martes, 18 de agosto de 2015

Hoy quiero, mañana no

En Sueño Profético decían:

Dios te ama y espera, pero si tú Lo busca, Él te llama.

A Dios no puedes buscarlo y no encontrarlo. Y si Lo encuentras, no puedes olvidarlo; no puedes olvidarlo porque Él ya no te deja. El que Lo busca, no tiene que decir “yo amo a Dios”. El Amor te lleva al sitio del Amado.

El Amor que no busca, éste no es Amor, esto es cumplido, y los cumplidos no son para Dios.

Dios no admite: “hoy quiero, mañana no”. Dios es Amor y Perdón.

Enfada menos el que no quiso a Dios y hoy busca al Profeta, que el que ama a Dios y al Profeta no.

Desperté, oí:

Esto es besar la ropa y apalear el cuerpo.

Si no quieres oír su Palabra, ¿cómo sabes lo que está diciendo?

Tú sabes lo que dijo, pero no lo que está diciendo.

Lo que está diciendo, tan sólo lo sabe el que lo dice, y este sirve de Portavoz.

Si tú al Profeta no acudes, y si acudes, tus oídos tapas con tu sabiduría material, tú no sabes de este Dios Vivo.

Porque este Dios que es Humildad, a ti no te hablará.

Dios es tan sencillo, que dudan del que Él le habla.

El hombre quisiera que Dios clasificara, pero Dios es Manantial Divino, que bebe su agua todo el que tiene sed.

Hay quien no la bebe y trata de ensuciarla. Éste, ya no es de Dios.

El que más ama a Dios es el que más hace que Lo quieran.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - C2

lunes, 17 de agosto de 2015

No tienen Perdón de Dios

En Sueño Profético decían:

No tienen Perdón de Dios los que pudieron cundir, al principio, estos Sueños Proféticos, y no lo hicieron. Y no tienen Perdón de Dios los últimos que siguen el camino de los primeros.

Que el avance del Elegido es arrastrando un tremendo sufrimiento.

El hombre dará ahí en la Tierra el perdón, pero ese perdón Aquí no llega, al Cielo.

Dios no puede perdonar al que tenga algunos conocimientos teológicos, lea estos Escritos, y no diga: “Esto es Palabra de Dios”. Ni puede perdonar a éstos, ni tampoco al que lo sepa y no acuda.

Aquí demuestran indiferencia y desprecio a la Comunicación de Dios.

Dijo uno:

Aquí hay dos actuaciones: ver la Verdad y querer que sea, o ver la Verdad y querer que no sea.

¡Cómo Dios va a perdonar al que Lo persigue y no quiere que estos Dictados los dé a conocer la Cabeza de la Iglesia!

Desperté, oí:

Si amaran los hombres a Dios, sufrirían de ver sufrir al que a Dios ama.

Si amaran, no podrían vivir sin acudir al que Dios elige.    

No puedes amar a Dios despreciando 27 años, todos los días, sus Palabras.

Que Dios las da a un espíritu arrobado.

El rudo del campo sabe que es Dios porque vive amándolo.

Y el culto de libros, Teólogo o literato, cuando lea los Temas, verá que es Dios hablando.

¿Quién puede decir, después de que muera, si aquí dio desprecio: “Dios me ha perdonado”?

Dios no puede perdonar al que tiene el deber de oír lo que Dios manda del Cielo, con grande afirmación, para publicarlo.

Si Dios aquí diera el Perdón, no sería Dios Verdadero, sería un dios falso.


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Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - C3

domingo, 16 de agosto de 2015

Si piensas en el Cielo, te olvidas de la Tierra

En Sueño Profético decían:

Si piensas en el Cielo,
te olvidas de la Tierra.

La Tierra es para los pies,
el Cielo es para la cabeza.

La Tierra lleva a los pies
con engaño y exigencia.

Poniéndole siempre algo
que le duela la cabeza.

La Tierra es atrevida
por la Libertad que Dios deja.

Dijo uno:

Haz por pensar en el Cielo
y después piensa en la Tierra,
que el Cielo es el que da
la entrada en la Vida Eterna.

Con este pensar que hagas,
te unes a esta Vivienda,
donde existen espíritus puros
que no pudieron tener contacto
con la suciedad de la Tierra.

Fueron creados cuando no había suelo,
cuando no había Tierra.

Éstos espíritus son
guardianes de la Gloria,
con Dios Padre
y con la inocencia de los niños,
que su nombre es los ángeles.

Esto no está en la Tierra,
por mucho que la Tierra
quiera engañarte.

Desperté, oí:

Se ha nombrado a Dios Padre
y no al Espíritu Santo
y a Dios Hijo.

Pero si pones Amor,
ves que Tres Dioses son uno.

Un Dios que se hizo Carne.

Y un Dios que manda su Espíritu
para que el hombre no piense:
“vivió, pero ya no existe”.

Aquí está el Padre sin Cuerpo;
con Cuerpo, Dios Hijo;
y el Poder de un solo Dios,
que nombras a Dios Espíritu.

Nada de Esto está en la Tierra.

Por eso empieza el Mensaje:
“Si piensas en el Cielo,
te olvidas de la Tierra”.


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Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - C8

sábado, 15 de agosto de 2015

Vida ahí en la Tierra con preferencia al espíritu

En Sueño Profético decían:

Dios no manda amenazas,
pero sí dicta sentencias.
Que ésta es una de ellas:

Todos tienen que morir
y Aquí entregar las cuentas,
sin entregar apellido,
ni del linaje que seas.

Aquí, una vez que mueres,
no te sirve para nada
lo que la materia exige
o el gran nivel que tengas
por el cargo que cogiste.

Aquí ya eres espíritu
que al cuerpo no necesita.
Por eso estas Enseñanzas
siempre repiten lo mismo:

“Vida ahí en la Tierra
con preferencia al espíritu.
El hombre que así no viva,
que no se tenga por culto”.

Siempre hubo talentos,
y si no fueron hombres de espíritu
para acarrear al Cielo,
fueron talentos de engaño,
que ellos fueron engañados los primeros.

Cuando vieron que su cuerpo
no seguía al espíritu,
por los años o por enfermo,
entonces se hacían roca,
más tirando a malo
que tirando a bueno.
Esto fue el final
de muchos hombres de talento.

Dijo uno:

Si estos hombres llevaran
siempre a Dios de Compañero,
siempre les saldría el Dios
con esta cortita frase:

“Tenemos que valorar
antes espíritu que carne,
y vivir en el Prójimo
sin querer que nos alaben”.

Desperté, oí:

No hay sufrimiento mayor,
que querer hacer
lo que pudiste hacer y no hiciste,
y la muerte te llegó.

Hombres grandes en la Tierra,
poco se ocupan de Dios.

Si estos hombres se ocuparan,
ya los demás los seguirían
como rebaño en montaña,
detrás del pastor que guía.

El dinero y los cargos
no te sirven
para que no llegue muerte.
 
Pero sí para evitar
que el hombre no se condene.

Si Dios no fuera Dios,
no le hablaría así al hombre.


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Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C1

viernes, 14 de agosto de 2015

Amor antes que Libertad

En Sueño Profético decían:

Dios deja tanta Libertad, no para que la cojas, y sí para que la vivas si a Él no amas. Si fuera para que la cogieras, Él no te amaría. Y si no dejara que la vivieras, por fuerza ya cumplirías, pero no por eso Lo amarías. Dios es Amor antes que Libertad, y ya el Amor te lleva a despreciarla.

Un Discípulo de Jesús repite en este arrobo lo que él presenció un día cuando el Maestro hablaba a los Discípulos, y por consiguiente, a él también llegaba la Enseñanza. Dijo el Discípulo:

Íbamos un día pisando terrenos de Israel, y Lucas le dijo al Maestro:

   –Maestro, ¿esperamos un rato para ver si se deciden a venir con nosotros los que anoche Te dijeron que venían?

Y le contestó el Maestro:

  –Yo les dejo Libertad, y Amor les tengo guardado. Ellos, si hubieran querido Amor, son los que a Mí me esperan. Y si Yo les quito la Libertad, también esperan, pero Yo no les doy Amor. Si alguno de vosotros cogiera Libertad, Yo encerraría mi Amor, y ya no viviríais la Gloria de mi Padre en la Tierra. Viviríais en la Tierra, pero sin techo de Gloria y sin Maestro que os mande. Si Yo os mando, es porque Libertad despreciáis.

Desperté, oí:

Ya sabía el Maestro
que Amor a Él no tenían.

Y sabía que estarían más contentos
en sitios que a Él no querían.

Dios, si les hace de Dios,
todo lo de Él les retira:

El andar, el habla,
y del cuerpo, energías.

Los deja con Libertad
para que ellos elijan.

Amarlo, obedecerlo
y seguirlo noche y día,
o buscar otros caminos
donde a Él no Lo querían.

Haz petición a esta Gloria
para que Dios te ilumine
y Libertad no la cojas.

A Lucas se lo dijeron,
y los demás aprendieron.

El dejaba Libertad
a “los cerca” y a “los lejos”.


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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C3

jueves, 13 de agosto de 2015

El desprecio de la curación

En Sueño Profético hablaban de las enfermedades del espíritu de cómo curarlas y cómo se enfermaba. Hacían comparaciones con las enfermedades de la carne. Decían:

El hombre ve bien todo el diagnóstico que le da el médico para la curación de la carne. Y a dos hombres con las piernas enfermas, a uno le manda quietud y a otro que mucho ande, y al que le ves quietud tiene sus piernas más sanas, mirándolas sin entender.

Si entras en un hospital con idea de hacer comparaciones verás un hombre flaco que el cuerpo no lo sostiene, pero tiene que cumplir con el medicamento que es andar agarrado a los muebles o paredes para que el médico lo cure. Verás una cama ocupada con un hombre de aspecto tan saludable que por no estar allí encamado por enfermo no lo toma nadie. Pues si preguntas al médico y el diagnóstico da grave ninguno dice que es mentira, que se levante y trabaje. Ya pueden morir los hijos de miseria y pasar hambre que el médico no daría el alta para que el padre trabaje.

Pues si a la carne se le trata así ¿por qué el hombre no se ocupa, sin disgusto ni quimera, de la curación del espíritu cuando dé la receta el que Dios elige?

Desperté, oí:

El sufrir más grande es querer curar y que te desprecien la curación.

Esto en un médico de conciencia.

Pues figúrate querer curar los espíritus y dar para que no enfermen y no poder recetar porque muy pocos te creen.

Qué cierto que a un hombre lo ves encamado, con buen color y buen aspecto, y no te da el censurar: “Qué vago ¿cómo podrá estar quieto?”

Ves una pierna deforme, por operación que le hicieron, y con muleta o bastón le manda el médico que ande.

Y a otro que no le ves diferencia de pierna sana o enferma le verás quietud en cama, pasando hasta años.

¿Tiene sentido que el hombre quiera curar lo que muere y no acepte receta del que Dios Mando le tiene?

Hasta que el hombre no crea en la inmortalidad del espíritu la curación no le llega.

El espíritu domina cuando la carne está enferma y si Dios le manda Mando la carne sana queda.

Pero receta al espíritu, sin tu querer, no le llega.

Es pena dejar el espíritu por no creer en la receta.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V

miércoles, 12 de agosto de 2015

De la Gloria sale la Enseñanza

En Sueño Profético decían en la Gloria:

De la Gloria sale la Paz. De la Gloria sale la Enseñanza para todo lo que tiene entrada en la Gloria y para todo lo que tiene salida cuando Dios da el Mando a un espíritu para que comunique de su Gloria con Visión o con Palabras.

Dijo uno:

Siendo de Aquí de donde sale el espíritu con vida y a donde tiene que venir, porque la vida del espíritu no muere, no hace el hombre por saber ni por aprender de Aquí, de lo que la vida le mantiene. Tiene el hombre tan olvidado este aprender que, además de que no aprende, lo prohibe y lo niega, y ellos quedan ciegos en la Enseñanza del espíritu para ganar la Gloria. Llaman sacrificio a todo lo que te da la Vida Eterna, que te la da a cambio de que ames al que por Él existe la Gloria. Tienes que decir, muchas veces al día: “Señor, gracias por pagarme como me pagas mis miserias”.

El hombre debería cambiar el sacrificio de vivir para que le dure la carne. Que si tiene alguna dolencia o fallo de su organismo ya es esclavo de algún médico que su carne trate y ¿a cuántos, después de estar sacrificados, el final es operarles? Y por último la defunción. Pues en las cosas del espíritu no existe ser esclavo, no existe el sacrificio, es vivir vida de Paz haciendo lo que Él nos dijo, que es el no pecar. Que el pecar es lo que hace el vivir la vida de sacrificio al mundo de Satanás.

¡Cuánto ganaría el hombre si aprendiera a despreciar aquello que de Dios no viene!

Desperté, oí:

Son razones poderosas las que este Cielo ahí manda.

Son Enseñanzas que en la Gloria no dejan de mandarlas al hombre.

Todo es querer esta Gloria, que no se pierdan los hombres por falta de esta Enseñanza.

Son dos vidas las que se viven: espíritu y materia. Con la grande diferencia de que el espíritu aquí se viene y ahí entierran su materia, del mismo modo que deja los trajes y los brillantes que tuviera.

Da preferencia al espíritu, por Dios, por la Gloria y para que tu materia deje ahí la Enseñanza que mandan en esta Gloria.

¡Qué lástima que los hombres vivan ahí, en ese Mundo, sin saber cómo es la Gloria!


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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo VII