Mostrando entradas con la etiqueta juguete. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta juguete. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de febrero de 2013

Juguete con cuerda

En Sueño Profético hablaban de cómo educar al espíritu. Decían:

El espíritu llega a la materia virgen. El espíritu, cuando la materia va creciendo, es cuando él coge la Enseñanza Divina o enseñanza que quiere que aprenda diabólica. El niño no es responsable hasta conocer el mal y el bien. El pecado es de los mayores. La enseñanza del espíritu es muchas veces sin palabras. La enseñanza sin palabras es más provechosa cuando tus actuaciones, todas, las vea el niño con Amor a Dios; esto sí lo entiende el niño; después de la acción, ya le hace falta la palabra y explicación.

Son los menos, los espíritus enseñados a no pecar y que luego pequen, que los que están viendo el pecado y no siguen pecando.

Es la comparación en la enseñanza material: es más seguro aprender y luego ejercer, que querer ejercer sin haber aprendido.

El niño no hace nada mal hecho, si antes no lo ha visto en los mayores. El espíritu del mayor tiene comunicación con el del niño. Espíritu de Dios: Paz y enseñanza en el niño. Espíritu sin vivir en la Palabra de Dios: hace al niño sentimientos bruscos. El mayor ante el niño debe medir palabra y movimientos que no lleven a la caridad.

Desperté, oí:

¡Qué poco valor se da
a la Enseñanza del espíritu!

¡Qué poco Amor se demuestra
a la Enseñanza del hijo!
     
Del hijo o del que tenga
un menor siempre a su cargo.

Del educador que enseña,
diciendo: esto no es malo.

Del que enseña a pecar,
porque así a él enseñaron.

El niño debía de ser
como algo de Dios enviado,
pensando que tuyo no es.

Tuyo es tan sólo materia,
que ahí Él te permitió
como juguete con cuerda.

Que esta cuerda es la que acaba,
que su nombre es materia.

El hombre es responsable
de que el espíritu del niño
llegue a viejo sin mancharse.

Porque si manchas espíritu,
queda en sitio de la carne.


***

Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pág. 124-125-126

jueves, 24 de enero de 2013

Vida de juguete

En Sueño Profético decían:

La vida de la materia es dura y trabajosa el vivirla, cuando la vives sin pensar que es tiempo breve, cuando te crees seguro de que no mueres, cuando no digas con calma: “ésta es vida de juguete, que aquí estamos de prueba”. Una prueba que te sirve para presentarte a Ésta.

Dijo uno:

Yo siempre iba detrás, cuando viví con materia, del que vivía vida trabajosa por no pensar en los otros que vivieron como él y que el mundo lo dejaron y no dispusieron de tiempo para dar algún encargo; encargo para cuidar algo que él había guardado, de la noche, de los aires, de la lluvia de verano, cuando sin esperar lluvia, estropea lo segado. Este cuido puede ser a un pájaro enjaulado, pero este cuido lo dan a las riquezas de Tierra, a conservar a un cacharro, cuidándolo y poniéndolo con el brillo necesario. También, a veces, conservan de tal manera los pecados, que los heredan familias. 

Ahora piensa en el que vive sabiendo que está de paso, adorando sólo a Dios, siguiendo siempre sus Pasos, diciendo: “¿Quién será el dueño de esto en lo que yo no mando y el hombre me ve de dueño y yo como dueño mando? ¿Qué harán de las buenas costumbres que mis padres me enseñaron? Quiero que hasta el respirar tenga adoración al Cielo, que es el vivir de verdad”

Desperté, oí:

Este último vivir 
de adoración a esta Gloria, 
te hará vivir ahí sin trabajos, 
sin pecar y con contacto de Gloria.

Te hará que veas la vida, 
larga, suave y contenta.

Amanecerá el día 
y pensarás estas palabras 
cuando despierto te veas:

¿Podré despedir al día 
por vivir hasta la noche?

Si vivo, mándame fuerzas 
para estas peticiones.

Que al pecado lo desprecie 
como verdugo que viera 
“preparao” para mi muerte.

Y que las cosas de este mundo 
no me quiten de mi mente 
el pensar que estoy de paso.

Que sigo al que estuvo aquí,
y me voy porque viene 
el que tiene que cumplir 
otro poco de tiempo, breve.

Que esto es nacer y morir.

Que el nacer queda en la Tierra.

Y el morir no existe Aquí.

Si de esa vida te despegas, 
ya empiezas Gloria a vivir.


***

Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pag. 99-100-101