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miércoles, 9 de mayo de 2018

El Amor supera todo y mata la indiferencia

En Sueño Profético decían:

Es peor creer en Dios y no amarlo, que no amarlo por no creer en su Existencia.

Al no creer puedes culpar a otro. Al no amarlo, creyendo, te certificas tú mismo que eres hombre malo.

Al que no cree puede llegarle un día que, le haga creer, el milagro, y ya se incline a Dios con el “Perdón, ¡Dios mío!”. Y su cara la tape con sus manos. El que haga este arrepentimiento, está perdonado, y ya lo verás siempre de Dios hablando.

Si comparas, ves grande la diferencia de creer y no amarlo. 

Dijo uno que ya sigue el Mando:

No lo tiene esto así el hombre, y siempre lo está demostrando cuando Dios manda Poder de su Gloria y no acude el que dice que Lo ama.

Desperté, oí:

Puede llegarle más la “Palabra de Dios diciendo” al que no cree, que al que cree y no ama.

Al que no cree, si el que ama lo sigue, este que no cree hace parada.

El que cree y dice que ama, se desmiente si no acude a esta llamada, que día a día ves que es Dios el que habla.

Y pudiendo cundir, silencio le guarda.

Y hasta le molesta que no sea Elegido un sabio de letras.

Si te extraña oír que en Dios no creen, es mucho peor pensar: “Yo sé que hay Dios, pero a mí no me interesa”.

Esto lo dice tu pensamiento, y tu acción lo demuestra.

El Amor supera todo y mata la indiferencia.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C5

jueves, 18 de enero de 2018

No puedes ser amigo del que a Dios Le tenga indiferencia

En Sueño Profético decían:

Conoce más lo que va de Dios, el que ama a Dios que el que dice que Lo ama. El que ama, se compara con el Evangelio en acción y en palabras.

Dijo uno:

Yo voy a contar un hecho que presencié y que hoy la Gloria me manda que lo dicte mi espíritu, para contentar al que de verdad ama, y para hacer pensar al que miente, que él a Dios no ama.

Iba yo a mi faena, una fría mañana, cuando oí voces fuertes que el sí y el no hacían que la gente se parara. Éstas fueron las primeras palabras:

    –Yo sigo con mi faena, y si es Dios el que ha nacido, mañana estará vivo y ya lo dirá el gentío, y cuenta que iré a verlo.

    –¡No, mañana ya no serás mi amigo! Yo hoy dejo mi faena, porque mi mujer me está esperando con mis hijos para ir a adorarlo y ya seguir sus Pasos. Yo he vivido engañado, porque creí que tus palabras eran sentidas para este Niño que tanto tiempo, por los profetas, está anunciado.

Desperté, oí:   

Me acerqué y me ofrecí a acompañarlo, dejando yo también mi faena.

Me puso el brazo en el hombro y estas palabras me dijo:

“Seremos amigos siempre, porque yo no puedo ser amigo del que dice que a Dios quiere y miente.

Fuimos a por las familias, y ya fuimos familia siempre.

Cinco chiquillos juntábamos, y en el momento que se vieron, el abrazo los unió, porque a Dios todos amaban.

Saltos, alegría y altas voces se oían, porque todos querían llevarle algo al Mesías, a José y a María.

Si de verdad a Dios quieres, jamás podrás detener ese querer que tú sientes.            

Es un sentir que te pide que muchos este sentir sientan.

Y no puedes ser amigo del que a Dios Le tenga indiferencia, aunque digan que es buenos los buenos que son buenos de la Tierra.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C5

lunes, 11 de septiembre de 2017

Pecado de indiferencia al que todo se lo daba

En Sueño Profético hablaban del Amor a todo lo que va de Dios o viene a la Gloria de Dios. Decían:

Si es grande recibir, es grande mandar. Con la diferencia de que el recibir son pocos los que reciben este Amor que Dios manda. Pero mandar a Dios hechos para que Dios mande Amor, si Dios el Amor lo retira del hombre, muchos menos que reciben se salvan. El hombre, siempre que cuenta el tiempo, nunca cuenta con Dios. El hombre, muy pocas veces pone tiempo y dinero para Dios. Y ya, manos o inteligencia, por poco tiempo las pone, y no oyes el Nombre de Dios.

Desperté, oí:

Hablaban en la Gloria del poco Amor que el hombre a Dios Le pedía con sus hechos, y ponía esto: pecado de indiferencia al que todo se lo daba.

Comparaban pecado de pecador conocido, con pecado no para el hombre pero sí para Dios.

Que a veces, el pecado conocido por el hombre, puede pedir el Perdón.

Pero en el pecado de desprecio, pocas veces llega el arrepentimiento 

Porque ve a muchos igual, dando el mismo desprecio.

Cierto que recibir lo que Dios manda es alegría sin peso ni medida.

Pero mandar Mando de Dios, hecho con Amor a su Gloria, ya achica el sufrimiento a Dios.

Si tienes desprecio a sus Palabras, ponte el nombre de pecador, y piensa que puedes perder la Gloria de Dios.


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Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C3

sábado, 11 de enero de 2014

Amor e indiferencia

En Sueño Profético decían:

Van a hablar el Amor y la Indiferencia, dos personajes muy conocidos.

Dijo el Amor a la Indiferencia:

¿Tú crees que yo podría amar y callar?
¿Tú crees que el Amor se deja encerrar?
¿Tú crees que amar, puede hacer mal?
¿Tú crees que Dios se puede enfadar,
cuando tú su Amor des y quieras enseñar?

No hay Amor de Dios
que escondido pueda estar,
como la torre se ve
en medio de la ciudad,
como el faro se divisa
cuando navegando vas.

Cuando el hijo dice madre,
¿la madre puede callar?,
cuando el hijo dice, madre,
porque ha vuelto del lugar
que se lo llevo el pecado
y que Dios trae para acá. 

Que lo trae la oración,
que la madre, sin dejar,
enseñaba Amor de Dios,
por no poderlo ocultar.

Ya dijo la Indiferencia:

Yo creía que para amar
no hacía falta que te vieran
con Dios esa intimidad;
yo hago mi vida buena,
y luego, ¡ya se verá!

Yo creo que Indiferencia
es nota de tranquilidad.

Otra vez dijo el Amor:

A las tres respuestas tuyas,
yo te voy a contestar.
A la primera que me dices,
aquí tienes contestar:

Si amas a Dios,
tienes que tener
con Él tal intimidad,
que cualquiera te pregunte:
¿Tú me quieres enseñar
a querer a este Dios tanto,
para que yo enseñe a amar?

Vida buena no es palabra
sin haber intimidad.
Esta última palabra
es para justificar,
que donde hay Indiferencia,
a Dios no pueden amar.

Desperté, oí:

Aquí se descubre claro que la Indiferencia no es Amor, que quiere poner el desprecio con la Paz.

La Indiferencia nunca puede ser Paz, porque la Paz es de Dios, es Amor, es buscar, es quietud y es amar.

Buena lección le hizo oír el Amor a la Indiferencia.

Buena lección hay aquí, para que aprenda el que quiera, que si amas de verdad, no existe la Indiferencia.


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Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II

sábado, 14 de septiembre de 2013

Deseo e Indiferencia

En Sueño Profético hablaban el deseo de amar a Dios y de la indiferencia dando desprecio.

El deseo era fuente poniendo grandes ejemplos, que por muchos que ponía, más le decía este Cielo. El deseo así empezó, poniendo éste, grandes ejemplos:

Hay quien tiene buen oído y no oye las campanas, y luego se queda sordo y quiere oír el silbido de la flauta ya alejada.

El deseo siempre pasa por encima de los obstáculos que pone la indiferencia. La indiferencia te hará que te vean que eres malo, y por malo acabarás, porque no puede ser bueno el que a Dios indiferencia Le da.

Luego, muchos de éstos querrán saber y preguntar, y quedarán enrojecidos al oír el contestar del que siempre al Comunicante ha seguido. Porque el deseo de amar, buscaba a los Elegidos para oír y preguntar de este Reino prometido; para poderte enseñar del Lenguaje del espíritu, sin palabras y sin imagen.

Desperté, oí:

¡Cuántos querrán oír
las Palabras que Aquí han sido
dichas al Instrumento,
cuando por Mando de Dios
les tenga que dar desprecio!

¡Hombres que viven la vida
porque Dios el “No” se guarda!

¡Hombres que teniendo cerca
el remedio para el alma,
no lo quieren y lo desprecian!

Es que les falta el deseo
de saber y amar
a todo lo del espíritu.

Debía el hombre volar,
con las alas del espíritu,
cuando se entera que Dios
tiene algún Elegido.

¡Hombres que se hacen
esclavos del traje
y abandonan el cuerpo!

¡Hombres esclavos de la materia
y olvidados de lo Eterno!

¡Que no merecen que Dios
mande la Enseñanza desde Cielo!


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Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - Pág. 80-81

viernes, 1 de febrero de 2013

Iglesia y Cielo no pueden vivir indiferencia

En Sueño Profético hablaban de cosas distintas, pero todas giraban al Amor a Dios. Decían:

Amar a Dios es conocer lo que es de Dios.

Si no conoces, no amas. Y si no amas, hasta te molesta que otro ame.

El que lea estos Dictados y ame, no necesita a la Iglesia para saber que Aquí los han dictado. Pero Dios sí manda que la Iglesia sea la que debe cundir al mundo lo que a diario baja del Cielo para que sirva de Enseñanza.

Iglesia y Cielo no pueden vivir indiferencia. La Iglesia es bóveda de la Palabra de Dios. Esta Palabra estará siempre viva y sin reforma.

Desperté, oí:

Es la Iglesia 
la que puede llevar cerca y lejos.

Es la Iglesia,
la que vale más un sí o un no
para Dios y para el hombre.

Si es un caso verdadero,
pudiendo justificar 
con Documentos del Cielo,
es la Iglesia la que,
en forma de relámpago,
se debe de enfrentar con el mundo.

Que este “Alimento espiritual”
lo precisa el mundo entero.

El espíritu del mal 
frena al que puede hacerlo.

Pero está el Poder de Dios,
Creador y Dueño del Universo.


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Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pag. 146-147

miércoles, 23 de noviembre de 2011

La indiferencia sale del espíritu - Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 12-13


En Sueño Profético decían:

El que más quiere a Dios, más busca al Profeta, más lo obedece y más lo sigue. Busca al Profeta para saber de Dios y más lo obedece para tener a Dios contento; y más lo sigue para prestarle ayuda y aprender al máximo del Profeta.

El que al Profeta tiene cerca y su distancia vive lejos, éste no tiene disculpa ni para los vivos ni para los muertos –esta palabra mal interpretada ahí–.

Cuando a Dios amas y en Él todo confías, no te puede ser el Profeta indiferente.

El que ama a Dios, busca al Profeta como el pez al agua. El que a Dios buscaba, a Dios amaba.

Desperté, oí:

Y el que a Dios no quería, a Dios ofendía.

No hay amor profundo que voluntario tú busques la separación.

El que más busca, más ama, y el que menos quiere, más ofende.

La indiferencia sale del espíritu.

Si el espíritu es de Dios, no puede vivir en indiferencia.

Si admitieron el martirio fue por Amor al Maestro. Y el que daba el martirio, por fuerza era fariseo.

Nosotros los Once, con propiedad te hablamos de esto.


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lunes, 24 de octubre de 2011

Indiferencia del Hombre - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 106-107-108


En Sueño Profético hablaban de la persona que con facilidad despide el pecado; de la que es buena para el mundo material e indiferente para el Mundo espiritual.

Dijo uno:

La persona que vive la indiferencia a las cosas de Dios espirituales, no es, para Dios, buena. Esta persona hace más servicio a espíritus malos, que a Dios.

Aclaremos estas frases:

La persona que vive la indiferencia hacia Dios, ya está en contra de Dios, no oye su Palabra y, por consiguiente, no tiene obediencia a Dios. Si no oye, no enseña. Y si no busca ni oye ni enseña, ¿cómo darle el hombre la palabra “buena”?

El bueno de la Tierra, muchas veces es su nombre Aquí cambiado. Bueno, tienes que ser: amando, buscando lo de Dios y cundiendo “el vivir sin hacer pecados”.

El bueno, tiene que ser ahí, compartir el sufrir de sus hermanos, que este nombre fue puesto por Dios, al ser el Único Padre.

Éste es hombre bueno conocido en los cristianos: hombre que busca el sufrir donde el sufrir ha llegado.

Desperté, oí:

Es la diferencia grande,
del bueno que dice Dios,
o el bueno que dice el hombre.

No puede entrar en lo bueno,
la indiferencia del hombre.

No puedes decir que amas,
sin que busques donde viven
esperando tu compaña.

Esta es la interpretación
que no comprenden los hombres:

Que para que seas bueno
de espíritu y de carne,
tienes que buscar a Dios
en el sitio que Lo llamen.

Y enseñar a que Lo quieran,
sin que Lo nombren culpable.

Dios le dice al hombre bueno,
al hombre que quiere amarle.


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