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lunes, 4 de diciembre de 2023

Siendo muchos los “buenos” para elegir, son pocos los Elegidos

En Sueño Profético decían:

Cuando Dios elige para dar Enseñanza de su Gloria, es porque el que elige, antes de ser Elegido, dio ejemplo, aceptando lo que la vida le llevara, siguiendo la Presencia de Dios, nombrándolo, sin pedirle cuentas y cumpliendo los Mandamientos. Esto es ir dando ejemplo: acercarte a Dios en los sufrimientos, que son los que te retiran de Él.

El que Dios elige no puede hacer nada que ensucie las Palabras de Dios.

Dijo un espíritu de Dios que vive en la Gloria:

La vida que Dios elige es vida como pocas hay. Hay personas a las que les llaman buenas, pero son buenas de cuerpo, como todos ven. Pero su espíritu hace que haga su cuerpo la ley de la Tierra, practicando el adelanto y dudando de que haya otra Vida Eterna. Esto se puede ver en la poca tela que tapa sus cuerpos y en como rompen la “carne que Dios unió” cuando en su día a Dios Le dieron el sí. También hay “buenos” a los que les dan grandes premios por tener mando para matar con grandes disparos. También hay “buenos” que ven morir a los demás de hambre y, en el sitio que esto pasa, ellos tienen grandes capitales.

El que piense en estas palabras, verá que Dios no puede elegir a éstos para que enseñen de su Reino y nombren su Gloria.

Este Caso ya está haciendo callar a los que aquí hicieron daño, que aunque no se nombren, Dios lo sabe.

Dios está dando gran Poder para que los caminos los tenga libres este Elegido, con el Mando que Dios le da en su Gloria, que otra vez aquí se repite: “Que Me ves, dilo y publícalo”.

Pues estas Palabras, con la publicación de los últimos Libros, le han quitado a muchos el sueño, ya que iban acompañadas de prólogos hechos por sus obispos.

Desperté, oí:

El Mensaje hablaba de los que Dios elige para que den Enseñanza. Decían, que siendo muchos los “buenos” para elegir, eran pocos los Elegidos.

Porque Dios no puede elegir al que ve bien el adelanto, lo vive y lo va enseñando.

Éste, cuando le llega sufrir, a Dios culpa y Lo ofende.

Lo ofende porque no piensa en el Permitir que Dios deja mientras vive el cuerpo.

Pues este Permitir lo tuvo con Él mismo, dejando que Lo clavaran en la Cruz y con golpes Lo mataran.

¿Qué enseñanza pueden dar si son del mando de Satanás?

En cambio, el Elegido de Dios, sufre cuando ve que no hacen el Mando de Dios.

El Permitir que te llegue en la vida de materia, hay que tomarlo como nube de tormenta.

Que a veces, habiendo nube, el paraguas no se moja.

Este Poder de Dios es para todo el que lo crea.

***

Libro 60 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VII - C4

lunes, 9 de abril de 2018

Los buenos, siendo de Dios, no pueden lo bueno ocultarlo

En Sueño Profético decían:

Todo lo que hace el bueno, lo puede hacer el que sea un poco malo, pero si el bueno es bueno y lo hace todo en Dios pensando. Todo lo que hace el bueno, lo puede hacer el que sea un poco malo.

Hay quien reserva lo bueno para el bueno, y no le da nada al que sea un poco malo. Éste, ¿no ha pensado nunca que la botica nunca será para el sano; el abrigo, para el que tirita; y el fresco, para el que está sudando?

Pues si esto es así, reparte tu bueno para el más necesitado. Y puede que oigas decir: “el malo ya no es tan malo”. El que oiga esto decir, ya ve la renta que Dios, desde el Cielo, le ha mandado.

No hay mejor satisfacción, que acarrear al rebaño, a mayor número, mejor. Esto, tan sólo con pensarlo, te notas lleno de Dios. Y vas buscando ovejas, a más perdidas, mejor. Muchas veces las ves más lejos, y el deseo las acercó. El deseo del que lo bueno quiere que por bueno quede.

Desperté, oí:

No hay bueno, bueno, que no diga:
“Señor, quiero que haya
más buenos que los que hay”.

“Señor, a veces juzgo
por el daño que Te hacen”.

“Yo no valoro mi bueno
porque creo que al amarte,
tengo que buscar al malo
para de lo malo quitarle”.

“Si acción y palabra doy en tu Nombre,
con tu ayuda, Señor,
en el Rebaño se mete”.

“Yo, Señor, si fuera bueno
sin ocuparme del malo,
te daría más sufrimiento
porque no cumpliría tu Mando”.

Con dos docenas de buenos
por el mundo caminando,
lo malo se achicaría
y lo chico ya viviría avergonzado.

Los buenos, siendo de Dios,
no pueden lo bueno ocultarlo.

Éstos sufren cuando ven
que el hombre hace algo malo.


***

Libro 19 - Dios Manda en su Gloria que Enseñen - Tomo III - C4

sábado, 21 de enero de 2017

El hombre, siendo hombre, puede ser niño

En Sueño Profético decían:

El niño, para ser hombre, tiene que llegar a hombre. Pero el hombre, siendo hombre, puede ser niño, y ya Dios le tiene sitio en su Gloria.

Dijo uno:

El hombre le quita al niño la Sabiduría Divina. Que igual la tiene el que deja de ser niño, si lo tratan y crece al lado de personas que pisan suelo y su espíritu tiene elevación, dejando lo de la Tierra en segundo plano, sin darle mérito a lo que Aquí no entra. El que tenga este contacto, dan Paz sus palabras, y sus movimientos enseñan.

El hombre, con sus adelantos, al niño envenena. Y ya le ves algo que no admite Gloria, que el niño sí admite, pero no la enseñanza que del hombre recibe. Al niño tienes que dejarlo igual que en el crecimiento, que por mucho que le enseñes, ya te irá pidiendo el pie el número del zapato. Tú tienes que decirle: “cuando llegues a hombre ya te crecerá el pie y tendrás zapatos de hombre”. Esa enseñanza no es del hombre, eso ya lo enseña el crecimiento del pie. Hay cosas que sabe el niño, que no debería saber.

Desperté, oí:

Es el mayor el culpable de que el niño no tenga infancia.

Es el mayor el culpable de que el niño no nombre a Dios, ni a su Gloria, ni a sus ángeles.

El niño, si lo sigues y lo estudias, comparte con otros niños aquello que tiene, por mucho que le guste.

No tiene maldad, y te echa las risas aunque esté llorando, cuando vea a alguno que le dé los brazos.

Si el mayor le enseña una oración cortita, él te la hace grande, porque no la olvida.

Hay cosas en la vida que no puede enseñar el hombre, por ser el profesor el tiempo.

Que es el crecimiento, el sentir la vejez y el sufrimiento.

Esto, unas veces llega aprisa, y otras veces llega lento.

Ten siempre en tu memoria el empiezo del Mensaje, que aquí vuelve a repetirse:

“El niño, para ser hombre, tiene que llegar a hombre. Pero el hombre, siendo hombre, puede ser niño”.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C5