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lunes, 24 de noviembre de 2025

Dios: Amor y Misterio

En Sueño Profético decían:

Dios: Amor y Misterio. Dios: Bálsamo del que curarse quiere. Dios: Amor que ni disminuye ni crece, por ser Amor de Dios. Dios: que Lo llamas y Él responde a tu forma de llamar. Puede que a este responder, el Misterio envuelva, ya que luego tú, con tu Amor, ya lo puedes descifrar, y ya no digas Misterio.

Dijo uno:

Es mejor amar y dejar a Dios actuar. Es mejor pensar, que quién sabrá más que Dios, que quién podrá ir en ayuda de tu carga, que quién te quitará el peso de tu caminar, como no sea el contacto de este Cielo.

Otro dijo:

Cierto es que el caminar de la materia, 
con la compañía de Dios, 
no tiene cerros, no tiene amarguras, 
es arroyo con corriente de fuerte agua 
que supera la suciedad 
y deja al arroyo airoso, 
con ruido, que al pasar, 
aunque tú no quieras agua, 
te paras a contemplar, 
y una vez que ya te paras, 
en vez de mirar “pa” atrás, 
tienes que mirar al Cielo, 
y en Misterio pensarás: 
“Nadie cuida este arroyuelo, 
ni vienen a visitar, 
pero él sigue su cauce, 
buscando el río y el mar”. 

Aquí ya existe Misterio, 
si te paras a pensar.

Desperté, oí:

Todo es Dios Misterio,
Misterio, que al comparar,
no preguntes a este Cielo,
si preguntas sin amar.

Si amas, sientes Amor
y quedas sin preguntar,
dejando que corra el tiempo
como el arroyuelo corre:
primero, buscando al río,
y después buscando al mar.

Todo es Mando,
Mando de Dios,
que sólo Dios lo sabrá.

Es mejor decir yo amo, 
sin que quieras comparar,
ni preguntes a este Cielo:
¿esto por qué pasará?

Ni el río ni el arroyuelo
hacen preguntas al mar.

Siguen deprisa el camino,
hasta llegar al final.

***

Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C8

lunes, 10 de mayo de 2021

Dios misterio para el hombre

En Sueño Profético hablaban de la Gloria de Dios y de los Elegidos. Decían:

El que está en la Gloria, ya está con Dios. Pero si Dios no lo manda con su Espíritu y su Palabra, este espíritu no puede comunicarse.

Siendo espíritus de su Gloria, unos son conocidos y otros no. Aquí ruegan, pero ahí no llevan Mensaje.

El que lleva la Comunicación, bien dicho, es Dios. Dios presenta los espíritus con la misma materia que tuvieron, y como esto es Enseñanza, coge materia que ahí fue inteligencia para hacer más normal la Comunicación, haciéndote ver que tú sigues viviendo y con el Poder de Dios hace que vuelvas a vivir y comunicarte con quien aún Aquí no ha venido. Los espíritus que ves, son materia que vivió dándose el caso de querer palpar esta Aparición y dar mano con mano. Dios, con su Inmenso Poder, reviste al espíritu con el traje que tuvo. Estas explicaciones no son dadas como no sea para enseñar. Cuando no son para enseñar son comunicados y mayoría no son comprendidos. Son comunicaciones sólo de espíritu, pero sin poder explicarlas el que las recibe. Esto es Dios.

Desperté, oí:

Esto es Dios. Dios misterio para el hombre.

Misterio que el hombre no puede descubrir.

Misterio que, amando mucho, Dios te aclara.

Misterio que Dios quisiera que fuera comprendido por todos.

Misterio que no es misterio. Misterio que es Poder de Dios.

No pienses en el misterio y piensa en el Poder de Dios.

Y ya no verás misterio, verás actuando a Dios.

***

Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo I - C1

jueves, 2 de enero de 2014

Misterio de Dios entendido por muy pocos

En Sueño Profético decían:

Dando a conocer el Mensaje, el que lo lea, lo juzgará. Esta Gloria dicha en Palabras dictadas por el mismo Dios, frena el insulto que vaya para el Comunicante. Estos Libros no admiten comparaciones. Estos Libros los presenta Dios con su misma Palabra, con sus mismas Leyes y con su única Fuerza.

Dios: desprecio del que no Lo ama y Salvador del que ya no peca.

Dios: Palabra que vive Vida, por ser la única Vida, Dios.

Dijo Tomás de Aquino:

El que abra el Libro como el que abre un libro más, le dará vueltas la cabeza, y al querer igualar temas, verá a Dios en actitud diferente; verá al Comunicante no en postura sumisa, no cobarde ante la gente; aquí verá un poderío no suyo; aquí verá unas Palabras Bíblicas, sin comparación a las del hombre; aquí verá el hombre que Dios siembra de noche semilla, y de día sale mata, pero no es siembra que ves tallo poco a poco, como la enseñanza del hombre. Esta siembra es Dios sembrando de noche y de día llamando al hombre para que disfrute de su Divina Cosecha; Libros inigualables, que quedarán en la Historia de Dios, y que el mismo Comunicante es el que le da el valor, por llevar a la Tierra la Voz del Cielo. Esta Teología no tiene falta ni sobra, y no hace falta mucha explicación para comprender que nada es copia, que todo es dicho por Dios, que son Sentencias que a más pararse y a más leer, más te darás cuenta es Dios.

Desperté, oí:

Este Dictado es de Tomás de Aquino.

Él lo dicta y habla Dios.

Y el Instrumento repite el Dictado y la Voz.

Que antes de esto está el arrobo, que ve y oye apartándose de todo.

Éste es misterio de Dios entendido por muy pocos.

Tan sólo puede entender el que crea en el Arrobo.


***


Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pág. 259-260

jueves, 13 de septiembre de 2012

Dios: Amor y Misterio

En Sueño Profético decían:

Dios: Amor y Misterio. Dios: Bálsamo del que curarse quiere. Dios: Amor que ni disminuye ni crece, por ser Amor de Dios. Dios: que Lo llamas y Él responde a tu forma de llamar. Puede que a este responder, el Misterio envuelva, ya que luego tú, con tu Amor, ya lo puedes descifrar, y ya no digas Misterio.

Dijo uno:

Es mejor amar y dejar a Dios actuar. Es mejor pensar, que quién sabrá más que Dios, que quién podrá siempre ir en ayuda de tu carga, que quién te quitará el peso de tu caminar, como no sea el contacto de este Cielo.

Otro dijo:

Cierto es que el caminar de la materia,
con la compañía de Dios,
no tiene cerros, no tiene amarguras,
es arroyo con corriente de fuerte agua
que supera la suciedad
y deja al arroyo airoso,
con ruido, que al pasar,
aunque tú no quieras agua,
te paras a contemplar,
y una vez que ya te pares,
en vez de mirar para atrás,
tienes que mirar al Cielo,
y en Misterio pensarás:
“Nadie cuida este arroyuelo,
ni vienen a visitar,
pero él sigue su cauce,
buscando el río y el mar”.

Aquí ya existe Misterio,
si te paras a pensar.

Desperté, oí:

Todo es Dios Misterio,
Misterio, que al comparar,
no preguntes a este Cielo,
si preguntas sin amar.

Si amas, sientes Amor
y quedas sin preguntar,
dejando que corra el tiempo
como el arroyuelo corre:
primero, buscando al río,
y después buscando al mar.

Todo es Mando,
Mando de Dios,
que sólo Dios lo sabrá.

Es mejor decir yo amo,
sin que quieras comparar,
ni preguntes a este Cielo:
¿esto por qué pasará?

Ni el río ni el arroyuelo
hacen preguntas al mar.

Siguen deprisa el camino,
hasta llegar al final.


***

Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 222-223-224

sábado, 11 de febrero de 2012

El Misterio de los Cielos


En Sueño Profético hablaban de los misterios de Dios; de la claridad de Dios, que para el hombre, a veces, es oscuridad.

Dijo uno:

Yo viví cerca de un Sabio y aprendí mucho de él. Éste decía que el Amor a Dios no le iba el investigar, que el investigar era para la duda; que donde había investigación, faltaba Amor; que el grande Amor no pregunta, por temor a la respuesta.

Éste daba unos consejos que quitaban las quimeras. Si eran hombres casados, les hablaba de manera que transformaba sus vidas.

Siempre tenía una palabra para quitarte la ira y que tú mismo dijeras: “esto no tiene importancia, la importancia la tendría si yo a Dios no Lo amara; esto sí que era sufrir, no lo que hoy me pasa”.

Decía, que el menos saber, era el que más sabía, porque admiraba el Saber, Saber de Sabiduría; que él había oído a hombres sin saber en la materia, y que eran grandes profesores en la vida espiritual; que decían palabras sin admitir respuestas; que estos hombres no investigaban por estar con rebose de Dios, y en este rebose ya va la Sabiduría; que estos hombres no sabían valorar las ciencias que tanto lucha el sabio por ellas, el sabio de ahí de la Tierra. Estos hombres hacían sus estudios con la propia naturaleza, esperaban la luz del día con la azada en la tierra, y cuando veían la noche daban corte a su faena, pero nunca investigaron por qué Dios deja las penas, por qué Dios tiene humildes y poderosos en la Tierra. Decía este sabio-sabio, que estos hombres vivían despegados de la materia, y que hasta los ofendían cuando alguien les decía: “siempre estas trabajando, y siempre entre la tierra”. Pronto miraban al Cielo, y pronto daban respuesta: “¿Qué nos podrá unir a Dios más que cavando la tierra, y teniendo este contacto con propia naturaleza?”.

Desperté, oí:

No es más sabio el que investiga
por libros hechos del hombre,
si esta investigación sirve para saber
lo que Dios te pone claro
y tú oscuro lo ves.

Bien dice el Sabio en la Gloria,
que de un Sabio aprendió,
que las cosas de este Reino
no tienen investigación.

Hay veces que el grande Amor
no deja que veas el mal
que el que no ama lo vio.

El Misterio de los Cielos
es un Misterio sin voz,
que lo entiende el que ama,
porque conoce su Voz.


***

Libro 6 - Dios Manda En Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - Pag. 10-11-12-13

domingo, 26 de junio de 2011

Misterio de Amor a Dios - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 186-187-188


En Sueño Profético hablaban dos mujeres que tuvieron contacto con Dios Hombre. Las dos querían contar el hecho; una se llamaba Isabel, a la otra le decían Misterio; éste no era su nombre; esta mujer amaba tanto al Maestro, que a todo el que cogía le hacía que amara igual.

Le dijo Isabel:

–Cuenta tú el hecho, Misterio.

–Ya empiezo yo mi relato: “Yo no conocía al Maestro, y un día llegó uno a mi casa que tenía gran amistad con mi marido –al que mi marido lo tenía como un profeta– Empezó a hablar del Maestro, y al día siguiente fui yo en su busca, y sola hice mi presentación ante El Salvador. Dije estas palabras –cuando me vi delante de cinco que había–:

–¿Cómo me presento, si no me conoces?

Me contestó el Maestro:

–Ya te conocía antes de que mandara tu espíritu a tu carne. Tú sientes a Dios en Espíritu, y te falta tener amistad conmigo mientras Yo esté con Materia, para que mi Enseñanza te quede. Tienes marido y dos hijos, pero siempre llevas a mi Padre en tu recuerdo antes que a ellos. Bien puesto tienes el nombre que te pusieron los que no aman. Sigue mis Pasos sin miedo, ya que mi Enseñanza es esa: Dios antes que padres e hijos.

Desperté, oí:

Esta mujer amaba tanto a Dios,
que superaba al cariño
de los hijos y el marido.

Todo lo que a Dios agradaba,
era lo primero.

Ésta era una mujer joven,
de un aplomo sin compañero.

Los quehaceres de la casa hacía
y le sobraba tiempo
para ir y preguntar
lo que decía el Maestro.

Todos le veían un vivir,
un vivir con un misterio.

Un Amor que repartía,
de gozo que había dentro.

Cuando hablaban de los hijos,
de los padres,
y también de los maridos,
ella ponía la mirada
a donde habita el Altísimo.

Cuando el Maestro le dijo
que así era el Amor,
ya se descubrió el misterio
que envuelto tenía el Amor.

Ella tenía una lucha:
marido, hijos o Dios.

El Maestro se lo aclara,
y el misterio se acabó.

Pero ya queda de nombre:
“Misterio de Amor a Dios”.


***