martes, 5 de marzo de 2019

Tú, a mi Gloria. Tú, a los Infiernos

En Sueño Profético decían:

Tú presentas lo que Aquí te dicen y te mandan que sea publicado. Aquí, obediencia y Amor quedan firmados. Pero, ¿cómo responde el que a Dios representa? Sus respuestas son a Dios, porque el Elegido presenta, diciendo: “no soy yo”. Y además con grandes pruebas, que ellos deberían comprobar, no con maldad y sí con alegría, para poder hablar.

Que piense la Iglesia, ¿qué le da al Elegido para que desde hace 25 años, ya bien cumplidos, esté el Elegido suplicándoles y detrás de ellos, y ellos con desprecio y malos tratos? ¿Creen que esto es justo en el Camino de Dios?

¿Qué dice el Elegido? Él presenta y defiende. Si no defiende, no es de Dios. Aquí tiene la respuesta.

Ella quiere que la Iglesia reconozca que son Palabras dichas al espíritu cuando no hay materia, porque Dios trae al espíritu, luego vuelve el espíritu a la carne y ella habla, pero estas Palabras no son de ella, son las Palabras que Dios le dijo al espíritu.      
       
Al salir estas Palabras del sitio que salgan, su nombre es Profeta, lugar en el que ella no manda, porque nada es de ella. Ella no puede callar ni a seglares ni a Iglesia. Luego, según el responder, a Dios le darán las cuentas.

Si ella no es creadora, si ella no tiene escuela de cultura material, pues que cojan los Escritos y los comparen con los Evangelios y con el responder de todos los Profetas. Que esta palabra debe asustar al que de Dios no entienda. Porque si ama, entiende. Y si sabe Teología, aunque no ame, comprende que Esto no es de ella. Llámale Profeta, llámale como quieras, pero Esto lo dice Dios y a Él le dan la respuesta.

Desperté, oí:

¿Qué esperan que haga Dios, que vaya llamando a las puertas diciendo: “Por caridad, aceptad que esto lo digo Yo”?

Si los hombres no tuvieran otro sitio nada más que el sitio que pisan, no llamaría Dios a las puertas, pero sí haría con su Poder Presencia.

Dios juzga al espíritu, que es lo eterno.

Y como a todos tienen que enterrarles el cuerpo, ya Dios dirá:

Tú, a mi Gloria. Tú, a los Infiernos”.

Esta lucha de negar, es contra Dios, no es contra ella.

Dios no le quitará el arrobo mientras viva con materia.

Ya no tienen cuerpo muchos que negaron y otros que aceptaron.

Ahí estuvieron juntos, pero Aquí vienen separados.

El que no aceptó, no pudo decir: “Señor, yo no me había enterado”.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiere del Hombre - Tomo II - C1

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