domingo, 6 de marzo de 2022

Si el hombre pensara en el Poder de Dios, no podría en nada llamarse dueño

En Sueño Profético decían:

Si no estás al Mando de Dios, no puedes recibir con Paz y alegría todo lo que te llegue. Esta Paz es repartida, y al que le llega tiene que pensar que este Elegido tiene Mando de Dios porque su vida buscó este Mando.

Sigue un espíritu de la Gloria:

El vivir de este Elegido fue un vivir que pocos han vivido. Su mayor alegría era buscar y dar donde sabía que lo que iba a dar falta hacía. Esta falta, muchos no la comprendían, porque era soledad en el espíritu. Había veces, que un deseo de la Tierra hacía que se cumpliera pidiéndole a otro –al que más tenía de lo que pedía– lo que hacía falta, y cuando lo llevaba al que lo deseaba, un buen cambio le veían y las malas tentaciones las retiraba de él. De esta manera de hacer caridad, muchos no se pueden enterar, por no comprender que el espíritu necesita, igual que el cuerpo la comida y el descanso, distraerse para que las penas se vean en fracaso. Esto, por la mayoría es criticado. Pero este tipo de caridad que practicó este Elegido, dio a conocer este Caso hoy único.

Desperté, oí:

Si se pregonara todo el bien que ha hecho este Elegido, a muchos enseñaría y a otros les haría pensar: “Señor, si puedes, dame el Perdón, porque yo así no he sido. Me he compadecido del hambriento y del descalzo, que esto es compasión al cuerpo. Pero al espíritu nunca le tuve compasión.

Decían en el arrobo, que esta Enseñanza hacía falta para hacer pensar que un capricho sin pecado puede hacer buscar a Dios y dar de lo que a él le han dado.

¡Buscar a Dios, para pedir el Perdón, porque no compadeció al que pedía limosna y un capricho se compró!

En este arrobo hablaban mucho de saber cómo hacer la caridad:

Si no sientes Amor de Dios, no ves como trata el rico al pobre: si al pobre lo ve con ropa buena, ya le niega lo que le da para comer.

A veces oía mi nombre y no era llamada, era luz que del Cielo bajaba. Esto en el arrobo lo nombraban.

Decían en la Gloria: “Si el hombre pensara en el Poder de Dios, no podría en nada llamarse dueño”.

Este Poder ponlo en los truenos y en la luz de peligro que del cielo anoche bajaban.

Si la luz –relámpago, para que todos lo entiendan– dejara en la tierra el poder que llevaba, ya no habría mundo esta mañana.

Cunde este Poder con fuerza en canción, que así lo quiere el Dueño de la tormenta.

Poder que Dios detiene, que esto no se lo merece nada de lo que hay en la Tierra.

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Libro 55 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IX - C4

sábado, 5 de marzo de 2022

Enseñanza del Maestro

En Sueño Profético hablaban de Santiago, el Discípulo de Jesús. Decían:

Un día, saliendo el Maestro de la Sinagoga, había mucha gente esperándolo en la calle: unos por ver el ambiente; otros, por conocerlo; y de los que más había era de los que querían preguntar cómo eran sus Sermones.

Viendo el Maestro a Santiago con unos que cumplían lo del César pero que a Él no lo amaban, a pesar de que la gente lo iba parando de trecho en trecho, hizo con su Poder que no se disolviera el grupo que tenía en medio a Santiago. Fue llegar el Maestro y no contentarse ninguno, porque en ellos no había ni Amor a Él ni arrepentimiento de que no Lo habían amado ni Lo amarían. Se paró el Maestro y dejó que uno le dijese:

   —Ya sabemos de tus Sermones por Santiago. Que mientras Tú estabas dando el de hoy, él nos ha contado uno de los que dijiste en la montaña.

Ya oyeron todos estas Palabras:

   —Ellos no me han oído nunca hablar de mi Gloria porque no aman. Y hoy los he dejado que lleguen hasta la puerta para que todos vean que no quieren mi Enseñanza y se queden al descubierto. Pero tú hoy le has hecho servicio a Satanás por no entrar a oírme y quedarte en la puerta con ellos.

De momento calló Santiago y dijo:

   —Me avergüenzo. Yo creía ya saber y veo tus Palabras con Luz. Y ahora estoy viendo que me han quitado de Ti, aunque sea un momento. Quise entrarme varias veces para entrarlos a ellos, y estando hablando de Ti tenía pena por dentro. Varias veces pisé fuerte cuando algo estaba diciendo de Ti y no los veía contentos. Cerré dos veces las manos, con coraje, sin saber qué me pasaba. Ahora ha sido tu Luz la que me ha hecho comprenderlo. Perdón, Maestro, y haz que nunca olvide que no entre a oírte y no pagaré en sufrimiento por veces que lo recuerde.

Desperté, oí:

Santiago quiso que entraran a Oírlo aunque fuera sólo un día.

Ésta no era Enseñanza y de nada les servía.

Santiago da la Enseñanza si al pararlo les contesta:

“No me obliga, soy yo el que no quiero perder su Palabra”.

Él creía que sabía y le faltaba Enseñanza.

Aunque hablaba del Maestro, el espíritu del mal le quitaba su contento.

Esto, al contarlo Santiago, muchos aprendieron.

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Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C1

viernes, 4 de marzo de 2022

¡Qué grande es el Amor!

En Sueño Profético decían:

En la Gloria mandan que pronto los Libros y las cintas con estos Mensajes den el escándalo que Dios en su Gloria dice y dicta.

Aquí ya sobran los títulos que por corta temporada tiene el hombre. Éste debería coger estos Mensajes y ponerlos delante de sus títulos, porque para él sería un gran premio.

Dijo el Mando de Dios en un espíritu de su Gloria.

Con la cantidad de Libros que hay hechos y por hacer, era para que ya se hubiera formado un gran escándalo.

Este pensar, al Elegido le roba el sueño. Y con este otro pensar llegó: “Señor, ¿qué hago?, ¿a quién busco? Para que sin enfado comprendan mi pensar, ¿qué hago?

El Sueño repetía lo que el espíritu al cuerpo le decía. Y es que si sientes este Amor de Dios con Mando, siempre diciéndote que no hay parada, no estás contento.

Desperté, oí:

¡Qué grande es el Amor que Dios les tiene a los hombres!

¡Qué grande es el Amor, que los busca para que de este Premio hablen!

Como el Poder de Dios no hay otro poder igual.

Hablaban de la canción que hay del luto, sacada de uno de estos Mensajes.

Decían que el luto tiene que ser por amor.

No por obligación o por mando.

El luto hay que llevarlo con alegría, como lo lleva el Elegido, pensando:

“Si Dios lo ha querido, yo no me enfado, y a Dios le pido que su espíritu me sirva aquí en la Tierra como otros espíritu que Dios me ha presentado”.

Éste es uno de los muchos pensamientos que tienen los que Dios trae su espíritu a su Gloria cuando todavía tienen cuerpo.

Que aquí pronto se cambie el silencio por el escándalo.

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Libro 60 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VII - C7