jueves, 28 de diciembre de 2023

Perdón con temor de no estar perdonados

En Sueño Profético decían:

Lo que hoy has hecho es Mando que manda el Cielo, que ha sido el leer estos Mensajes a los que defienden las Palabras de Dios. Este Mando da alimento al espíritu, y el espíritu al cuerpo.

Dijo un espíritu con Mando de Gloria:

El que defiende estas Palabras está dejando al descubierto a los que tendrían que defenderlas, que si éstos las defendieran, muchos buscarían a este Lugar.

Deberían pensar, que si aquí no estuviera Dios hablando, no habría dejado que esto se publicara.

Decían, que si los Ministros de Dios se pusieran a su mando, como los que al Elegido están unidos, Dios mandaría Premio y les verían corona, unas veces con pinchos, y otras como una aparición, como el Elegido ve los “Humos Divinos” haciendo dibujos.

Desperté, oí:

Aquí está llegando el momento de que queden al descubierto los que con Paz todo lo pueden hacer bien hecho.

De no ser así, a Dios mandarían sufrimientos.

Cuando llegó el Sueño se oían estas Palabras:

“Señor, los que se ofrezcan con fuerza a llevar este Mando, ya tu responder sea el pago”.

Si en las pocas horas de sueño que tiene el Elegido no actuara Dios, sería enfermedad mayor.

El cuerpo pasa con poca comida. Pero en el poco dormir, habiendo noches de no llegar a tres horas, se ve que el Poder de Dios manda fuerzas a este cuerpo.

Decían en el arrobo, que si estudiaran la vida del Elegido, por gran pago que dieran, nadie podría copiarla.

Es un sufrir con el pienso del desprecio, que este pienso, pronto será cambiado por el mejor alimento.

Cuando oigan estos Mensajes en canción, en alta voz, los que les han dado desprecio, teniendo Poderes de Dios, tendrán que pedir el Perdón.

Un Perdón con temor de no estar perdonados.

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Libro 55 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IX - C6

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Perdonad si queréis ser perdonados

En Sueño Profético hablaban del pecado, de los pecadores y del Perdón; del que él se nombra juez o del que él se pone la sentencia en el pensar: “yo no puedo ser perdonado”.

Dijo uno:

Estando un día Jesús enseñando a que aprendiera el que Lo amaba, y habiéndole hecho unas preguntas de unos que habían pecado, fue ésta la respuesta:

   ¿Quién de vosotros no habrá pecado, no cumpliendo lo que mi Padre tiene mandado desde que hizo este mundo que el hombre los siembra con el pecado?

Y dejando un breve tiempo para que alguno contestara, Él guardó silencio, pero no se oyeron palabras, hasta que se oyeron las suyas, y dijo:

   Ya veo que en el silencio habéis contestado. Pues perdonad si queréis ser perdonados.

Más se vieron tristes, recordando los hechos que habían hecho que iban en contra de lo que su Padre tenía mandado, que rostros contentos pudiendo decir: “Maestro, yo ninguno”.

De esta Enseñanza ya vinieron muchos que se nombraban jueces de pecadores, pidiendo a Él el Perdón.

Desperté, oí:

¡Qué escenas hechas en silencio y que todo el mundo hoy sabe!

El silencio fue de los oyentes, pero su Voz aún se oye.

¡Cómo se ve que la fuerza de estas Palabras viene de Él, por no cambiar la Enseñanza!

En aquel Sermón hizo que un poco pensara el que se hacía juez y con el dedo señalaba al que él creía que Dios no lo perdonaba.

Hacía acercar a su memoria lo que nadie había pensado que él pensaría:

“¿Será verdad que hay Gloria? ¿Será verdad que éste es el Hijo y Dios Padre es el mismo?”.

Que esta duda ya subía por encima de muchos de los pecados que algunos hombres hacían.

Porque ya hacían pecado al creer que Él no sabía que de Él estaban dudando.

Cumple las Leyes de Dios, que Dios está para juzgar al justo y al pecador.

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Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C4