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domingo, 10 de julio de 2022

La “carne unida” era querida por Él

En Sueño Profético decían:

El que lea estos Escritos, ve que son Dictados de Dios. Unas veces Él los habla. Otras, su Mando en otros espíritus habla. Pero es Mando y Enseñanza del mismo Dios.

¿Quién diría estas Palabras, diciendo que son intocables y que no se pueden poner otras que sean mejor dichas?

¿Y quién desafiaría, diciendo: “Nadie puede presentar la cantidad de Libros que Dios a mí me tiene en arrobos dichos y luego dictados cuando el espíritu vuelve al cuerpo”?

Dijo uno:

Esto es tan Grande que tiene Poder para entrarte en la Gloria, o para dejarte sin ella, porque Dios mande apartarte.

El que a Dios Ama, pone primero a Dios que a hijos y a padres, porque si quieres a los nombrados, piensa que es Dios el que tiene que cuidarlos para que no pierdan su Reino.

Desperté, oí:

No se ha nombrado la carne que Dios une, porque es una misma carne, y nombrando a uno ya Dios sabe que te debes a tu misma carne.

Ya es la carne la que manda en ti y tú en tu carne.

Aquí Dios deja preferencia porque Él une, y no es lo mismo Unir que Permitir.

Si el hombre creyera en Dios y en su Poder, no podría anular las Leyes de Dios.

Que las anula para el hombre, pero no para Dios.

Decían en la Gloria, que los padres y los hijos eran permitidos por Dios, y que la “carne unida” era querida por Él.

Si estudias estas Palabras, es sencillo el comprender.

Que la carne que se une con sus Palabras, no es que lo permita, es que lo quiere Él.

Igual que cuerpo con cuido en la Tierra, si llega muerte, no es que Dios permita, es que Dios muerte quiere.

Pero en queriéndola Él, ya su Reino no lo pierdes.

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Libro 40 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo VI - C1

martes, 18 de mayo de 2010

Los tiempos han cambiado - Libro 77 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IX - Pag.122-123


En Sueño Profético decían:

Pon en tu pensar que cada día se cundirá más esta alegría que tanta falta le hace a este Mundo. Que lo primero que han puesto es decir: “Los tiempos han cambiado”, y este cambio es decir: “Yo tengo tres carnes que Dios me unió, y esta última no me da sufrir y quiere a los hijos que sus padres no querían, y no le importa que le diga que no son suyos”. Este pensar tiene dos sitios: Uno, no creer en Dios ni amarlo. Y el otro sitio, estar de acuerdo con el adelanto, que es camino de prostitución diciendo “los tiempos han cambiado”.

Desperté, oí:

Decían que este Elegido siempre tiene el pensar en el sufrimiento porque lo de Dios no creen que está al descubierto.

El hombre tiene que poner las Palabras y las Leyes de Dios en el sitio que Dios Padre a Dios Hijo le dio, que son el mismo Dios aunque tenga el Nombre de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Decían que romper la carne que Dios unió es el pecado mayor.

Aquí queda chico el robo y las guerras, por ser muchos y no uno solo, como hace el que rompe la carne que Dios une hasta que el cuerpo tenga muerte.

El que crea estas Palabras ya está su espíritu viviendo el Mando de Dios, que es Mando de Amor Divino, único por no haber otro Dios.


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viernes, 14 de mayo de 2010

Dios No Se Equivoca - Libro 90 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo XII - Pag. 18-19-20


En Sueño Profético hablaban del Amor a Dios y del amor a tu misma carne, no a la carne que tú le haces andar, sino a la carne que otro espíritu le hace que ande, que aunque no sean tus brazos, pertenecen a tu carne: Son los hijos y los que Dios unió para hacer nacer esta carne. Esto es lo que tú tienes tuyo, para decir: “Es mi carne”. Lo demás es tu familia, prójimo, al que Dios quiere que todos Amen. Pero la carne que es tuya, ante Dios no puede desbaratarla nadie. Cómo puede decir ante Dios una madre, que el hijo no lo alimentó dentro de su cuerpo y con su misma sangre, hasta que luego, al nacer, Dios manda el espíritu y ya vive esa carne. Que antes es pedazo tuyo, que con tu misma vida vive, y si la madre muere, muere el hijo. Cuando Dios manda la vida, ya puede morir uno y quedar otro, aunque sean unos segundos de estar ya separados, cada uno con su espíritu. Pues los que buscan a Dios y Dios los deja unidos, para Dios quedarán siempre como la madre y el hijo, como no haya muerte de uno de los dos unidos. Esto es la Ley de Dios, que Él tiene en ese mundo para que pasen a Éste, donde no existe la carne, que sólo es Vida de espíritu.

Dijo uno, como Sentencia del Cielo:

Por mucho que el hombre quiera desunir esto unido, menos Paz tendrá en la Tierra. Serán manadas de fieras queriendo hacerse corderas. Será abrir las puertas al Infierno y formarle a Dios la guerra. Será defensa al pecado, exponiéndola de mil maneras, todas sin justificación, porque Dios no se equivoca.

Desperté, oí:

No hay asesor que asesore mejor que los Elegidos.

¡Qué claro dice el Mensaje que Él une, pero jamás a su Gloria otra unión sube!

Si Dios admitiera esto, sería la unión de la carne como prenda que te pones.

Ahora compro, ahora vendo, ahora tiro, ahora rompo.

Ahora compro, porque me ha gustado al verla.

Ahora vendo y puedo comprarme otra.

Ahora tiro, porque no pierdo la Gloria, y rompo y mato esta carne porque ya me espera otra.

Cree el hombre que esto es Dios, reformando para que peque.

¡Hombres de sentidos vanos que se olvidan de la muerte!

Sin acordarse de aquel que fue joven y fue fuerte, y cuando menos pensó, se le presentó la muerte.

El que estas Leyes no viva, vive en contra de la Gloria.


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