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miércoles, 15 de enero de 2020

Recadero del Cielo

En Sueño Profético decían:

En la salud y los bienes materiales, si el hombre pensara quién era el dueño, se avergonzaría al pedirle a Dios en momentos de apuro, de los que ningún ser humano puede librarse, que son en la enfermedad del cuerpo –manifestaciones que hace la muerte antes de que entierren el cuerpo–.

Si esto el hombre lo pensara, estaría siempre de Dios sediento y no podría dominar la quietud de su cuerpo, exigiéndole ir al Sitio que Dios tenía de Recadero del Cielo.

Dijo uno:

Que este Recadero sufre por el desprecio que dan los que puede quitar este sufrimiento. Que sus Representantes son los que deberían cundir este Evangelio. Que esto sería para Dios y para el Elegido una gran alegría.

¿Cómo puede vivir tranquilo el que Esto conoce y el que lo sabe y no acude a conocerlo? Con el bien tan grande que harían sus Ministros acudiendo y, sin descanso, cundiendo que es Dios el que manda que quede escrito este Evangelio.

Desperté, oí:

Todavía habrá quien diga: “¡Bueno…, Dios perdona, aunque yo no acudí!

El Perdón de Dios, ya se ha repetido muchas veces, que no pisa el sitio del desprecio.

Ni el desprecio, ni el perseguir la Palabra de Dios, haciendo daño al que tenga dudas de la Existencia de Dios.

Y para el Lo ama, es un sufrimiento gigante el verle al Instrumento la vida que hace.

Representante de Dios, que repites “Éste es mi Cuerpo y mi Sangre”, ¿cómo puedes vivir sin aquí acercarte?

Dios permite, hasta que vean que donde da su Palabra, ningún Ministro de Él, ve nadie que llega.

El que ama y vive el Evangelio, ve y compara que fue lo que a Él, cuando vivió con Cuerpo, Le hicieron.

Si esto lo comparas, ves que si Dios otra vez bajara a la Tierra con Cuerpo, otra vez el hombre Lo mataría.

Porque aquí lo ves en el Instrumento.

Que ya no queda sufrimiento que le pongan delante para cortarle el camino, pero el Mando baja del Cielo.


***

Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C7

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Recadero de Dios, recadero del hombre

En Sueño Profético decían:

El que sigue a Dios, se sabe. El que Lo encontró, no lo niega. Y en el que va dentro de él, escándalo forma por fuerza. Porque ya no habla él, que habla lo que dentro lleva.

El hombre, aquí hace el estudio con mal trato y con ofensas, sin pensar que es a Dios al que Le llegan éstas.

Dijo uno:

¿Por qué no compara el hombre: Recadero de Dios, recadero del hombre? Este recadero obedece al jefe, amo o dueño. Todo lo nombrado es igual, es nombre cambiado. Pues si el hombre obedece al hombre, ¿cómo no obedecer a este Dios que, siempre, siempre y por todos los siglos siempre, es Dueño de tu espíritu, de tu palabra y tu acción?

¡Si por Ley de Padre Eterno, ante sus Palabras, dichas antes de bajar a la Tierra, ya debía el hombre haber vivido pensando: “no hago esto porque ofendo a Dios”!

Sigue Dios amando y se hace Hombre; deja sus Escrituras, sus Mandamientos, y ofrece su Reino para el que lo quiera; enseña a tener Amor para llevarlo al necesitado. Pero el hombre sigue de Dios alejado.

Por esto hay Elegidos: por ser Dios tan despreciado en todas las partes del mundo.

El Elegido busca y acepta y quiere que todos a este Dios quieran.

Muchas, muchas veces, manda Dios en ella, y ella nunca pregunta: ¿por qué aquí me traes?, ¿por qué allí me llevas? Está esperando el Mensaje que llega para divulgarlo del Cielo a la Tierra.

Desperté, oí:

¡Qué cierto que cuando Dios elige,
ya esa vivienda pertenece
al Cielo y no a la Tierra!

Y todo lo que habla,
lleva un Mando firme,
que nadie lo calla.

Si observas este interior,
siempre le verás Enseñanza.

Porque el Poder de Dios
hace que la acción haga.

Y si la acción es de Dios,
di Amén a sus Palabras.


***

Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C2