lunes, 17 de agosto de 2026

¡Cuántas maneras hay de que enferme el espíritu!

En Sueño Profético hablaban de las enfermedades que puede tener el espíritu  y de las formas de cogerlas. Hablaban de sus peligros, de sus curaciones, de los que buscan el mal y de los que a ellos el mal les busca. Decían:

Estar endemoniado no es estar enfermo, pero si no te curas te acometerán sufrimientos y la enfermedad te irá corroyendo.

Dijo otro:

Hay quien no tiene esta enfermedad y, con facilidad, la va repartiendo a los espíritus que no se alimentan practicando la Palabra de Dios. Estos espíritus tienen facilidad por ser aceptados como buenos en su vivir y en sus actuaciones, pero sin cumplir los Evangelios. Éstos transmiten dosis de veneno para el espíritu con el que tratan, si éste tampoco cumple los Evangelios. Pero el que cumpla, haciéndole servicio a Dios en lo que dejó dicho y ahora está diciendo, éste no quiere amistad con el que tienen por bueno, porque lo puede enfermar, transmitiendo pensamientos o aceptando palabras que no van con los Evangelios.

Luego está la enfermedad que te tienta y te pone tu pensar en cosas que están lejos, que esta enfermedad te llega para que no seas bueno. También está la enfermedad de a los que cogen, sin saberlo, para que llegue sufrir donde cumplen los Evangelios, queriendo hacer la guerra porque la Paz va en contra de ellos. Éstos tienen enfermedad, a veces, por poco tiempo, hasta que les llegue el pensar y abracen los Mandamientos.

Desperté, oí:

¡Cuántas maneras hay de que enferme el espíritu!

Pero el hombre cree que si su cuerpo está sano y las leyes del hombre cumple, no tiene el espíritu malo. Si él vive en silencio, sin vida que dé escándalo.

Todo es por falta de saber, porque nunca le enseñaron que para ser hombre bueno, que para dar consejos y para tomarlos tiene que amar a este Dios practicando los Evangelios.

Cuando digan que eres bueno piensa si tú cumples lo que Dios dijo y lo que hoy está diciendo.

Si esto no lo cumples, tú sabes que no eres bueno.

***

Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

No hay comentarios:

Publicar un comentario