En Sueño Profético decían:
No hay camino más justo que el que el Elegido lleva: hacer el bien y sellarlo para los tiempos que vengan. Que luego vienen los tiempos, quiera el hombre o no quiera. Esto es sembrado que siembras, que si lo haces con cuido puede que veas cosecha. Si el bien se practicara como comer en la mesa, qué duda puedes tener de que no verías extrañeza al que practicara el bien.
Dijo uno:
Por eso, al que Dios le da Él mismo en su Gloria la Enseñanza, practica y enseña el hacer el bien sin razones que le dieran. Si Dios cogiera razones, ¿quién pasaría las Puertas de la Gloria? Si Dios cogiera razones no usaba Misericordia. Las razones úsalas para el mal que te obligaran a hacer, pero para hacer el bien da las gracias al Cielo porque Dios ya te está viendo. Y no hay mayor alegría que dejar a Dios contento, porque cumples su mandar del bien ir repartiendo en palabras o en acción, o en pensar buenos proyectos para remediar al que sufre o al hambriento.
Desperté, oí:
Haz el bien con grandes ganas y no te vendrá tormento del enemigo del bien.
Pues éste te dará mal consejo para quitarte de Dios en los mejores momentos.
El bien lo fue haciendo Dios para enseñar a los hombres cuando la Tierra pisó.
Y hoy manda que se enseñe para que no llegue duda de la Palabra de Dios.
Que siempre será la misma: Amor, Caridad y Perdón.
Y el pecado perseguirlo como fiera que devora.
Aprende a vivir la vida como manda el Elegido.
Que no le cumplen su Mando, que es lo que lleva aprendido.
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Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII
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