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miércoles, 25 de junio de 2025

Señor, sin Ti no quiero nada

En Sueño Profético hablaban de estos Mensajes. Decían:

Hay muchos Mensajes que dicen palabras que al decirlas te sirven como un gran rezo, y ya a Dios le pides porque Él espera al que Lo busca. Y en las palabras dices el Amor que por Él sientes, que Aquí se dictan:

    – Señor, sin Ti no quiero nada. Tú eres el Dueño de mi vida, de mi Fe y de mi esperanza.

Piensa que si Dios no fuera Dios detrás del hombre no iba y no hacía de pastor, buscando ovejas perdidas.

La vida del cuerpo sirve para pregonar lo que enseña el espíritu. Que si es espíritu de Dios va pregonando:

    – La Gloria no la pierdo yo, porque quiero a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo.

Esto que se va a decir es, también, un Amor que silencio no puede tener en la Gloria, porque los espíritus de Dios esto pregonan: Si el hombre creyera en el Poder de Dios no podía haber guerras, ni muertos de hambre.

Estas palabras son para la Madre de Dios Virgen:

   “A ti primer Sagrario de Dios
y Reina de todas las madres,
ruega por los pecadores
que quieren dejar de pecar 
y no pueden 
porque los espíritus del mal 
le hacen más pecar”.

Ya, cuando te llegue un mal pensar que de Dios te retire y te haga pensar palabras que le den sufrir a Dios, di estas palabras y ya tus fuerzas a todo le pueden. Éstas son las últimas palabras para que las digas cuando te llegue un pensar que te retire de Dios.

Desperté, oí:

Aquí se dicen las palabras que en el Sueño no han querido nombrar:

   “Vete tentador Demonio, 
que aquí quedas fracasado. 
Me pase lo que me pase, 
a Dios lo busco y lo amo. 

Si mis fuerzas te persiguen, 
vete donde no hagas daño”.

Diciendo estas palabras, con Amor de Dios, pisas el pecado.

El pedir del Elegido es que todos sientan el Poder de Dios, que Dios quiere que esta Verdad se cunda por toda la Tierra.

***

Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

lunes, 23 de junio de 2025

Señor, contigo puedo vivir, y sin Ti, yo ya no vivo

En Sueño Profético decían:

Cuando Dios manda con su “Ve”, el que ama a Dios ve si el “Ve” es de Dios o del hombre. El “Ve” de Dios no puedes detenerlo, y si quisiera el hombre ocultarlo, más saldría a la vista de muchos que este “Ve” no sabían que Dios lo estaba dando. 

Si estás al Mando de Dios, no puedes hacer otro mando.

El Elegido de Dios tiene gran diferencia con el elegido del hombre. Por gran talento que tenga, éste tiene sus momentos para hacer lo que él quiera. Al que Dios le dice “Ve”, ese “Ve” lleva tal fuerza, que te va abriendo puertas y dejando al descubierto al que te cerró las puertas.  

Dijo uno:

Si siguieras las actuaciones del que sigue este Mando, si no dijeras amen, a Dios estarías disgustando.

Todo le baja del Cielo, y para saber si es del Cielo, su mando deja anulado. Que esto queda de estudio para el que quiera estudiarlo.

Desperté, oí:

El arrobo de esta fecha,
este que se está dictando,
va a que el Instrumento se mueve
según Dios le manda Mando.

Y el que lo vea y lo estudie,
ve que esto no es mando de la Tierra.

La Tierra pone a la Tierra,
y después pone a Dios.

Y ya ves, si lo estudias,
que no lleva el “Ve” de Dios.    

Son pocos los Elegidos,
porque pocos dicen:
“Señor, contigo puedo vivir,
y sin Ti, yo ya no vivo”.

El que a Dios así se ofrezca,
sus actuaciones serán distintas
a las actuaciones de la Tierra.

¡Tierra que engaña al hombre,
y el hombre engaña a la Tierra!

Cielo que espera, 
busca y elige,
para mandar sus Palabras
a Ministros de la Iglesia
y a seglares.

El que más cerca de Dios esté,
más entiende este Lenguaje.

Él se entrega al Amor,
y se niega al que no ame.

***

Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C8 

jueves, 24 de octubre de 2024

Señor, sin Ti no quiero nada

En Sueño Profético decían:

Tu cuerpo recibe fuerza que Dios te envía. Que sin esta fuerza de Dios, movimiento no tendrías.

Dijo uno:

Se está viendo gran cambio en todo lo que dictan Aquí en el Cielo. Los que te quieren, piden para que estés mejor. Y así ha sido, porque está petición la han hecho con Fe. Decían en la Gloria, que medicamento sin Fe es creer que la curación la hace el hombre. Que cuando el médico es de Dios, el medicamento puede llevar curación.

Tu pedir, que sea siempre el mismo: “Señor, sin Ti no quiero nada. Contigo vivo Paz y Gloria, aunque esté en la Tierra hasta que Tú me llames”.

Desperté, oí:

Las alegrías del Elegido las disfruta todo aquel que sus pasos siga.

Que aquí se ha visto un cambio grande de un cuerpo enfermo, que el mal no estaba oculto y todos podían verlo.

El Elegido ya ha hecho su caminar normal y la enfermedad no pudo triunfar.

Todo el que al Elegido le esté ayudando y, con alegría, siempre esté a su lado, que piense que a Dios está contentando.

El que mejor trato le dé, más demuestra a Dios querer.

Todo el que quiera a Dios, con gran Amor al Elegido recibirá.

***

Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C7

domingo, 29 de enero de 2023

Señor, contigo quiero todo, sin Ti no quiero nada

En Sueño Profético se oían estas palabras:

Señor, contigo quiero todo, sin Ti no quiero nada. Señor, por mucho que yo sufra, que no diga: “Señor, ¿por qué me pasa este sufrir? Que si yo pensara esto, si sería sufrir”.

Dijo uno:

Estas palabras son de este Elegido. Que antes de ser Elegido hizo siembra de paciencia; lo torcido lo puso derecho; y a Dios cogió de Refugio para levantar al caído.

Amando, más fuerzas Dios te manda. Que esto se ve en la vida de los Elegidos. No hay Elegido por Dios, que el hombre no le haya dado grandes sufrimientos. Y es que son pocos los que quieren saber de Dios en estos tiempos. Tiempos de cultura y crimen, de romper los Mandamientos, que aquí entra todo lo que Dios le pide al hombre para que no pierda su Reino.

El que el Amor de Dios sienta, ama a los Mandamientos, porque piensa: “Si esto es Mando de Dios, ¿cómo yo lo voy a romper o reformar?”.

Desperté, oí:

Si hay Amor, no rompes los Mandamientos de Dios.

Los entras en tu espíritu, y tu cuerpo va diciendo “soy de Dios”.

Pero, ¿cómo romper la Palabra de Dios!

¡Hombres cultos, que deberían poner estudios para enseñar las Palabras de Dios y de Satanás!

Que estos espíritus, de muchas maneras, llevan a pecar.

La alegría, que vaya delante, dando escándalo a lo que Dios hable.

Se ve la Fuerza de Dios en la petición que vas haciendo.

Cuando no tengan remedio, tienen que llorar los que pudieron hacer y no hicieron.

Que ya hay muchos que perdieron el Cielo.

Aquí no llega la lástima, porque ellos lo quisieron.

***

Libro 47 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VI - C2

 

viernes, 28 de abril de 2017

Sin Ti no tengo Vida, y contigo tengo Vida

En Sueño Profético hablaban del Amor a Dios, de cómo tú lo pedías, de cómo tú a Dios se lo mandabas, y de cómo tú lo sentías.

Dijo Teresa de Ávila:

Este Amor no tiene nombre,
porque el nombre que le dieras,
siempre achicaría el sentir
de este Amor cuando te llega.

Es ladrón que roba el sueño,
y luego te deja Premio.

Es algo que tú te quemas,
y que más pides el Fuego.

Es Camino en el que te esperan
sufrimientos y alegrías.

Es una vida
en la que el hombre te persigue,
para que tú ya no sigas.

Es querer llevar al hombre
a que crea en otra Vida.

Y que a la vida del cuerpo
tiene que acostumbrarla
a que es rosa con espinas.

Yo comparaba este Amor
con algo que quema dentro,
y que el querer apagarlo,
era querer romper el silencio.

Y ya, tu Mando,
no puede guardar secretos.

¡Este Amor, el que lo sienta,
es torre con campanario,
y las campanas no quietas!

Yo tuve muchos enemigos,
porque silencio no daba
a esta Fuerza, que eran ríos,
la sangre que mis venas llevaban.

Había noches
que no podía dormirme
hasta que Dios me hablaba.

Desperté, oí:

Era algo para oír,
cuando el día me despertaba
y yo quería contar
lo que Dios a la noche le mandaba.

Cuando me iba a acostar,
de rodillas,
con los codos en la cama,
Le contaba a mi Dios
lo que aquel día le dejaba.

Ya me sentía el éxtasis,
que era la vida de mañana.

Mi día empezaba alegre,
y el hombre lo cambiaba
con palabras que eran insultos
que a mi Dios Le llegaban.

Yo quisiera describir
cómo este Amor lo sientes,
pero es que es un sentir
que te matan y lo quieres.

Es un Fuego que te quema,
y más pides,
cuando le dices al Dueño:
“que sin Ti no tengo Vida,
y contigo tengo Vida,
aunque yo le llame Fuego”.

¡Fuego y Llamas Divinas,
que el que las vive contagia
estas Llamas que son Vida!

TERESA DE ÁVILA


***

Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C4