lunes, 16 de febrero de 2026

Qué poco sabe el hombre del espíritu

En Sueño Profético hablaban de la fuerza del espíritu, de la comunicación para que actúe la carne. Hablaban de muchas generaciones anteriores a ésta. Hablaban de Apariciones, de Comunicaciones, de hechiceros, de hombres que trabajan con espíritus que andan sueltos, de religiones que un hombre fue dueño por implantar sus ideas, nociones o por poner fecha a un tiempo que antes otros dijeron.

Hablando de todo esto, dijo uno:

Es de estudio y de gran provecho comparar estos Libros con lo que no sea Evangelio, con lo que otros hombres tengan escrito de Santos y de hombres buenos, de místicos y de educadores que escribieron Teología para enseñar y hablar de Dios. Ahí ves que el hombre habla de Dios, y en estos Libros ves a Dios hablándole al hombre, ves manantial de Palabras Evangélicas, ves a Dios y al hombre sin haber Aquí llegado por vivir aún con materia.

Desperté, oí:

Qué poco sabe el hombre del espíritu, cuando él, en su cuerpo, lo lleva.

Y mucho menos sabe del espíritu sin materia.

Por eso Dios da Enseñanza, a diario, de noche en la Gloria y de día a la Tierra.

Estos Escritos se apartan de Apariciones, Extasis o Revelaciones que conserve escritas el hombre.

Esto es, a diario, Evangelio para que lo estudien los hombres y lo cundan por los pueblos.

Para que el hombre no dude que el espíritu va a un sitio cuando ahí deja al cuerpo.

Pon como primera asignatura la educación del espíritu para que se amen los pueblos.

Porque Dios bajó a la Tierra para enseñarnos a querernos.

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Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII 

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