”.

Desperté, oí:


¡Qué Enseñanza da de ira,
para aprender a enseñar!

Luego, ya, piensas y dices:
“la ira coge la lengua
y las manos sin pensar,
y en una cárcel te mete.”.

Por eso hay que pensar
antes que la ira entre,
acercarse mucho a Dios
y vivir la Paz Eterna.

Habiendo Paz noche y día,
ten seguro que está Dios
haciéndote compañía.

Si amas, Lo notarás
en la Gloria que respiras.


***

viernes, 7 de mayo de 2010

Actuaciones de Dios y en contra de Dios - Libro 52 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo IV - Pag. 28-29-30


En Sueño Profético hablaban de las actuaciones de Dios y de las actuaciones de los espíritus que están en contra de Dios:

Las actuaciones de Dios son: Caridad, Amor a todo lo que sea de Dios, Paciencia y Perdón cuando el arrepentimiento es presentado con olvido al pecado, y no juzgar, porque es Dios el que tiene que juzgarnos.

Al que no es de Dios, lo primero que le falta es la Paz y lo domina la envidia, la ira y la soberbia.

La Caridad no llega al que a Dios no ama, ni el arrepentimiento tampoco del mal que haya hecho.

Dijo uno:

Pues a éstos les llaman "hombres buenos" los que no siguen la Palabra de Dios.

Si no sigues la Palabra de Dios, vives pensando en cómo hacer daño para oír ofensas a Dios y a su Gloria. Éstos tienen maldad, engañando. Estos que engañan no se han nombrado.

Desperté, oí:

¡Qué verdad con más fuerza han dicho en la Gloria, de los espíritus que son de Dios y de los que no lo son!

Paciencia, Caridad y Amor al prójimo son los síntomas que tu espíritu presenta cuando estás entregado al Mando de Dios.

Lo demás que se ha nombrado no puede sentirlo uno que Dios le dé Mando.

Son síntomas que el que los vive no puede venir Aquí.

La Paciencia viene del Camino de Dios.

La ira y la soberbia traen condenación.

Esto es Evangelio, Palabra de Dios.


***