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domingo, 29 de mayo de 2022

Camino limpio de la Enseñanza de Dios

En Sueño profético decían:

Es recibir grande el recibir que han hecho a estos Mensajes, ya hechos Libros, en su presentación. Cuanto más lo piensas, más ves que han respetado todo lo que todos han hablado. Igual lo que han hablado los Ministros de Dios que los seglares que creen y en el creer ponen Amor a Dios, y aquí están al Mando de Dios. Todos tenían cara contenta. Y es que cuando se tiene alegría de Dios, la cara no la guarda.

Dijo un espíritu de Dios:

Esto que hoy se ha hecho, que se repita, hasta poner todos los libros en publicación. Por mucha alegría que esto dé en la Tierra, más alegría da en el Cielo, cuando ven que el Mando de Dios va en aumento, que esto se pudo ver en el salón donde se presentó la Palabra de Dios.

No se cansan de repetir en la Gloria, que Dios quiere cundir lo que está diciendo para el mundo entero.

Todas las palabras que se oyeron en la presentación de estos Libros fueron de respeto, de Amor y de Enseñanza.

Desperté, oí:

Nadie puede presentar la cantidad de Libros dichos en la Gloria que se han presentado.

Ha sido el Mando de Dios en el Elegido.

Todo es Camino limpio de la Enseñanza de Dios.

Aquí nadie puede decir que Esto no es de Dios, porque lo presentan Ministros de Dios, hablando y comparando con lo que hay escrito dicho por Dios, que es Evangelio.

Esto ha sido defendido por sus Ministros.

Dios, cada día, está dejando al descubierto al que quiere engañar a su Poder.

No hablaban en el arrobo nada más que de la presentación de los Libros.

Esto es lo que hace falta para que se cunda en iglesias y en colegios.

A los seglares que hablaron, les salían palabras que nadie podía reformarles.

Tienen que ver todo Esto publicado y hablarán mucho de este Caso.

Dictan para que escriba cómo en el Sueño se vio el salón. Estaba lleno. No vacío.

Decían: “Éste es el Poder de Dios, que no necesita cuerpo para hacerte ver lo que pasó”.

La alegría despedía al sueño.

No había enfado. Había contento.

***

Libro 48 - Investigaciones a la Verdad - Tomo VIII - C5

jueves, 5 de mayo de 2022

Espíritu limpio

En Sueño Profético hablaban de los días, de los meses, de los años, de los siglos, de la vida al nacer, de la muerte de los niños y los hombres.

Para Dios, la muerte de los niños no es muerte, porque entran en la Gloria con presencia de ángeles. Éstos no hicieron pecado.

Dijo uno:

Si los niños crecieran sin oír ni ver el pecado, llegarían a hombres como Dios tiene mandado: con espíritu limpio. Luego, ya, con el Permitir de Dios, harían la vida queriendo dar ejemplo de Discípulos de Dios o queriendo retirar de Dios. Pero de niño, el crecimiento tiene que ser odiando el pecado como gran peligro. Que si esto así se hace, no es como el pecado enseñarlo. Que esto se puede comprobar en los sitios de enseñanza con el nombre de párvulos. Estos niños aprenden las palabras, pero los sentidos no entienden. Entienden cuando pasan de niños a hombres. Pero ya viven pecado, como los animales, sin esconderse, porque lo ven normal aunque sean hombres. Igual que comen masticando, y con cuchara cuando sea comida floja con caldo, pues lo mismo de normal ven el pecado.

Desperté, oí:

Hablaban de los niños, poniendo de defensa su inocencia.

También hablaban de la muerte.

Decían palabras que hacían pensar, como estas que aquí dictan:

La muerte hay que esperarla como el día espera la noche: sabiendo que llegará y que nadie la puede detener.     

También los años hay quien los olvida y hace de payaso, porque quieren hacer con 70 lo que hacían con 15 años.

Coge la vida sin engaños, que el engaño no es de Dios, es del adelanto.

El cuerpo siempre es el mismo: dos piernas y dos brazos, una cabeza y una cara. Que si mides las distancias no ves dos caras iguales.

La maquinaría del cuerpo funciona como la del primer hombre que pisó la Tierra.

Si la muerte no la puedes evitar ni puedes saber su fecha, sigue el Camino de Dios con las Palabras que dejó escritas cuando bajó a la Tierra.

***

Libro 47 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VI - C2

miércoles, 12 de agosto de 2020

Se ve más la mancha cuando cae en lo limpio

En Sueño Profético decían:

Tienes que advertir al que te sigue, que lo malo está mal hecho –aunque él no lo haga–, para que lo vea mal hecho. Si lo bien hecho se cunde, más se cunde lo mal hecho. Y si lo mal hecho está mal hecho en uno que a Dios no siga, peor está hecho en el que ven que tiene amistad con el Lugar que estas Palabras escribe porque Dios manda que se dicten.

Dijo uno:

No es de extrañar que el Elegido dé caminos a seguir para que las fuerzas del mal aquí no puedan llegar. Ésta era una de las Enseñanzas que Jesús más repetía a sus Discípulos y al que Lo seguía:

“No hagas presencia en nada que pueda ensuciar mi Enseñanza. Pensad, antes de que os vean, que mi Nombre lleváis delante. Si la acción es de mi Enseñanza, más os destacaréis del que quiere desmentir que Yo soy Dios enviado por mi Padre para que el hombre Me busque y Yo vaya a buscarlo. Si lo mal hecho está mal hecho en el que no Me sigue, en el que Me sigue va ensuciando el Camino que Yo voy enseñando”.

Desperté, oí:

Se ve más la mancha cuando cae en lo limpio, que cuando en lo sucio cae.

Y molesta más el ruido en el que mejor oye.

Pues el que seguía al Maestro, en el bien o en el mal que él hacía, más su Nombre se cundía.

Antes de que Lo nombraran, en el que el bien o el mal hacía, salía el Nombre del Maestro.

Si era el bien, con alegría. Y si era el mal, lo cundía el que no creía o el que no quería que se hablara bien de Dios.


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Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C6

lunes, 19 de diciembre de 2016

Espíritu enredado no es espíritu limpio

En Sueño Profético decían:

Intentarán quitar de este Mando
al que más Mando pueda hacer,
y Dios te irá iluminando
acción y palabras que vayan de Él.

¿Cómo el hombre que no quiere que esto sea,
no ve claro este Poder?

Es la basura del cuerpo
la que no lo quiere ver.

Si el árbol mueve la hoja,
el aire la hizo mover.

Dios, cuando elige,
ya sabe cómo el Lugar
la obediencia va a coger.

Tan sólo el pensar esto,
no da derecho a tener
en desprecio al Instrumento.

Dijo uno:

Dios Hombre apartó al que quería estar apartado de Él, y llevaba al que quería su Mando. Si el gentil no acudía, no quería Mando. Si el que sembraba la tierra Lo buscaba para que le mandara, ya a éste no lo apartaba, le daba premio cuando le mandaba Mando que otros no podían saber.

Si estudias estas palabras y tienes que poner nota, se la pones más alta al que siembra que al gentil. Lo que el gentil tiene, Dios se lo puede dar a otro. Al que labra la Tierra, se lo da a Dios en su cosecha, porque a Dios pidió para su espíritu y tiene a Dios por Dueño de ella.

Desperté, oí:

¡Cómo te aclara el Mensaje
que el valor del hombre
lo lleva el espíritu!

Que el espíritu enredado
no es espíritu limpio
y Dios no le manda Mando.

Si el gentil lo tiene limpio,
más aprisa pide Mando.

Y Dios, de Él no lo retira.

Da pena el publicar
que el hombre,
a más inteligencia y cultura,
más lejos de Dios está.

Si estás lejos,
ya no entiendes el Mando
que este Mando da.

Y en vez de pedir Mando,
protesta el oír mandar.

Si cultura y adelanto
te retiraran de este Cielo,
piensa que llevas de sombra
espíritu que no es bueno.


***

Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C3

miércoles, 22 de mayo de 2013

Limpio por fuera y sucio por dentro

En Sueño Profético decían:

Este Mensaje se llama: “Limpio por fuera y sucio por dentro”.

Yendo un día con el Maestro, al pasar por una plaza, había varios grupos de hombres que allí se reunían para quedar donde ir a trabajar. Al que tenía faena y al que no, allí iban a buscarlo para contratar faena. Se acercaron unos a saludar al Maestro, y uno se quedó atrás sin dar paso. Éste era el peor vestido, y de aspecto dejado para el que lo veía y no sabía el vivir que hacía cuando llegaba a su casa después del trabajo.

Viendo el Maestro que no se movía para ir a su encuentro, le dijo a uno:

   –Ve y dile que venga, que son más dignos de mi amistad los limpios por dentro y sucios por fuera, que los limpios por fuera y sucios por dentro.

Cuando se acercó, antes de poner el Brazo en el hombro, como dándose Él mismo, dijo:

   –Tú te ocupas poco del cuerpo y pones todo el cuido al espíritu. No sólo eres tú el que tienes tu espíritu limpio, sino que al que te oye, también se lo dejas limpio. Estas Palabras, quédate con ellas, y siempre que Me veas, ven hacia Mí, y Me acortarás el camino. Sigue enseñando a tener limpio el espíritu, cumpliendo mis Palabras.

Y siguió diciendo:

   –No podrá evitar, nada que tenga vida, que su final sea suciedad. Pero sí es, para todo el que quiera tener siempre su espíritu limpio y conmigo: hoy aquí, mañana en mi Gloria.

Desperté, oí:

Se vieron caras de pena,
y también con alegría.

El que quería cambiar,
otra cara le veías.

A otros oías decir:
“Yo voy a quitarle tiempo a mi cuerpo,
y a ponerle cuido a mi espíritu”.

Este hombre,
que por su presentación
no lo veías digno
de llegar al Maestro,
fue el que quedó más amigo.

Tenía tres hijos pequeños,
y el padre paralítico.

La mujer no tenía nombre
para el que la trataba.

De ver que antes que a los hijos,
al padre de él cuidaba.

El jornal era pequeño,
y en todo lo que podía,
sus dineros los ganaba.

Hacía capachos de esparto,
y el chico enganchado en la falda.

El abuelo pasaba apuros,
y no quería llamarla.

Pero ella siempre estaba:
“Abuelo, ¿qué le hace falta?”.

Esta casa era cumplir
con Amor
lo que Dios mandaba.

Aunque la ropa estuviera
algunas veces con falta.

Tenían el espíritu limpio,
que es lo que no se mancha.

Cuando a Dios llevas por dentro.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pág. 114-115-116