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domingo, 18 de abril de 2021

Si sufres con Dios, no sufres

En este Sueño Profético vi una a mujer con un saco como arrastrando. Y al lado iba otra con otro saco también lleno, pero ésta lo llevaba en el costado y su cara contenta; en la mano llevaba otro saco vacío. Salió un hombre de aquel camino y señalando a la que lo llevaba a rastras, dijo:

“A este espíritu, su ira y falta de paciencia son los que lo retiran de Dios”.

Más rápido que el pensamiento se puso otra estampa. Estaba el Señor y sólo la mujer que llevaba el saco con alegría en el cuadril y el vacío en la mano. Dijo este hombre que tenía aspecto de romano por sus vestimentas:

“Este espíritu es entregado a la Voluntad de Dios”.

Se puso esta mujer de rodillas, y dejando el costal lleno en el suelo, cogió el vacío y pronunció estas palabras: “Si mi sufrimiento va a ser Tuyo, déjamelo a mí, y si tu Presencia no me va a faltar, aquí traigo otro costal”.

Desperté, oí:     

Si sufres con Dios, no sufres, porque Él te quita la carga.

Si a Dios no amas y Lo llamas para pedirle cuentas, tu carga te pesará.

Te pesará a tal extremo, que arrastrando no podrás.

Cuando se ama mucho, en la carga ves a Dios, y ya, al verlo, toneladas, plumas son.

***

Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo I - C9

martes, 19 de diciembre de 2017

Si sufres amando a Dios, más cerca de Dios te encuentras

En Sueño Profético hablaban del sufrimiento cuando tú estás cerca de Dios. Decían:

Hay sufrimientos tan grandes, que las lágrimas quedan dentro y el sufrimiento no lo ve nadie. Hay sufrimientos tan grandes, que el contarlos no los achica, al revés, se hacen más grandes.

Dijo uno:

Se está hablando del sufrimiento del espíritu. En el sufrimiento de la carne, todas las palabras que oigas son para consolarte, y si tus lágrimas asoman, éstas ya sacan otras, y el consuelo intentan darte.

El que ama siempre a Dios, según el que poco ama, ve raro que sufra aquel que siempre tiene en su boca: “Yo a Dios siempre Lo llevo en mi compaña, y Le pido que me dé fuerzas hasta que lleve a mi espíritu donde la vida no acaba”.

Desperté, oí:

Para entender
las clases de sufrimientos,
tienes que haber sufrido
y seguir a Dios queriendo.

Si esto no lo has vivido,
no achicas el sufrimiento.

Y tus consejos serán
siempre ofendiendo al Cielo.

La intimidad con Dios
tiene que traer sufrimientos.

Cuando amas de verdad,
sufres por ver el desprecio
que el hombre Le manda a Dios
no cumpliendo sus Mandamientos.

Mandamientos:
salvación de espíritu
cuando ya no tiene cuerpo.

No hay quien pierda la Gloria
si siempre tuvo a Dios
en su espíritu y su lengua.

Y guardó el sufrir de espíritu
para no oír ofensas.

Si sufres amando a Dios,
más cerca de Dios te encuentras.


***

Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C3