En Sueño Profético decían:
Si el sufrimiento se lo pudiera echar el hombre al Elegido como Dios echa la lluvia, verías día y noche grandes chaparrones, y la mayoría de las veces de agua con piedra. Cuanto más avance haya del hombre, más sufrimientos y más fuerzas de Dios le llegarán a Elegido.
Los espíritus que sirven para robar la Paz, llevan la cuenta y saben donde entrar para robar fuerzas y sembrar mal estar. Éstos actúan con más fuerza cuando ven poca seguridad. Cuando su trabajo no sirve, quedan en actuación inquieta.
Dijo uno:
Si al Elegido opinión pidieran, les irían cortando el paso a todo lo que fuera de acción diabólica. La fuerza del mal se extiende donde falta la Fuerza de Dios. Donde existe esta Fuerza, los espíritus del mal se llevan fracaso y acortan la actuación, huyendo con la derrota, destrozándose ellos mismos.
Desperté, oí:
Al mismo Dios hecho Hombre, estos espíritus del mal, llegaron hechos palabras.
Y Dios los dejó llegar, para que luego sirviera esto de Enseñanza.
El espíritu del mal tiene fuerza, porque Amor a Dios al hombre le falta.
Al Elegido persigue y va extendiendo sus ramas para dejarlo en el bosque solitario.
Por si mandara este Mando, que nadie oiga llamada.
Pero la Fuerza de Dios, ni la esconden ni la callan.
Tan sólo un Elegido puede a un mundo la batalla.
Porque Elegido es Dios que manda y Dios que habla.
La serpiente se retuerce cuando más fuerte la aplastan.
Pero si sigues con fuerza, la cabeza se la arrancas.
Y ya queda este cuerpo, sin dar miedo y con repugnancia.
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Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII - C1
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