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domingo, 12 de septiembre de 2021

A veces una rotura sirve para que más no se rompan

En Sueño Profético decían:

El espíritu del mal no dejará de hacer mal hasta que declare él mismo que no sirvió el mal que hizo para desmentir la Palabra de Dios.

Dijo uno:

No puede haber más escándalo para derrotar la Palabra de Dios que lo que hizo Judas. Esto fue lo que sembró entre los hombres: “¿Cómo puede ser Dios si yo veía a Judas con los Discípulos, rozando sus vestiduras con el Maestro?”. Otros decían: “¿Por qué lo enteraba si era un traidor?”. Y ya, los que no tenían contacto con el Maestro, decían: “¿Quién será el que tanto defendía al Maestro, que formó escándalo en el mesón porque oyó ofenderlo desmintiendo su Enseñanza?”. Otros creían que era Juan, por creer verlo más callado. De aquí salieron mil razones para el que vivía buscando no encontrarle el Dios.

Desperté, oí:

¿Quién pensaría que el Maestro lo sabía y que le dejó sentarse al lado del que daba la vida por él, cuando él estaba intentado venderlo para que Lo mataran?

Dios era Hombre y tenía que enseñar.

Tenía que decirle al hombre lo que el hombre es capaz de hacerle a Dios.

Y que el hombre viera el Permitir de Dios.

A veces una rotura sirve para que más no se rompan.

Y ya cuidas de aquello tan grande que se rompió.

Los mismos espíritus, amigos de Judas –con carne y sin carne– se pusieron en su contra.

Y él mismo se hizo verdugo.

Creyendo luego más hombres que era el mismo Dios.

Si estudias su Vida Pública ponle creencia y Amor.

Pues si esto te falta, nada comprendes de Dios.

***

Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C6

sábado, 17 de octubre de 2020

La enseñanza sirve con el ejemplo primero

 En Sueño Profético hablaban de Dios Hijo, pero no de una misma cosa.

Ya dijo uno:

Somos los Discípulos de Jesús, el Salvador del que quiere ser salvado, y referimos un hecho para que sea ahí contado. Es dicho por sus Discípulos, pero Dios nos está mandando. A uno sólo se oye, y a veces alguno afirma el caso. Este que hablaba, se juntaban sus palabras con las que estaba pensando, y siempre era el mismo el que hablaba, y ninguno intentaba cortarlo. Éste ya es el referir:

Iba el Maestro a predicar a una casa de gente bien acomodada, porque disponía de unos patios bastantes grandes, que estaban amurallados en forma de palacio, rematando la muralla con unas torretas a las que podía subirse por un torreón con escalera, que aquello lo sabía el dueño, y sin dar extrañeza guardaba la llave. Se la pidió uno de los criados, y cuando llegó el Maestro, era a todo el rededor del patio, la muralla cubierta de hombres sentados en espera de sus Palabras. Llegó el Maestro, y todos los que estaban sentados en los bancos se pusieron de pie, y los que estaban arriba en el final de la muralla, se pusieron de rodillas. Fue la primera mirada del Maestro al Cielo, y dijo:

“Yo aquí no puedo predicar para enseñar, porque no hay Amor de hermanos. Si todos los que están en la muralla entran en el patio y se reparten el sitio con Amor de padre e hijo, ya quedáis todos iguales para mi Padre, pero así quedan ellos más preferidos, y Yo tengo que enseñar al que no sabe. Una vez que aprendáis, ya es cumplir mis Palabras, pero con Libertad. –Y siguió diciendo–: El dueño es el único que es igual para mi Padre, porque ya no puede dar más sitio y da la llave. Pero todos los que estáis sentados, debéis quitar los bancos y que ellos se bajen, o abrir el portalón, y todos, en el campo, oírme a Mí diciendo: “Éste es el Padre”.

Desperté, oí:

Todos se salieron fuera,

y los de la muralla

bajaron al suelo.

Quedaban los preferidos,

porque quedaban en medio.

En medio del gran Poder,

por el Amor que subieron

al filo del murallón.

Por encima de la cabeza

estaba Dios Padre en ellos.            

Y debajo estaba el Hijo,

con su mirada hacia ellos.

Los que peor veían,

tenían más privilegio.

Y Dios  tenía que enseñar

para que fueran aprendiendo.

Ya, todos, de pie, en el campo,

de rodillas comprendieron.

Que la enseñanza sirve

con el ejemplo primero.

***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C2

viernes, 16 de mayo de 2014

Este bien sirve de curación

En Sueño Profético decían:

Siempre da algo del Cielo el que al Cielo Dios lo trae.

Siempre te deja un pensar para que tú a Dios ames.

Es la Presencia de Dios cuando sus palabras salen diciendo: “me ha dicho Dios que las diga y no las calle”.

Esto te frena el pecado y te hace que a Dios ames.

Dijo uno:

Si esto lo dicen en Gloria, ¿cómo callar y ocultarte, dando silencio a un Dios Único, Poderoso en espíritus y carne?

Que si tú quieres quererlo, Él te quiere; y si tú no Lo quieres, Él te deja, sin obligarte a quererlo.

Él te deja, y si tú un día Lo llamas diciendo: “Señor Te quiero”, Él nunca te recordará el tiempo que estuvo Él sufriendo.

Esto Él lo cambia para que tú vayas diciendo: “tuve tiempo que no amé a Dios, pero hoy, sin Él yo muero”.

Pero esto tienes que decirlo antes de que muera tu cuerpo.

Desperté, oí:

Oír hablar al que Dios trae
para Enseñanza, a su Gloria,
te da Paz, te frena el pecado
y hace que chico veas el sufrimiento.

¡Cómo callar este bien
que sirve de curación
para el espíritu y para el cuerpo!

¡Cuántos quedarán curados
sin ellos mismos saberlo!

¡Cuántos notarán la Paz
después de oír decir:
“esto dice Dios en el Cielo”.

Esto se ve la Verdad
cuando leas tú
queriendo saber Verdad.

Cuando compares Palabras
que dichas por Dios están.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pág. 212-213

lunes, 5 de marzo de 2012

¿Para qué sirve el Profeta?


En Sueño Profético me decían:

Hoy respondemos a esta pregunta que el hombre hace algunas veces: “¿Para qué sirve el que Dios elige para que lleve la Palabra de Dios?”:

En primer lugar, para que los espíritus que Dios permite que estén unidos a la materia, al soltar la materia, tengan su retorno a la Gloria de Dios. Si esto Dios no lo hace continuamente, el mundo no sabía si había Dios y, por consiguiente, el mundo no existía. Todo lo que la materia sabe, es enseñado por el espíritu. La carne es torpe y sin movimiento, una vez que cuando el espíritu suelta la carne, esta carne queda muerta en unión de un despojo más. El hombre, su preocupación, es preparar la materia para el mañana, sin pensar que cuando llega el mañana, el espíritu abandona la materia, y entonces vive la enseñanza que tuvo cuando estuvo unido a la materia: con Dios o sin Dios. Para esto es el Profeta, para servir a cuanto Dios diga: “Ve en mi Nombre y di mi Mensaje”.

Desperté, oí:

Profeta no es nada. Sería más conocido por “Lugar que Dios elige para predicar”.


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Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - Pag. 46-47