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viernes, 14 de agosto de 2026

Mi Reino no es de este mundo

En Sueño Profético decían:

Tú sigue llevando este Mando, que este Mando a ti te manda. Que el oír es bien sencillo, cuando el oír no falta. Y el interpretar, difícil, porque ya no es la Palabra, es la manera que oíste y le pusiste palabras, y ya salieron dos frases, una buena y la otra mala, depende la interpretación que sonará en tus palabras. Palabra y Acción de Dios son de mil formas interpretadas.

Dijo uno:

Se van a citar Palabras dichas por el mismo Dios Hombre a los hombres en la Tierra:

 – Haceos niños y entraréis en mi Reino.

El hombre de grandes estudios y que siempre había vivido aprendiendo, no podía interpretar que allí no le valía su “sabiendo”. La mayoría pensaban: ¿Pero cómo comprender un niño mejor que yo?...
 
 –Yo he bajado de mi Reino para busca al pecador, no para el justo. Al justo lo quiere el hombre. Al pecador lo maltrata y deja que más se vean sus pecados. Y si puede los aumenta.

Ya muchos Lo ofendieron cuando dijo:

 –El que Me quiera, coja su cruz y Me siga.

Él les dio a comprender, que no porque Lo siguieran, no tendrían sufrimientos. Él siempre les hablaba para la Eternidad. Les hacía comprender, dónde había Amor, que el camino de materia era corto. Y que estando con Él, el espíritu y el pensamiento quedaban purificados para vivir con Él en su Gloria.

Desperté, oí:

Al que Dios le manda, le hace interpretar antes de que lleguen Palabras.

Le hace sentir la Voz, sin que eco dé garganta.

Le da la Sabiduría para que el profesor aprenda.

Y la “Palabra de Dios”, si no es dicha por Él, la conoce y no respeta.

Dios la enseña para que lea lo que de Él recibe, dormida o despierta.

Y le hace publicar sin que el hombre intervenga.

¡Qué cierto que el Lenguaje de Dios, sin Amor, no hay quien lo entienda!

 –Mi Reino no es de este mundo –dijo Dios, siendo el Dueño de la Tierra.

***

Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII 

miércoles, 29 de julio de 2026

No es dueño el hombre

En Sueño Profético decían:

¡Quién es el hombre para detener el sufrimiento de espíritu o de carne!

¡Quién es el hombre para decir: “Yo soy dueño de mi cuerpo y si quiero vivo aprisa, y si quiero vivo despacio”!

¡Quién es el hombre para decir esto que dictan en la Gloria y en la Tierra están escribiendo!

Si el hombre pensara que él tiene otro dueño, que a él le manda cuando él se cree dueño, si esto lo pensara se pondría las leyes justas, las que manda el Cielo, y educaba la carne y el espíritu, y le mandaría al cuerpo. Si el hombre hiciera este pensar pocos no serían buenos.

Dijo uno:

Todo el fallo del hombre es por creerse dueño de su capital, dueño de su autoridad, dueño de su pensamiento y dueño de mandarle a su lengua y a sus piernas movimiento. No pensar esto te hace vivir la vida sin control, buscando donde no creías encontrarlo.

Desperté, oí:

No es dueño el hombre, ni manda, ni en el dedo de su mano.

No es dueño ni del pensar que Dios no quiere que haga.

Si el hombre pensara esto dejaba todas sus faltas en un sitio que aborreciera si intentaba recordarlas.

Todo es por no enseñar que tú no eres el dueño, que tú eres un guardián.

Y que tienes el deber de conservar el espíritu para entregarlo a la Gloria.

Si tú te tienes por dueño todo lo harás mal.

El hombre debería pensar:

    – Yo soy guarda y Dios me espera, que Él es el Dueño y Él me dejó su mandar.

Si esto el hombre pensara ganaba la Gloria y vivía la Eternidad.

***

Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

lunes, 15 de junio de 2026

El amor con dudas, no es amor

En Sueño Profético yo decía:

“Señor, aunque el hombre me mande que calle, Tú dame fuerza para que no calle”.

Se acercaban muchos, pero sin piernas, y como transparentes, y decían:

Tu silencio no lo conseguirá el hombre, por ser Dios el que les permite que te atropellen. 

Tu presencia confunde al que silencio te ponga.

Si el hombre no oye al espíritu que Dios arroba, ¿cómo el hombre va a saber de Aquí?

El hombre, todo lo que sabe, es por espíritus que han vivido las dos vidas.

Desperté, oí:

Si aceptas lo de ayer, ¿cómo no aceptas lo de hoy?

Si tú hoy no aceptas, no hables del Dios de ayer.

Ama a Dios, pero no dudes.

Si dudas, no amas. Y si amas, no dudas.

El amor con dudas, no es amor, es traición.

***

Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C8 

domingo, 19 de abril de 2026

El que ensucia sus Palabras, no es suyo

En Sueño Profético decían:

Un día, yendo el Maestro de Cielos y Tierra enseñando de su Sabiduría, al hombre, dijo: 

“Creerá más en Mí, el que no ensucie mi Enseñanza y el que no intente reformarla aunque creyera mejorarla. El que la ensuciara, estaría pecando en contra de mi Padre, por ser Él el que Me ha enviado a Mí. Y el que quisiera reformarla, ya dudaría de quién soy. Unos son pecadores. Y los que quieren reformar las Palabras y Acción de mi Padre, si no obedecen, no Me sirven. Yo soy el mismo Dios, y por ser el Hijo, obedezco a mi Padre. Si Yo creo quién es mi Padre y no cumplo lo que dice en Mí, mi Padre no se hubiera hecho Hijo, y hoy no veríais a Dios y no tendríais quien os enseñara el Camino de la Salvación. Hubiera seguido la Enseñanza dicha por mi Padre, en otra carne, como seguirá cuando ya no Me veáis de Carne”.     

Desperté, oí:

¡Qué razón tan poderosa 
expone el Maestro a sus Discípulos 
y a todos los que allí estaban aprendiendo!

El que ensucia sus Palabras, 
no es suyo.

Y el que intenta reformarlas, 
le falta creencia.

A unos aparta 
y a otros enseña.

Pero los que le sirven
son los que usan su Obediencia.

El que reforma, puede que sea
idea del que la ensucia.

***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - Cierre del Libro 

domingo, 3 de agosto de 2025

Creer en Dios no es amar a Dios

En Sueño Profético decían:

Creer en Dios no es amar a Dios. Amarlo es seguirlo, y creer en Dios es perseguirlo. El Amor a Dios lo nota el Prójimo, porque este Amor ama en silencio y va rogando a Dios en cada hecho. En cada hecho pone a Dios y así va Amor en su hecho.

Amor a Dios es perseguir al malo para hacerlo bueno. Amar a Dios es sufrir con el que tiene sufrimiento. Amar a Dios es creer lo que Él dijo y está diciendo, y querer que muchos amen, porque sabes que si está amando ya tiene que ser hombre bueno.

Dijo uno:

Hay quien cree que para ser hombre bueno no necesitas amar a Dios. Pues este es el fracaso del hombre. Si el hombre amara a Dios ese Mundo no sería un valle de lágrimas, nada más que para la enfermedad de la carne o para el dolor de la misma, porque al amar a Dios te hace vivir un Mundo de Paz y de Gloria, y te hace pensar: “Esto es lo seguro, lo que no es pecado, lo que Dios dijo”. En cambio, el que cree es íntimo amigo del que está pecando, que es el que está falto del Amor Divino.

Desperté, oí:

Si el hombre enseñara el Amor a Dios se acabarían las guerras de momento, porque el Amor a Dios llora antes de que el tiro suene.

Si el hombre amara a Dios respetaba la familia, porque Dios la quiere unida.

Si el hombre cree en Dios, lo poco que haga será por miedo, pero sin Amor.

Y reformará sus Palabras por ser las suyas mejores.

Y hará de ese Mundo de carne un Infierno, con el niño y el mayor.

Todo esto está pasando por la falta de este Amor.

No digas nunca “yo creo”, porque te falta el Amor.

***

Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

miércoles, 30 de julio de 2025

El que ama reconoce que no es la culpa del Cielo

En Sueño Profético decían:

Dios ama tanto, que te da sin medida. Y el hombre ama tan poco, que pocas veces a Dios Le da las gracias. El hombre siempre está agradecido al hombre y con desprecio a este Dios. El hombre más llama a Dios para insultarlo, que para decirle alabanzas.

Dijo uno:

Cuando falta Amor, no puedes comprender a otro que ame, esto en la vida de materia. En lo Divino eres cerillo detrás de muralla, que la grande muralla no deja el cerillo ver. En cambio, si hay Amor, verás la muralla correr. Cuando Dios oiga tu Amor, y sin poder comprender, Él te quitará la muralla o agrandará la luz para ver. Todo te lo hace este Dios cuando tú quieres saber. 

Este Amor de Dios, que sin poder comprender, como tú tengas Amor sin palabras y sin ver, ya estás unido con Dios y fácil es comprender. Pero donde no hay Amor, es pedir cuentas al Cielo y al hombre darle valor. Si el edificio se cae, siempre han de culpar a Dios.

Desperté, oí:

¡Qué pocas veces reconoce el hombre 
que él es culpable 
del sufrir que está sufriendo!

Si el edificio se cae, 
ya culpan a Dios del Cielo.

No se piensa en el hombre 
que nada hace bien hecho.

Éstos son la mayoría, 
que son los que van diciendo: 
¿dónde está el Amor de Dios?, 
¿dónde está el Dios del Cielo?

¿Cómo se ha podido caer, 
con lo bien que estaba hecho?

El que ama reconoce 
que no es la culpa del Cielo.

Que es algo en lo que falla el hombre 
de los primeros cimientos.

Éste que ama, 
aparta lo de ahí y lo del Cielo.

Y nunca culpará a Dios, 
porque todo lo bien hecho 
sale del Amor de Dios.

Lo que pasa es que Dios deja 
grande Libertad al hombre.

Pues si quieres ser cerilla, 
Él la muralla no corre.

Si Amor pides sin palabras, 
este Dios ya da Poder 
y tú corres la muralla.

***

Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C8 

jueves, 17 de julio de 2025

No es trabajo, cuando amas

En Sueño Profético hablaban del Amor a Dios. Decían:

Este Amor te hace 
que lo trabajoso sea descanso. 

Este Amor te quita peso 
del camino tan pesado. 

Este Amor para sentirlo 
tienes que Amor desearlo.

Dijo uno:

Yo vi un día a unas zagalas cogiendo flores en el campo y haciendo manojos grandes. Les pregunté:

   –¿Qué hacéis con tanto volver a agacharse? ¿No os duele la cintura? Y luego las flores son de poco durar para trabajo tan grande.

Este fue el contestar:

   –Son para la Virgen. Y cada vez que corto una, la veo sonreír. Y cómo me gusta verla, por eso tantas veces me agacho y no me canso. ¿Cree que esto es trabajo?

A lo largo de mi camino –porque para llegar al sitio que yo iba tenía que andar un camino largo–, al pasar por una finca que le decían “El Chaparro”, había un Cristo hecho, que dicen que fue un ofrecimiento de uno que bañándose estuvo cerca de matarse con una gran piedra que había en la orilla del río. Este hombre –contaba la leyenda–, no sabía trabajar nada que fuera de esta profesión. Él siempre fue aceitunero –que esto sí se le daba bastante bien–. Pues en aquel Divino Crucifijo –hecho por él– veías a Dios Vivo. Había unas mujeres que venían caminando del pueblo más inmediato para rezar al Cristo de cerca, con sus brazos puestos en cruz. Estaban contentas y esto lo hacían con mucha frecuencia. Yo me paré y me avergoncé. Sus caras estaban contentas y llenas de Luz. También les pregunté:

   –¿Y vienen de tan lejos como el manijero me ha dicho?

   –¡Ay!, eso no es lejos para lo que nos llevamos de aquí. Yo, hay veces que llamo a mi marido porque se aparece este Cristo en la pared de mi cocina cuando estoy encendiendo la lumbre, y muchas mañanas lo ve; otras, no. ¿A que ya no es lejos el venir?

Al día siguiente vi a un hombre enfermo en una casa, que más era vivienda de cerdos que de personas humanas. Oí lamentos, me paré, y había un hombre de buena posición lavando a este hombre, que de no ser por Dios, repugnancia daba. Quedé un poco parado queriendo ayudar, pero sin saber el manejo que este hombre, con tanto Amor, le daba.

   –¡Pase! –me dijo– Hace unos días pasé en el caballo y a sus fuertes gritos me paré; le auxilié en lo que quiso y me fui a contarlo a mi casa; desde ese día no se encuentra solo: viene un hermano mío o el cuadrero. He querido llevarlo al hospital, pero me ha llorado tanto que quiere morir donde sus padres… Le he traído médico, y dice que el remedio no está en el hospital; es caso sin solución, y su mejor medicamento es Amor del hombre que nada pide porque nada necesita, y yo me he encargado de ello.

Desperté, oí:

Con Amor a Dios, nada tendrá trabajo.

Con Amor a Dios, descanso te dará el quitar sufrir a otro.

No es trabajo, cuando amas, ni sufrir, cuando Dios llama.

Pues si sufres a Dios sirviendo, a Dios no Lo estás sintiendo.

En este hombre vi, que el Amor le podía al trabajo, por estar presente Dios.

***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - C4 

sábado, 1 de febrero de 2025

Dios no es entierro, Dios es Vida Eterna

En Sueño Profético decían:

El hombre hace las cosas sabiendo que no son del agrado de Dios, esto el que cree. Luego, cuando le llega la hora de la muerte, quiere que Dios le oiga para librarle del Infierno. ¿Cómo puede pensar el hombre que Dios cree que el hombre Lo quiere?

El hombre llama a Dios como al entierro, que no tienes más remedio que hacerlo y mandas que se haga entierro. Pero Dios no es entierro, Dios es Vida Eterna que manda en espíritu y en cuerpo, y a ti te deja que cuides tu cuerpo y tu espíritu. Y si tú amas a Dios cuidas tu espíritu primero.

Dijo uno:

Voy a poner varios ejemplos por si al hacerlo sirviera de medicamento. Pongamos éste primero: Si en la Tierra vemos a uno que tiene una pierna mala y que va a paso cojo y lento, y ya se queda parado, cayendo su cuerpo al suelo, si a éste le llega un cirujano asegurándole la cura sin que le pague precio y, mientras sana o no sana, el cirujano le pasa su sustento y el enfermo se lo desprecia ¿qué reacción tomaría el médico después de que él le asegurara el andar y le llevara su sustento?

Este es otro ejemplo: Si uno de gran capital quisiera dar su herencia sin que le dieran nada a cambio, y no porque éste muriera sino porque quería que otros vivieran sus riquezas antes de que las tuviera que dejar por la fuerza, si esto lo despreciaran ¿crees tú que el rico oirá algún día al que le despreció la herencia?

Pues este es el responder en las cosas de la Tierra.

 

Desperté, oí:

 

Si un médico te prohíbe lo que él cree, por sus estudios, que tú no debes hacer y tú sigues la línea contraria, y cuando te encuentres mal lo llamas o vas a verlo, ¿crees que te atendería siendo, antes que médico, hombre justo en sus palabras y en sus hechos si tu estabas nombrándolo y lo estabas ofendiendo?

Y cuando te vieran peor le tirabas por los suelos su carrera de estudios.

Pues figúrate este Dios, que siempre Lo estés ofendiendo y cuando te llegue la muerte quieras que Él te dé el remedio.

Haz las Leyes del espíritu y luego haz las del cuerpo.

Que aunque el cuerpo es de Dios no entra en su Reino.

***

Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII

sábado, 25 de enero de 2025

Tu tiempo, ya no es para convencer

En Sueño Profético hablaban de estas Enseñanzas. Que no son para el que las escribe, porque el que las escribe, antes las recibió su espíritu. Que son las que luego enseña la materia. Decían:

Tu tiempo, ya no es para convencer. El convencer va más donde no existe verdad. Con estas pruebas aplastantes, que estudien los libros, párrafo por párrafo, como el que estudia una carrera. Pero este estudio que sea espiritual, porque el título luego es para el espíritu.

Dijo uno:

Pon el párrafo del Mensaje del 16-2-81. Esto fue dicho por Dios hombre a los Discípulos:

“El que Me conozca y a vosotros os dé la preferencia, pensad que no va de mi Padre, que va de espíritus que quieren formarme la guerra”.

“Entristeceos, cuando os prefieran antes que a Mí, porque esa preferencia no va del Espíritu Santo, que es el que manda mi Padre. Si pasáis, que sea habiéndola Yo antes pasado. Pensad mi sufrimiento, y más Me buscaréis, diciendo: “¿Maestro, qué hago?”. Pero no Me habléis de lo que sé, porque mi sufrimiento aumentáis, aunque Yo sepa lo que guardáis para que Yo no sufra”.

“Si os dieran en la cara, no devolved el golpe. Haced que piensen en el golpe que os han dado. Que el pensar se lo hacéis devolviendo un bien en pago al mal”.

 

Desperté, oí:

 

Antes dicho al espíritu sólo,

y después, al despertar,

al espíritu y materia.

Ten presente estas Palabras,

que ya les ha llegado su tiempo:

“Tu tiempo,

ya no es para convencer”.

El convencer, va más

donde no existe verdad

con estas pruebas aplastantes.

Que no cojan tu sufrimiento

como espada defensora.

Que lo mismo que Dios permite,

mucho de su Permitir

no cuenta aquí en su Gloria.

Pero, ¿cómo Dios va a elegir

sin demostrar el Instrumento

cómo hay que llevar sufrir?

Hay veces

que tienes que romper el mueble

para ver el carpintero

cómo al trabajo responde.

Que si el mueble está más nuevo,

más se luce el carpintero.

***

Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C3