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martes, 26 de julio de 2022

El seguirme no da trabajo

En Sueño Profético decían palabras que eran de Enseñanza.

Dijo uno:

Una mañana se acercaron unos al Maestro y le preguntaron:

   —Maestro, ¿es difícil el seguir tu Mando o Tú lo haces fácil el seguirte?

Esta pregunta no fue de maldad, fue de ignorancia y de querer aprender como los que siempre iban con Él.

Estas Palabras sirven para todos los siglos, a pesar de los siglos que las dijo, pero Él no tiene siglos ni tiempo pasado, ni otra Enseñanza que supere a la suya, por ser Dios, que sus Palabras son intocables por ser Vida para el que quiera seguirlo:

    Es difícil el amar a mi Padre en Mí y tener confianza en que Yo soy el mismo. Que en este momento también estoy en el Cielo. El seguirme no da trabajo, porque el amarme ya lo va haciendo. Si Yo paro al trabajo es sí por fuera y no por dentro. Y en vez de ir enseñando voy viviendo un sufrimiento. Esto no es enseñar Amor, esto es hacer de Dios para el que no Me quiera.

Y siguió, después de un silencio, para que todos recogiéramos la Enseñanza:

   Mañana empieza tú ya a venirte, que tú estás preparado para llevar el sí por dentro para seguir sin trabajo el Mando que Yo os dé. Yo al Amor sí le quito el trabajo.

Desperté, oí:

Estas Palabras, su eco apacentaba en la forma que eran dichas.

No hacía falta el verlo ni el oírlo para sentir ya consuelo.

Sabías que no eran palabras del hombre.

Estos hombres que Lo buscaron se notaron llenos de Dios, pero unos más pudientes les decían que no Lo siguieran.

Les contaban las exigencias que el Maestro les tendría.

Y que quedarían peor cuando vieran que no seguían.

Todo lo quitó el Maestro cuando les dice el pensar que ellos hacen aquel día que lo fueron a buscar.

Ellos sabían que Dios no sufría con su pensar.

Porque de noche y de día “Maestro, dónde estarás”, era estampa siempre fija sin podérsela quitar.

Que esto era más trabajo que seguir su caminar.

***

Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C2

jueves, 30 de junio de 2016

No da compaña la gente, sino el Amor a Dios

En Sueño Profético vi a un hombre sentado en un escalón al final de una calle, y pasaba mucha gente, y ninguno se acercó a este hombre que por su presencia era enfermo y necesitado.

Vi otro sitio, pero muy solitario, y la misma estampa, pero con dos hombres que le ofrecían amparo y cobijo. Lo levantaron con cuido, y él respondió llorando:

   –Es que me apretó el dolor del mal que no pueden curarlo. Iba a mis buenas casas, en las que me dan todos los días más de lo que me como y reparto a otros que están más necesitados que yo por no poderse mover de la cama.

Le preguntaron que dónde vivía, y señalando con la mano, dijo:

   –Allí, a la espalda de aquella casa, hay como un albergue en el que dejan vivir a todo el que vaya, hasta que el dueño el sitio lo necesite. Pero allí hay buena gente. Se reparten la comida que llevamos los que salimos todos los días. ¡Unos trece nos juntamos!

Desperté, oí:

No es la gente la que da
la compaña, es el Amor.

El que Amor a Dios le tenga.

El primero que se vio,
por el bullicio pasaba,
pero sin Amor a Dios.

El segundo era calle
sin que nadie pasara,
pero pasaron dos hombres
que Amor por dentro llevaban.

Le ofrecieron un jornal
como si les trabajara.

Fueron hasta la vivienda,
y el Amor en su compaña.

Era más verdad y calló
para que sufrir no pasaran.

Estos hombres allí vieron
lo que no se figuraban.

No da compaña la gente,
que la da el que a Dios ama.


***

Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - C5

jueves, 31 de octubre de 2013

El creer no da la Gloria

En Sueño Profético decían:

El que tiene ayuda en el sufrimiento o en el peso de la carga que lleva, ya tiene premio del Cielo, porque Dios, sin contacto, no deja premio al que recibe y al que presta la ayuda, que es lo que Dios tiene mandado.

“Hay quien no creyó en Dios Hombre y hoy está en su Gloria”. Esta frase tiene aclaración, que Aquí dictan ahora:

Éstos que no creyeron y están en la Gloria, no creyeron que era Dios, pero Lo seguían y Le ayudaban, porque Lo creían hombre único en su vivir y en seguir a los que sufrían en la Tierra. Sus Palabras siempre eran:

“Yo he venido para salvar al hombre. Yo perdono al que quiere ser perdonado. Mi Reino no está en este mundo, porque no es de este mundo, como Yo tampoco soy”.

Pues el que no creía era Dios, pero Lo siguió y Le ayudó, hoy está en la Gloria, porque acabó amando y cumpliendo lo que Él predicaba y hacía. El que creía era Dios, pero sin seguirlo y sin cumplir sus Palabras, éste no se encuentra entre los ya nombrados, por creer sin ayudar al necesitado, que necesita del hombre, aunque era Dios; necesitaba que Le ayudaran en el peso del sufrir que el hombre Le daba, en cundir su Existencia, en preparar los caminos para cuando Él llegara. Toda esta ayuda Dios Hombre la necesitó, pues igual la necesita el que Él elige.

Desperté, oí:

Cuando ya dicen
en la Gloria las Palabras:
¡Qué fácil, si amas, las comprendes!

¿Para qué quiere el Elegido que lo crean
y no lo sigan ni lo ayuden?

¡Si el creer no da la Gloria!

La da la obediencia hecha con Amor.

Amando, sigues y prestas tu ayuda
en lo que tus fuerzas puedan:

En oración, en palabras,
en hacer que a Dios Lo quieran.

Diciendo que hay otra Vida
y Elegidos que hoy lo cuentan.

Llevando la caridad
donde hambre tienen de ella.

Porque el hombre, hoy, su tiempo,
ya lo tiene dedicado
a la violencia, a la guerra.

A defender el pecado,
sin respetar las Palabras
que están en Libros Sagrados.

Cumpliendo estas Palabras,
te puedes dar por salvado.

El que Le ayudó al madero,
luego terminó amándolo.

Que cuando cogió el madero,
el Amor ya iba mandando.


***


Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pag. 18-19-20-21