En Sueño Profético decían:
Los días llegan siempre igual, pero la despedida del día tiene muchos cambios y ya no es igual. Pues la despedida de este día ha sido despedida con grandes alegrías por saber que el pedir que el Elegido a Dios le hacía, Dios lo ha concedido. Que el pedir era este: “Señor, que yo vea contentos a los que más quiero”.
Estando en el Sueño se veían unos Rayos de Luz grandes y una voz dijo:
Estos Rayos son Mando de Dios para que den fuerza al cuerpo y le hagan pensar al Elegido esto: “Como este Caso que a mí me está pasando, todos los días, durante tantos años, no hay otro igual”. Estos Rayos se presentan igual que los “Humos” que Dios mandó para que el Elegido siempre los tuviera delante, como los tiene.
Dijo un espíritu de la Gloria:
Al ver los Humos Divinos sin quitarse de tu presencia, con fuerza y movimiento, se retiran las dudas que te pusieran en el pensamiento los que no son de Dios. Aquí ya tienen que pensar que todo viene de Dios.
Desperté, oí:
Todo aquel que crea en Dios ve que estas Palabras son de su Gloria para dar Enseñanza.
El que siga al Elegido tiene que ver que a todos les quiere dar la misma Enseñanza.
Los que están aquí unidos están recibiendo el pedir del Elegido, que es éste:
– Señor, que sean conocidos por el cambio de sus vidas y por poner a Dios lo primero.
Termina el Mensaje con estas palabras:
Que pronto salgan los Libros publicados con los grandes prólogos.
Que esta grandeza es para la Tierra.
Para Dios es tener un gran Amor, sin pedir cuentas.
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Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX
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