En Sueño Profético decían:
¡Qué diferencia tan grande tiene el hacer el bien por ti o hacerlo por el Prójimo!
El tuyo lleva interés. El del Prójimo es Amor que Dios te hace que sientas con este chico pensar:
“¿Y si fuera yo el que esperara que me vinieran a buscar?”.
Dijo uno:
Si la cojera que le ves al cojo, se le quitara, y tú cojo te pusieras antes de pedirle a Dios que la cojera quitara, tú pedirías el Perdón, por el trato y la indiferencia que tú al cojo le dabas. Que esto suele pasar porque el hombre a Dios no ama.
La falta de Amor hace que el hombre no cumpla sus Palabras y se ponga de defensor dándole a Dios la espalda. En cambio, en lo que no es para Dios, no se cansa, y ya vive tan contento, sin pensar que eso es nube que pasa, sin puntuación en el Cielo, porque a Dios desprecio dabas.
Desperté, oí:
Por mucho bien que hagas,
si lo de Dios no lo pones primero,
cambia el camino que llevas,
que puedes perder el Cielo.
El hombre, mayoría de veces,
agasaja lo que está en contra del Cielo.
Y lo premia y lo presenta
sin temor a poder perderlo.
Para el que vive Presencia de Dios,
es lo de Dios lo primero.
Desprecia lo de la Tierra
y ponle la preferencia
a lo que baja del Cielo.
Que la Tierra te engaña,
y el Cielo te da y te guarda premio.
¡No se merecen los hombres
que Dios vaya detrás de ellos!
¡Con lo fácil que Dios dejaría al mundo,
primero, en un grito,
y después, en un eterno silencio!
***
Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C6
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martes, 8 de enero de 2019
lunes, 29 de enero de 2018
La conciencia es el cofre que guarda el bien o el mal
En Sueño Profético decían:
Debería avergonzarse el hombre cuando pensara lo que Le hizo a Dios cuando bajó a la Tierra, y lo que hoy Le sigue haciendo sabiendo que Esto no es de la Tierra.
Debería avergonzarse, pero vergüenza con miedo.
El día que su cuerpo avise que preparen el entierro, entonces querrán enmendar, familiares o amigos, lo que enmienda no tendrá.
Dijo uno:
El cargo y el dinero hacen la publicidad. Esto porque Dios no media en quitar la Libertad. Que si Dios no tuviera Gloria, con su Poder, el hombre obedecería a su Mando o todo quedaría muerto, o habría un diluvio, sin parar, hasta que el agua tapara el edificio más alto que el hombre haya puesto en la historia, o que pondrá.
Desperté, oí:
¡Hombres que viven
echando la espalda a Dios,
y pensando si es invierno en verano,
o si es verano en invierno!
Sin pensar que ese pensar
puede quedar en su cuerpo.
Porque si vive el verano,
puede que no vea el invierno.
Y si esto lo piensa en invierno,
se está riendo el verano,
porque ya lo cuenta muerto.
No tiene disculpa el hombre
ante este Diario Divino,
por el desprecio que él le tiene.
Tiene que ser miedo grande
cuando te notes morir
y a Dios no puedas llamarle.
No puedas en tu conciencia,
que es la llamada que vale.
La conciencia es el cofre
que guarda el bien
o el mal que tú haces.
***
Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C4
Debería avergonzarse el hombre cuando pensara lo que Le hizo a Dios cuando bajó a la Tierra, y lo que hoy Le sigue haciendo sabiendo que Esto no es de la Tierra.
Debería avergonzarse, pero vergüenza con miedo.
El día que su cuerpo avise que preparen el entierro, entonces querrán enmendar, familiares o amigos, lo que enmienda no tendrá.
Dijo uno:
El cargo y el dinero hacen la publicidad. Esto porque Dios no media en quitar la Libertad. Que si Dios no tuviera Gloria, con su Poder, el hombre obedecería a su Mando o todo quedaría muerto, o habría un diluvio, sin parar, hasta que el agua tapara el edificio más alto que el hombre haya puesto en la historia, o que pondrá.
Desperté, oí:
¡Hombres que viven
echando la espalda a Dios,
y pensando si es invierno en verano,
o si es verano en invierno!
Sin pensar que ese pensar
puede quedar en su cuerpo.
Porque si vive el verano,
puede que no vea el invierno.
Y si esto lo piensa en invierno,
se está riendo el verano,
porque ya lo cuenta muerto.
No tiene disculpa el hombre
ante este Diario Divino,
por el desprecio que él le tiene.
Tiene que ser miedo grande
cuando te notes morir
y a Dios no puedas llamarle.
No puedas en tu conciencia,
que es la llamada que vale.
La conciencia es el cofre
que guarda el bien
o el mal que tú haces.
***
Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C4
viernes, 21 de noviembre de 2014
Espiga que el granero guarda
En Sueño Profético halaban de cosas distintas unas de otras, pero al final eran las mismas:
Amar a Dios, y sufrir y amarlo más, iban por caminos distintos, y al final decían igual.
Comparaban al sembrador con la espiga de trigo, para coger cosecha material o de espíritu.
Decían:
¿Habrá pasado el sembrador sufrimientos y trabajos! Antes de sembrar, cavando la tierra. Luego, después de que siembra, pensando en el tallo hasta que lo vea. Luego, deja el tallo, y ya pide agua, con una medida que vaya al sembrado. ¡Ya llegó la espiga!, que te paga todo el sufrir que has puesto. Pero ahora queda el sufrir mayor. Y miras al Cielo, y sin tú querer y más veces queriendo, dices estas frases: “Señor, que no llueva hasta que la espiga esté en el granero”. Que de este sufrimiento, ahora empieza el pago.
Si el hombre pensara, con el sufrimiento que a él le llegara, como el sembrador, cogería ganancia. Pero éste sufre, y si a Dios Lo llama, pocas veces es mandando alabanzas.
Desperté, oí:
Si el sufrimiento
el hombre lo llevara
sin ira, sin odio
y a Dios no culpara,
el final sería
de este sufrimiento
como espiga
que el granero guarda.
Que si dio sufrir,
Dios le dio ganancias.
Todo el sufrimiento,
si se aprovechara,
todo el sufrimiento
te daría ganancias.
Si el grano que siembras
te paga en espigas
y en costal de harina,
¿cómo pagará Dios
al que en el sufrir diga:
“Señor, que nunca me vaya
de tu compañía.
Quiero estar contigo
aquí en esta vida.
Si en ésta lo estoy,
ya estoy en la Otra
con los que quisieron,
estando aquí, Ésa”?
Este Dios te paga,
y ya el sufrimiento
lo achicas o lo apartas.
Hazte sembrador
en el sufrimiento
y ten tu mirada
siempre en este Cielo.
***
Libro 19 - Dios Manda en su Gloria, que Enseñen - Tomo III - C4
Amar a Dios, y sufrir y amarlo más, iban por caminos distintos, y al final decían igual.
Comparaban al sembrador con la espiga de trigo, para coger cosecha material o de espíritu.
Decían:
¿Habrá pasado el sembrador sufrimientos y trabajos! Antes de sembrar, cavando la tierra. Luego, después de que siembra, pensando en el tallo hasta que lo vea. Luego, deja el tallo, y ya pide agua, con una medida que vaya al sembrado. ¡Ya llegó la espiga!, que te paga todo el sufrir que has puesto. Pero ahora queda el sufrir mayor. Y miras al Cielo, y sin tú querer y más veces queriendo, dices estas frases: “Señor, que no llueva hasta que la espiga esté en el granero”. Que de este sufrimiento, ahora empieza el pago.
Si el hombre pensara, con el sufrimiento que a él le llegara, como el sembrador, cogería ganancia. Pero éste sufre, y si a Dios Lo llama, pocas veces es mandando alabanzas.
Desperté, oí:
Si el sufrimiento
el hombre lo llevara
sin ira, sin odio
y a Dios no culpara,
el final sería
de este sufrimiento
como espiga
que el granero guarda.
Que si dio sufrir,
Dios le dio ganancias.
Todo el sufrimiento,
si se aprovechara,
todo el sufrimiento
te daría ganancias.
Si el grano que siembras
te paga en espigas
y en costal de harina,
¿cómo pagará Dios
al que en el sufrir diga:
“Señor, que nunca me vaya
de tu compañía.
Quiero estar contigo
aquí en esta vida.
Si en ésta lo estoy,
ya estoy en la Otra
con los que quisieron,
estando aquí, Ésa”?
Este Dios te paga,
y ya el sufrimiento
lo achicas o lo apartas.
Hazte sembrador
en el sufrimiento
y ten tu mirada
siempre en este Cielo.
***
Libro 19 - Dios Manda en su Gloria, que Enseñen - Tomo III - C4
sábado, 6 de septiembre de 2014
No guarda silencio
En Sueño Profético decían:
Es repetido con más seguridad y con más fuerza, que el que Dios se comunique, no guarda silencio. Esto, para el archivo del hombre.
Si el que dice: “Dios me manda que hable en su Nombre”, callara y ocultara sus Palabras, no era de Dios, era actuación de Satán. En cambio, si una persona hace su vida dentro del Prójimo –reconocida por el mismo Prójimo y reclamada por el mismo Prójimo– y esta persona dijera “veo a Dios”, Dios la premia, porque ya está enseñando el camino verdadero de la Gloria y utiliza la palabra “Lo veo” para acarrear a más a que se amen como Dios tanto le pidió al hombre de buena voluntad. Esta persona no peca si dice “yo veo a Dios”; ésta no peca; y la que Dios se comunica, no puede callar.
Dijo uno:
Son tres formas de actuar:
La primera es Dios que arroba, comunica y manda. Esta persona, la actuación de silencio no puede utilizarla, aunque la horca le esperará preparada por el hombre que a Dios no amara. El que a Dios amara, se negaba a dar muerte, aunque fuera mandado por la máxima jerarquía. Pues el mandar martirio al que cumple las Palabras de Dios, ya se firma condenado.
La segunda actuación son personas piadosas, almas de Dios que viven en el Prójimo y para el Prójimo, y su grande Amor Ve, y puede aumentar esta Visión para que el hombre ame a Dios. ¿Cómo Dios se va a enfadar con esta persona que vive al servicio de Dios? Lo que nunca esta persona dirá es: “Dios me dice que diga”.
Ya queda la actuación de la persona mandada por Luzbel. Estudia y verás que palabras con actuación no van. Esta persona desconocerá la humildad, porque en ella vive la soberbia, y será desconocida para el Prójimo. Le harán preguntas de Dios en la forma de los Arrobos, y dirá falsedades, sacando escritos de otros Elegidos para él hablar y robar Palabras que Dios dijo a otro que en Dios creyó y amó.
Desperté, oí:
El que no quiera saber,
es porque a Dios no Lo ama.
El que oiga al que Aquí viene,
éste no le dice: “calla”.
¡Es tan claro esto ver...!
Es criminal la palabra
“mandar esto esconder”.
Bien claro dice el Dictado
lo que en arrobo pasó.
¿Cómo escribir un condenado
estas Palabras de Dios?
¡Si estas frases se desprenden del papel
en defensa del que manda que se dicten!
¡Si al leerlas te dan fuerzas
para que hables y grites!
Dios, su espera no es por Dios,
es por no agrandar condena.
Y el hombre desmiente a Dios
porque Dios a él molesta.
Este Mensaje es para el hombre
que aunque no quiera, lo piensa.
Él dice “esto es mentira”,
y sabe que esto no es de ella.
***
Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo III - Pag. 225-226-227
Es repetido con más seguridad y con más fuerza, que el que Dios se comunique, no guarda silencio. Esto, para el archivo del hombre.
Si el que dice: “Dios me manda que hable en su Nombre”, callara y ocultara sus Palabras, no era de Dios, era actuación de Satán. En cambio, si una persona hace su vida dentro del Prójimo –reconocida por el mismo Prójimo y reclamada por el mismo Prójimo– y esta persona dijera “veo a Dios”, Dios la premia, porque ya está enseñando el camino verdadero de la Gloria y utiliza la palabra “Lo veo” para acarrear a más a que se amen como Dios tanto le pidió al hombre de buena voluntad. Esta persona no peca si dice “yo veo a Dios”; ésta no peca; y la que Dios se comunica, no puede callar.
Dijo uno:
Son tres formas de actuar:
La primera es Dios que arroba, comunica y manda. Esta persona, la actuación de silencio no puede utilizarla, aunque la horca le esperará preparada por el hombre que a Dios no amara. El que a Dios amara, se negaba a dar muerte, aunque fuera mandado por la máxima jerarquía. Pues el mandar martirio al que cumple las Palabras de Dios, ya se firma condenado.
La segunda actuación son personas piadosas, almas de Dios que viven en el Prójimo y para el Prójimo, y su grande Amor Ve, y puede aumentar esta Visión para que el hombre ame a Dios. ¿Cómo Dios se va a enfadar con esta persona que vive al servicio de Dios? Lo que nunca esta persona dirá es: “Dios me dice que diga”.
Ya queda la actuación de la persona mandada por Luzbel. Estudia y verás que palabras con actuación no van. Esta persona desconocerá la humildad, porque en ella vive la soberbia, y será desconocida para el Prójimo. Le harán preguntas de Dios en la forma de los Arrobos, y dirá falsedades, sacando escritos de otros Elegidos para él hablar y robar Palabras que Dios dijo a otro que en Dios creyó y amó.
Desperté, oí:
El que no quiera saber,
es porque a Dios no Lo ama.
El que oiga al que Aquí viene,
éste no le dice: “calla”.
¡Es tan claro esto ver...!
Es criminal la palabra
“mandar esto esconder”.
Bien claro dice el Dictado
lo que en arrobo pasó.
¿Cómo escribir un condenado
estas Palabras de Dios?
¡Si estas frases se desprenden del papel
en defensa del que manda que se dicten!
¡Si al leerlas te dan fuerzas
para que hables y grites!
Dios, su espera no es por Dios,
es por no agrandar condena.
Y el hombre desmiente a Dios
porque Dios a él molesta.
Este Mensaje es para el hombre
que aunque no quiera, lo piensa.
Él dice “esto es mentira”,
y sabe que esto no es de ella.
***
Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo III - Pag. 225-226-227
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