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viernes, 14 de octubre de 2022

Si piensas en Dios, olvidas todo lo de la Tierra

En Sueño Profético decían:

Si piensas en Dios, olvidas todo lo de la Tierra.

Si piensas en Dios, es porque crees en su Existencia.

La Presencia de Dios hace que tu vivir sea de otra manera, y pones en Él tu confianza, y te convierte en alegría las penas.

Dijo uno:

Sufrimiento lejos de Dios, no es sufrimiento, es desesperación.

Yo viví los dos momentos: el lejos de Dios, y cuando Lo llamé y me contestó, cambiando yo mi pensar y queriendo seguir ya por el camino que tuve antes de cambiar.

Fui oveja perdida, sin oír nadie mi balar, aunque no era escondido. Pero a esta enfermedad le teme el que está sano, porque le falta amar. Aunque no haga pecado, pecado está haciendo ya.

Yo, cuando dejé el pecado, fue cuando más me conocieron, porque mi nombre salía en los que nunca me habían nombrado. Unos, para ofenderme. Y otros, para pedirme opinión de cómo dejar el pecado y alcanzar el Perdón.

Desperté, oí:

A Dios llamé en los momentos

que quise cambiar de vida.

No encontraba caridad,

porque no la merecía.

Mi pensar puse en Dios

por las noches y los días.

Los días los pasaba mal

por el pensar que hacían.

Pero las noches crecían y se alargaban,

y el día a la noche sujetaba,

y la cama no servía.

Quería pensar en Dios,

y mal pensar me venía

para que quisiera pecado.

Estas palabras yo sentía:

Tú, ya serás pecador,

y no a escondidas,

porque el que te conoció,

con pecado te apellida.

Cuando Dios me contestó

a los ruegos y a mi llanto,

no pude guardar silencio

al Perdón que Dios me había dado.

A muchos busqué

y a muchos sigo buscando.

Entonces iba mi cuerpo,

y ahora va mi espíritu con Mando.

Llama a Dios,

y ya dejarás el pecado,

y en esta llamada

Agustín te estará ayudando.

AGUSTÍN DE MÓNICA

***

Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C8

domingo, 16 de agosto de 2015

Si piensas en el Cielo, te olvidas de la Tierra

En Sueño Profético decían:

Si piensas en el Cielo,
te olvidas de la Tierra.

La Tierra es para los pies,
el Cielo es para la cabeza.

La Tierra lleva a los pies
con engaño y exigencia.

Poniéndole siempre algo
que le duela la cabeza.

La Tierra es atrevida
por la Libertad que Dios deja.

Dijo uno:

Haz por pensar en el Cielo
y después piensa en la Tierra,
que el Cielo es el que da
la entrada en la Vida Eterna.

Con este pensar que hagas,
te unes a esta Vivienda,
donde existen espíritus puros
que no pudieron tener contacto
con la suciedad de la Tierra.

Fueron creados cuando no había suelo,
cuando no había Tierra.

Éstos espíritus son
guardianes de la Gloria,
con Dios Padre
y con la inocencia de los niños,
que su nombre es los ángeles.

Esto no está en la Tierra,
por mucho que la Tierra
quiera engañarte.

Desperté, oí:

Se ha nombrado a Dios Padre
y no al Espíritu Santo
y a Dios Hijo.

Pero si pones Amor,
ves que Tres Dioses son uno.

Un Dios que se hizo Carne.

Y un Dios que manda su Espíritu
para que el hombre no piense:
“vivió, pero ya no existe”.

Aquí está el Padre sin Cuerpo;
con Cuerpo, Dios Hijo;
y el Poder de un solo Dios,
que nombras a Dios Espíritu.

Nada de Esto está en la Tierra.

Por eso empieza el Mensaje:
“Si piensas en el Cielo,
te olvidas de la Tierra”.


***

Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - C8

viernes, 24 de agosto de 2012

A Dios no ofendes si de Él te olvidas y te entregas al Prójimo

En Sueño Profético yo decía:

“Señor, yo que antes rezaba más que ahora”.

Dijeron:

¡Claro! El Padre Nuestro es una oración. Pero si el que hizo el Padre Nuestro, te interrumpe la oración para dialogar contigo, tú ya te extasias ante esta Comunicación.

Amando mucho a Dios, es el comienzo que Él te ama. El que ama a Dios, Lo busca sin descanso, y buscando así, encuentra.

Leyendo tus Escritos, si apartas las Comunicaciones Divinas de Dios Nuestro Señor, ves, en la parte material, tu lealtad ante Dios. Esto debía de servir de meditación.  

A Dios no ofendes si de Él te olvidas y te entregas al Prójimo. Con esta entrega, ya Lo alabas y vives su Presencia. Lo demás es filigrana.

Desperté, oí:

Dios te ama tanto, que olvida tus ofensas.

Dios no tiene prisa para juzgarte, pues sabe que esto llega.

Pero sí tiene prisa para que el Mensaje no tuviera tanta demora.


***

Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Pag. 120-121