En Sueño Profético hablaban del místico, del contemplativo y del que Dios cogía de Instrumento para que repitiera lo que Dios le daba para el hombre.
Este Instrumento, si lo sigues, ves Mando y reacciones que no son de místico ni de contemplativo. Ves fuerza arrolladora y desobediencia a la palabra del hombre. Ves Sabiduría de tal importancia, que a más sabiduría de la Tierra, más sube esta Sabiduría Divina, sin poder llegar el hombre.
A este Lugar lo verás humilde si no intentan reformar estos Escritos. Si intentan hacerle reforma, para mejorar lo que Dios le ha dicho al espíritu en el Sueño Profético y luego al cuerpo le manda que escriba, verás que la humildad del Instrumento se retira, porque ya no ve delante Amor que a Dios siga, porque el Amor a Dios se conoce por aceptar y ver bien lo que Dios diga.
Desperté, oí:
No es lo mismo hacer para ti, que hacer para enseñar.
Y no es lo mismo hacer tú tu mismo mando, que hacer Mando que Dios te está mandando.
Esto, para comprenderlo, tienes que hacerte párvulo, y Dios ya te da premio.
No compares nunca nada con el que Dios le dice: “Ve y publica mis Palabras”.
Aquí la humildad se niega por ser Dios el que le habla.
***
Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C3
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jueves, 1 de febrero de 2018
domingo, 20 de marzo de 2016
La Gloria no se niega a aquél que la Gloria pidió
En Sueño Profético decían:
Si amas a Dios antes que a nadie, ya tienes la Gloria segura. Si sigues al que Dios coge, ya tienes la Gloria segura. Si pecado hiciste y después lo odiaste, por Dios, ya tienes la Gloria segura. Si al Prójimo lo recuerdas cada vez que te sientas en la mesa, ya tienes la Gloria segura. Si sientes el frío del desnudo ya tienes la Gloria segura.
Dijo uno:
Estas respuestas las dio, varias veces, el Maestro al que le preguntaba cómo se ganaba la Gloria y cómo se perdía. Le hacía más preguntas el que menos Lo creía para así oír las respuestas y ver si eran de Dios o del hombre, para después Juzgarlo a su manera. Él, como Dios y hombre, contestaba con sentencia, porque el Padre en Él hablaba, y ya veían a Dios y a hombre poderoso y único. Sus Palabras, que salían rodeadas de su Aliento, sujetaban la muerte y daban la vida; hacían andar a los moribundos y dejaban sin palabras a los cultos y poderosos que creían que no era Dios, y si en algo creían, que fuera del Cielo, no querían que fuera sabio poderoso y único en la Tierra. Esto era lo que peor llevaban y lo que más les enfurecía.
Desperté, oí:
Estudiando este Mensaje y cumpliéndolo no preguntes si ganas la Gloria, porque Dios Hombre dio respuesta para el que quería Seguirlo después de dejar la Tierra.
El que Lo amaba Lo oía, quedando su cara seria por el que no Lo creía.
Seria no de seriedad, era seria de tristeza.
Cumple lo que manda Dios y ya vive tranquilo hasta que oigas su Voz.
Que la Gloria no se niega a aquél que la Gloria pidió.
***
Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII
Si amas a Dios antes que a nadie, ya tienes la Gloria segura. Si sigues al que Dios coge, ya tienes la Gloria segura. Si pecado hiciste y después lo odiaste, por Dios, ya tienes la Gloria segura. Si al Prójimo lo recuerdas cada vez que te sientas en la mesa, ya tienes la Gloria segura. Si sientes el frío del desnudo ya tienes la Gloria segura.
Dijo uno:
Estas respuestas las dio, varias veces, el Maestro al que le preguntaba cómo se ganaba la Gloria y cómo se perdía. Le hacía más preguntas el que menos Lo creía para así oír las respuestas y ver si eran de Dios o del hombre, para después Juzgarlo a su manera. Él, como Dios y hombre, contestaba con sentencia, porque el Padre en Él hablaba, y ya veían a Dios y a hombre poderoso y único. Sus Palabras, que salían rodeadas de su Aliento, sujetaban la muerte y daban la vida; hacían andar a los moribundos y dejaban sin palabras a los cultos y poderosos que creían que no era Dios, y si en algo creían, que fuera del Cielo, no querían que fuera sabio poderoso y único en la Tierra. Esto era lo que peor llevaban y lo que más les enfurecía.
Desperté, oí:
Estudiando este Mensaje y cumpliéndolo no preguntes si ganas la Gloria, porque Dios Hombre dio respuesta para el que quería Seguirlo después de dejar la Tierra.
El que Lo amaba Lo oía, quedando su cara seria por el que no Lo creía.
Seria no de seriedad, era seria de tristeza.
Cumple lo que manda Dios y ya vive tranquilo hasta que oigas su Voz.
Que la Gloria no se niega a aquél que la Gloria pidió.
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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII
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