En Sueño Profético decían:
Da el ejemplo más, por buen ejemplo, que por lo que das.
Si das sin ejemplo o por esperar cobrarlo, no es la misma enseñanza que darlo en el nombre de Dios.
Dijo uno:
Por eso estas Enseñanzas no pueden perderse ni quedar guardadas hasta que el mal mando del hombre quiera sacarlas, sin poder estar presente el dueño, al que Dios se las ha dado.
Si Dios esto permitiera, cómo llegaría este Mando a los distintos rincones de la Tierra. Cada uno haría la traducción como mejor conviniera. Esto ya no sería ser Elegido por Dios para enseñar a la materia, que tiene el deber de velar por el espíritu, que es lo que no se entierra, y sólo tiene dos sitios: “Bóveda del Cielo” o “Profundidad de Abismo”. Lugares creados por El Creador, dejando al hombre de dueño para que elija el sitio final.
Si esto se escondiera y no se dijera, el hombre acabaría castigando al que nombrara la Gloria y desmentiría el Infierno. Como si ahí, en la Tierra, no viviera ya el Infierno el que vive sin la Presencia de Dios y sin cumplir sus Mandamientos.
Desperté, oí:
¡Qué afán tiene el hombre
con que Dios quite el Infierno!
Sin pensar que Dios es Amor,
Caridad y Libertad para Quererlo.
Que aún no habiéndolo querido
y Dios, como Dios, saberlo,
cuando tú dices: ¡Señor,
perdóname lo que he hecho!
Él ya te da su Mando
y vuelve a ofrecerte su Reino.
No ves aquí más a Dios,
a este Dios que hizo el mundo.
Él, siendo el Dueño,
cogió el sitio más duro,
que es hacer de Pregonero.
Ofreciendo mercancía
sin costar ningún dinero.
Y no se cansa de ofrecerla,
como hoy lo estáis viendo.
Pero al faltar la materia,
se acaba el ofrecimiento.
Esto es el entender
que el hombre no quiere entender.
¿Cómo Dios te va a obligar
a que lo quieras sin Quererlo?
Entonces sería Él
el que te daría el Infierno.
Porque Infierno es vivir
lo que no quieres quererlo.
***
Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII
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