En Sueño Profético decían:
Debería pensar el hombre en el vivir que tiene este Elegido, empezando por el poco descanso de su cuerpo que, sin tener llamada de reloj ni de persona, su cuerpo siente la llamada de su espíritu y con alegría escribe lo que en la Gloria Dios le dicta, que es lo que ha visto o ha oído. Pues, todos los días, antes de las seis de la madrugada tiene el Mensaje acabado y con alegría dice, cuando ve la hora: “Gracias Señor, que me das fuerzas”.
Si piensas en lo que se ha dictado y no ves Poder de Dios, eres ciego de espíritu. Y esta ceguera hace que, después de muerto, no entres en la Gloria, porque el espíritu ciego no puede estar donde Dios tiene el Mando de los dos Mundos, del temporal y del Eterno. Aquí, en la Gloria, no hace falta el cuerpo, sólo el espíritu, que es el que manda Dios, con su Poder, a los que viven en la Tierra hasta que la muerte les llega.
Dijo un espíritu de la Gloria:
Ahora se va a nombrar unas cosas para que no tenga duda el teólogo ni el catedrático de grandes títulos y carreras: ¿Quién puede hacer y publicar la cantidad de Libros que este Elegido tiene, con prólogos de seglares y de Obispos y con la Licencia Eclesiástica reconociendo que Esto no es de la Tierra? Pues, junto a este Saber que tiene el Elegido con Mando de Dios, mandan que se diga que su saber de la Tierra no es superior al de un párvulo.
Dios dijo en sus primeros Arrobos que el Elegido escribiera las palabras que le decían en la Gloria y que, después, cogiera un pasante para corregir las faltas, pero que los temas, que estaban dichos en la Gloria, no los tocaran.
Desperté, oí:
El Mensaje decía que si pensaran en el vivir del Elegido y en su saber de párvulo comprenderían que Esto no es de la Tierra, y al que dudara no le llegaba el perdón.
Han quedado más palabras para defender al que Dios le habla, pero el que conozca este Caso no necesita más para saber que es un Poder de Dios.
La presencia de los que están aquí unidos te da alegría, porque ellos han sido los que han traído los prólogos que nadie ha podido traer.
Que estos prólogos un gran escándalo van a formar.
***
Libro 70 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo X
No hay comentarios:
Publicar un comentario