martes, 14 de enero de 2025

Lo dice Dios en ella

En Sueño Profético decían que era sufrimiento grande tener Mando de Dios y tener que callarte, porque al no obedecer el Mando, a Dios puedes enfadarle.

El que conoce este Caso debe ver que el Elegido lo que quiere es que, pensar que le llegue, vean que es Dios el que se lo manda a su espíritu y ya lo habla la materia. Que el que le haga caso al Mando, borre de su presencia al Elegido y diga:

“Esto lo dice Dios en ella. Yo voy a coger su mando, como los Discípulos lo cogieron en la Cena”.

Este Mando lleva la Fuerza de que Dios está hablando. Ya, con esta Fuerza, a los espíritus malos puedes cerrarles la puerta y mandar medicamento para que vean el daño tan grande que han hecho. Que el daño se verá como culebra arrastrada.

Dijo uno:

Con la Fuerza que aquí hay, si Esto no fuera de Dios, ya se habrían ofrecido como hacen en la Tierra, para publicar el triunfo que el Elegido presenta. Pero para esto tienes que contar con el que diga: “Si mi presencia y mi tiempo sirve, yo quiero colaborar para que quede arrastrado el espíritu del mal”.

Si Dios no permitiera, hace tiempo que su Poder hubiera hecho que el hombre lo viera, en diluvio o en movimiento de tierra. Que es donde más se ve el Poder de Dios contestando al hombre.

 

Desperté, oí:

 

Decían en el arrobo que obedeciendo a la Palabra de Dios, el sufrimiento se quedaba pisado.

Ya que los espíritus del mal intentan desmentir que Dios aquí esté hablando.

A todo el que pueda ayudar a publicar esta Verdad, que lo vayan a buscar.

Aquí cada día tienen menos disculpa por no acudir los que pueden hacer algo y no lo hacen.

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Libro 41 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo III - C2

jueves, 2 de enero de 2025

¿Cómo puede el hombre?

En Sueño Profético decían:

¿Cómo puede el hombre pensar que exista ese mundo sin existir Éste?

¿Cómo puede pensar el hombre que su cuerpo, el adelanto y la medicina lo mueven?

¿Y cómo puede pensar que el sol, el aire, el agua y el trueno estén a sus órdenes?

¿Y cómo puede pensar el hombre que la Tierra se alborote, llegando a los edificios, que son de hierro y de piedra, convirtiéndolos en sepultura, dejando a la gente muerta?

¿Cómo puede el hombre pensar que exista ese mundo sin existir Éste?

Dijo uno:

Debería ser retirado de la enseñanza el que no se enseñara Dios, de su Gloria para el espíritu: Mundo que Dios tiene para cuando muera el cuerpo. Que te deja Libertad para que entregues tu espíritu donde lo quieras entregar, con el vivir que hiciste usando la Libertad. Esto, el no enseñárselo al niño como peligro de todos los peligros, no tiene perdón ante Dios.

 

Desperté, oí:

 

No enseñar la Existencia de Dios

y que el espíritu es inmortal,

no tiene el Perdón de Dios.

Si al niño no se le enseñaran

los peligros que matan al cuerpo,

ningún niño llegaría a hombre.

¿Cómo puede el hombre pensar

que Dios creara ese mundo

para que el hombre quedara

como queda el animal?

Si el hombre usara la cabeza

como pies con zapatos estrenando,

conocería lo de Dios

y tendría que enseñarlo.

Los pies conocen la suciedad,

el cieno, el polvo y el fango.

Y sirven de guardianes

para cuidar los zapatos.

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Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C7

miércoles, 1 de enero de 2025

Haceros niños si queréis comprenderme

En Sueño Profético decían:

Extraña más el Permitir de Dios donde falta Amor de Dios, que donde su Amor cada día más crece. Pocos comprendieron el Permitir de Dios a Pedro, y mucho menos lo que en Él permitía. Las veces que oyó: “Tú no eres el Mesías, Tú no eres Dios del Cielo”. Las veces que le presentaban enfermos, pero en plan de mofa, para que fueran curados.

Esto no podía ser comprendido donde no había Amor. Por eso tanto repetía:

   Haceros niños si queréis comprenderme. Y ya, con pocas palabras, tendréis mucha Enseñanza.

 

Desperté, oí:

 

No ahondes en el Permitir de Dios, que Él sabrá por qué permite.

Tú pon Amor en tus hechos y olvida lo que permite.

La Virgen, siendo la Madre de Dios, también sufrió el Permitir.

Pero siguió su camino en sus penas y en su sufrir. Y sabiendo que era Dios, no supo su Permitir.

Pero el sufrimiento le hacía más Amor para seguir.

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Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C2