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sábado, 5 de agosto de 2017

Señor, que de Ti nunca me retire

En Sueño Profético decían:

Compadece al que veas descalzo y no pienses por qué no lleva zapatos.

Levanta al que está caído en el suelo, y aquí, sí, piensa: “yo sé que Dios me está viendo”.

Enseña a vivir Prójimo, y quitarás sufrimientos.

Antes de que hable tu lengua, piensa: “que a Dios yo no enfade”.

Si quieres meter en la Gloria, hazte médico de espíritus, e irás curando con tus obras.

Dijo uno:

La enfermedad del espíritu se contagia fácilmente, y el hombre la hace más grave porque curarla no sabe.

El hombre parece que se avergüenza de dar el diagnóstico para la curación del espíritu poniendo a Dios delante con estas palabras:

Busca sitios donde se respire la Presencia de Dios y la Paz sirva de techo. Y en la Tierra, mientras la pises, que siempre estés pidiéndole a Dios: “Señor, que de Ti nunca me retire. Donde el pecado cobijen, que mi sentir no lo aguante y mi presencia yo retire”.

Desperté, oí:

Al hombre, su cultura,
lo está haciendo analfabeto grave.

No te habla del espíritu
ni de que otro Mundo hay.

Quiere que admitas pecado
como el sol, el agua y el aire.

Quiere que la cultura te sirva
para que teniendo comida delante,
no comas y mueras de hambre.

Para que enciendas la lumbre,
y echándole agua,
quieras que suban las llamas.

Para que el niño ya sepa
lo que no pueden decir las letras,
que es sentir el peligro y el pecado.

¡Es lástima que los hombres
no aparten y enseñen
lo que Dios tiene mandado!

Que aparten de la cultura estas palabras:

“El pecado ya no existe.
Estamos muy bien formados”.

Da pena, risa y miedo
el oír este adelanto.


***

Libro 29 - Dios Habla en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C7

martes, 25 de febrero de 2014

El que no vaya a defender mis Palabras, que se retire de mi Mando

En Sueño Profético decían:

No hay descanso mayor que cundir lo que tú ves o crees que viene del mismo Dios. Esta alegría la sentieron los Discípulos de Jesús cuando más gente los esperaba y decían: “esto nos ha dicho el Maestro”. Que con este Nombre ya decían Dios Padre y Dios Hijo.

Él les decía:

“El que no os crea sabiendo que vuestras Palabras son mías, no es que no os crea, es que no cree que existe mi Padre y que Yo soy por Él mandado. Si creen en mi Padre, creen en Mí; y si creen en Mí, Me buscan. Si Yo busco al pecador para salvarlo de la condenación –si él quiere–, ellos, si creen que soy Dios, Me buscan”.

“Si alguno de vosotros no comprendiera mis Palabras, si quiere comprenderlas, Yo haré que las comprenda para poder enseñar”.


Y los despedía muchas veces con estas Palabras:

“El que no vaya a defender mis Palabras, que se retire de mi Mando; que cuando Yo lo necesite para llevar mi Mando, Yo lo mandaré. Pero este servicio no es, para mi Padre ni para Mí, contado”.

Desperté, oí:

Si amas,
aprendes de este Dictado.

Si no amas,
no comprendes,
pero sí piensas:
“esto no es del hombre,
esto es Dios hablando”.

Esto lo piensa
el mejor teólogo
y el mejor catedrático.

Si ama,
disfruta al pensarlo,
y en grande altura
lo va publicando.

Esto tiene vida,
palabras y párrafos.

Y ves por momentos
que aumenta el escándalo.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pág. 236-237-238