En Sueño Profético vi el campo y uno dijo:
En esta bajada, de este cerro, dio el Maestro una Enseñanza. Una mujer salió a su encuentro para decirle que si lo que ella pedía no era de su Enseñanza ella retiraba la petición que al Padre le pedía, por no ir en su busca para hablar de aquel horroroso pecado y de la petición que hacía, que también era de horror el pensarla.
Esta mujer tenía tres hijos y uno de ellos tenía medio cuerpo paralizado. El marido vivía con una mujer que era más mala de instintos que de ramera. Su petición a Dios Padre era ésta:
- Padre de todos los hombres, oye a mis hijos en mis palabras, que esta mujer piense el destrozo que ha hecho en mi casa. Que se sienta víbora y acudan a su pensamiento y a su vista culebras y víboras odiando al padre de mis hijos, que son inocentes al sufrimiento.
Todos oímos a esta mujer y todos oímos al Maestro cuando dijo:
- Mujer, tu petición está bien pedida porque antes que para ti, pides para tus hijos. Y Yo, en el Nombre de mi Padre, que habita en Mí, te digo que ya está viendo víboras y serpientes y le nombrarán, en esta vida y en la Eterna, como hija del Diablo y perseguidora de lo que Yo, en el Nombre de mi Padre, enseño. Que persigue a uno cuando dos quieren ser uno.
Desperté, oí:
Esta mujer busca al Maestro por si pecaba en la petición que al Padre hacía.
Y Él le concede el Milagro de que no se le quitara de la vista, a aquella mujer, víboras y culebras andando, en pago a lo que hacía.
Cuando el marido vuelve a su casa ella la petición olvida.
El Maestro allí enseñó al que pedir no sabía.
Ella pedía en Amor y al pecado maldecía.
Ya no pensaba en su daño, del sufrir que ella tenía.
Pensaba en otras casas que el mismo sufrir tenía.
***
Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V
lunes, 31 de agosto de 2015
domingo, 30 de agosto de 2015
La Fe te ayuda en el sufrir
En Sueño Profético decían:
El sufrimiento si no haces por frenarlo se agranda, se alarga y más sufrimiento es. El sufrimiento tiene sus valores según como lo lleves y tiene su enseñanza.
Dijo uno:
El sufrimiento si no lo alimentas no crece y se queda enano. El alimento del sufrimiento es saber que tú Fe no vives. La Fe te ayuda en el sufrir y te quita equivocaciones, como bálsamo en herida. Hay quien cree que compone con golpes lo que aún no está roto y entonces es cuando el cacharro rompe.
Al sufrimiento del espíritu es al que más falta le hace la enseñanza. El sufrimiento de la carne todos lo llevan al mismo ritmo para querer curar la carne. Pero el sufrimiento del espíritu son muy pocos los que saben achicarlo y dejarlo en el desprecio buscando la medicina para que este espíritu vaya desprendiendo enfermedad, invisible para el hombre.
Si esta enfermedad se aprendiera a curarla se ahuyentaban a los espíritus que están encargados de estas enfermedades, que no tienen dolencia para la carne pero sí para el espíritu.
Desperté, oí:
¡Cuánto sufrir pasa el que da el sufrir sin saber, a veces, por qué sufrir le llega!
Es la falta de saber cómo remediar el sufrir antes de que el sufrir se agrande.
Busca la Fe que es la curación para la enfermedad del alma.
Y ya con tu Fe en Dios llano será la montaña.
Porque la Fe tú tienes que buscarla.
Ofrécete a Dios para enseñar a que al hombre Fe le nazca.
***
Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII
El sufrimiento si no haces por frenarlo se agranda, se alarga y más sufrimiento es. El sufrimiento tiene sus valores según como lo lleves y tiene su enseñanza.
Dijo uno:
El sufrimiento si no lo alimentas no crece y se queda enano. El alimento del sufrimiento es saber que tú Fe no vives. La Fe te ayuda en el sufrir y te quita equivocaciones, como bálsamo en herida. Hay quien cree que compone con golpes lo que aún no está roto y entonces es cuando el cacharro rompe.
Al sufrimiento del espíritu es al que más falta le hace la enseñanza. El sufrimiento de la carne todos lo llevan al mismo ritmo para querer curar la carne. Pero el sufrimiento del espíritu son muy pocos los que saben achicarlo y dejarlo en el desprecio buscando la medicina para que este espíritu vaya desprendiendo enfermedad, invisible para el hombre.
Si esta enfermedad se aprendiera a curarla se ahuyentaban a los espíritus que están encargados de estas enfermedades, que no tienen dolencia para la carne pero sí para el espíritu.
Desperté, oí:
¡Cuánto sufrir pasa el que da el sufrir sin saber, a veces, por qué sufrir le llega!
Es la falta de saber cómo remediar el sufrir antes de que el sufrir se agrande.
Busca la Fe que es la curación para la enfermedad del alma.
Y ya con tu Fe en Dios llano será la montaña.
Porque la Fe tú tienes que buscarla.
Ofrécete a Dios para enseñar a que al hombre Fe le nazca.
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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII
sábado, 29 de agosto de 2015
Escritos con fuerza
En Sueño Profético hablaban de los grados del Elegido. Decían:
La Enseñanza que ella ya tiene, supera todos los libros que el hombre tenga hechos de vidas de Elegidos. Esta Enseñanza es abundante, es con fuerza, es con Amor y es dura. Esta Enseñanza está avalada por la Gloria. Esta Literatura la avalan los Comunicantes que Dios manda que dicten. Escritos con esta fuerza no pueden ser místicos, como otros que tiene la Historia. Estos Escritos callan las palabras del hombre. Estos Escritos inutilizan el “no quiero” del hombre. La Publicación, Dios la quiso, la quiere y por siglos la querrá, cuando Él se comunique al hombre; y el hombre siempre intentará negar la Existencia de Dios en contacto con el hombre.
Dijo uno:
Si la Sabiduría que Dios le da, fuera de la Tierra, la buscarían los hombres de gran talento, y ella los trataría con desprecio, considerándose superior en literatura y temas, y ya el hombre la agasajaría, correspondiendo el desprecio propio del saber de Tierra.
Aquí, este Elegido, tiene una Sabiduría tan aplastante al “no” del hombre que su Sabiduría desprecia, no llama y no busca, que Dios sigue con su Saber, ya sin ocuparse del hombre.
Los Libros darán respuestas justas para los hombres de ciencia, ciencia con letra bien chica, por despreciar la riqueza que Dios manda sin que paguen estos hombres de las ciencias.
Tan sólo al oír dar una explicación de Vida que no hay materia, deberían pedir a Dios: ¡Dios mío!, ¿quieres Tú que yo la oiga, o no merezco el oír lo que de tu Gloria venga?
Esto, cuando el hombre lo lea, no podrá formar juicio en contra del que Aquí venga.
Estas cargas de Palabras, ¿cómo viven sin quererlas?, ¿cómo viven no adorando?, que es maldición, no reverencia.
Son veinte años pasados, amarrando el mandar, donde no sirven cadenas ni cerrojos que cerraran esta gran Inteligencia que Dios llena con su Mando.
Desperté, oí:
Publicación la cambiamos
por esta santa palabra:
¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡Gloria al Rey de los Cielos,
que nos manda sus Palabras!
Que nadie diga “no es mío”,
que es decir que él no ama.
Que comparen abundancia
y contenido delante.
Que de no ser de esta Gloria,
no admitiría a un visitante.
A un visitante, por ver
si quería publicarle.
Ya lo hubiera publicado,
despreciando al ignorante.
Pero ya Dios lo paró,
dejando inutilizado
el “no quiero”, al ignorante.
La ignorancia no es de niños,
ni tampoco es de inocencia.
Es decir “yo amo a Dios
y no creo al que a Él vea”.
Repasa estos Mensajes
y olvídate de tus ciencias.
***
Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C6
La Enseñanza que ella ya tiene, supera todos los libros que el hombre tenga hechos de vidas de Elegidos. Esta Enseñanza es abundante, es con fuerza, es con Amor y es dura. Esta Enseñanza está avalada por la Gloria. Esta Literatura la avalan los Comunicantes que Dios manda que dicten. Escritos con esta fuerza no pueden ser místicos, como otros que tiene la Historia. Estos Escritos callan las palabras del hombre. Estos Escritos inutilizan el “no quiero” del hombre. La Publicación, Dios la quiso, la quiere y por siglos la querrá, cuando Él se comunique al hombre; y el hombre siempre intentará negar la Existencia de Dios en contacto con el hombre.
Dijo uno:
Si la Sabiduría que Dios le da, fuera de la Tierra, la buscarían los hombres de gran talento, y ella los trataría con desprecio, considerándose superior en literatura y temas, y ya el hombre la agasajaría, correspondiendo el desprecio propio del saber de Tierra.
Aquí, este Elegido, tiene una Sabiduría tan aplastante al “no” del hombre que su Sabiduría desprecia, no llama y no busca, que Dios sigue con su Saber, ya sin ocuparse del hombre.
Los Libros darán respuestas justas para los hombres de ciencia, ciencia con letra bien chica, por despreciar la riqueza que Dios manda sin que paguen estos hombres de las ciencias.
Tan sólo al oír dar una explicación de Vida que no hay materia, deberían pedir a Dios: ¡Dios mío!, ¿quieres Tú que yo la oiga, o no merezco el oír lo que de tu Gloria venga?
Esto, cuando el hombre lo lea, no podrá formar juicio en contra del que Aquí venga.
Estas cargas de Palabras, ¿cómo viven sin quererlas?, ¿cómo viven no adorando?, que es maldición, no reverencia.
Son veinte años pasados, amarrando el mandar, donde no sirven cadenas ni cerrojos que cerraran esta gran Inteligencia que Dios llena con su Mando.
Desperté, oí:
Publicación la cambiamos
por esta santa palabra:
¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡Gloria al Rey de los Cielos,
que nos manda sus Palabras!
Que nadie diga “no es mío”,
que es decir que él no ama.
Que comparen abundancia
y contenido delante.
Que de no ser de esta Gloria,
no admitiría a un visitante.
A un visitante, por ver
si quería publicarle.
Ya lo hubiera publicado,
despreciando al ignorante.
Pero ya Dios lo paró,
dejando inutilizado
el “no quiero”, al ignorante.
La ignorancia no es de niños,
ni tampoco es de inocencia.
Es decir “yo amo a Dios
y no creo al que a Él vea”.
Repasa estos Mensajes
y olvídate de tus ciencias.
***
Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C6
viernes, 28 de agosto de 2015
Amor de locura
En Sueño Profético hablaba Teresa de Ávila, contaba la locura de este Amor y la incomprensión del hombre:
Un día, cuando ya estaba fuera del convento haciendo mi vida de gran actividad, vinieron unas a decirme:
Teresa, ¿tú crees
que si no estás en el convento,
a Dios puedes amar más?
Porque dentro del convento
tienes más medios de orar,
porque la vida del claustro
te aparta de lo demás.
Piensa un poco fríamente
y después eliges ya.
Yo contesté, y no era yo
la palabra “contestá”:
¡Si yo no puedo elegir!
¡Que a mí me han elegido ya!
Y me ha entrado esta locura,
locura para gritar,
para ver si esta locura
yo pudiera contagiar,
y decir: “no hay nadie cuerdo,
que yo he contagiado mi mal”.
¡Este mal, el que lo padezca,
no quiere jamás curar!
Yo siempre amé con locura,
y a Dios no puedo engañar.
Nunca le pedí salud,
para esta locura quitar.
Desperté, oí:
El hombre le llama estar loco
al que Dios lo trae Aquí.
Pues sí, que es Amor de locura,
Amor de Amor sin cansar,
Amor que nunca te cansa,
Amor que quieres amar.
Más quisiera yo amarlo
y luego poder gritar.
Que me digan que estoy loca,
pero yo Lo amo más.
Esta locura te honra,
cuando sea por amar
a este Dios que Aquí en la Gloria
espera “pa” perdonar
a aquel que no estuvo loco,
porque nunca supo amar.
¡Ay locura que me honra!
¡Ay locura de mi Dios!
¡Ay locura que no sirve,
si no es locura de Dios!
Esta locura se aprende
si estás loca por tu Dios.
¡Que haya muchas Teresas
que mueran locas de Amor!
TERESA DE ÁVILA
***
Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C5
Un día, cuando ya estaba fuera del convento haciendo mi vida de gran actividad, vinieron unas a decirme:
Teresa, ¿tú crees
que si no estás en el convento,
a Dios puedes amar más?
Porque dentro del convento
tienes más medios de orar,
porque la vida del claustro
te aparta de lo demás.
Piensa un poco fríamente
y después eliges ya.
Yo contesté, y no era yo
la palabra “contestá”:
¡Si yo no puedo elegir!
¡Que a mí me han elegido ya!
Y me ha entrado esta locura,
locura para gritar,
para ver si esta locura
yo pudiera contagiar,
y decir: “no hay nadie cuerdo,
que yo he contagiado mi mal”.
¡Este mal, el que lo padezca,
no quiere jamás curar!
Yo siempre amé con locura,
y a Dios no puedo engañar.
Nunca le pedí salud,
para esta locura quitar.
Desperté, oí:
El hombre le llama estar loco
al que Dios lo trae Aquí.
Pues sí, que es Amor de locura,
Amor de Amor sin cansar,
Amor que nunca te cansa,
Amor que quieres amar.
Más quisiera yo amarlo
y luego poder gritar.
Que me digan que estoy loca,
pero yo Lo amo más.
Esta locura te honra,
cuando sea por amar
a este Dios que Aquí en la Gloria
espera “pa” perdonar
a aquel que no estuvo loco,
porque nunca supo amar.
¡Ay locura que me honra!
¡Ay locura de mi Dios!
¡Ay locura que no sirve,
si no es locura de Dios!
Esta locura se aprende
si estás loca por tu Dios.
¡Que haya muchas Teresas
que mueran locas de Amor!
TERESA DE ÁVILA
***
Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C5
miércoles, 26 de agosto de 2015
Cordero de Dios
En Sueño Profético decían:
Dios, lo que elige, siempre es para que sirva de ejemplo. Hasta en los mismos animales elige a unos y a otros no nombra. Te pone al palomo con nombre de Espíritu Santo.
Ya, Él actúa, y en la Visión, a veces te sientes dentro de tu pecho algo de tal Fuerza, que negar no puedes aquel Mando fuerte, y tú no te cansas de hacer lo que Él quiere.
Pone a los corderos para que el hombre los mire y piense que tienen su pastor que los guarda. Y el hombre, a Él Lo tiene cuando vive la humildad que estos corderos tienen.
En estas Palabras se vio el campo y quedó silencio. Había muchos corderos, que vistos en altura parecían la piel de sólo uno, por la unión que tenían estos corderos.
Se oyó balar, y el que explicaba con el Mando de Dios, dijo:
“Se oye el balar para que cuenten que están vivos”.
Desperté, oí:
Él se nombra, dándose al hombre para purificarlo, con estas Palabras:
“Cordero de Dios”.
El que Lo quiere,
se limpia de pecado
y Él lo perdona.
El que mire a los corderos,
tiene que mirar al Cielo.
Si eres humilde por fuera
y la humildad es por dentro,
pídele a tu Pastor,
que antes de oír balada,
ya Él te está respondiendo.
Lo que quiere es que no olvides
que Él siempre espera contento.
***
Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - C2
Dios, lo que elige, siempre es para que sirva de ejemplo. Hasta en los mismos animales elige a unos y a otros no nombra. Te pone al palomo con nombre de Espíritu Santo.
Ya, Él actúa, y en la Visión, a veces te sientes dentro de tu pecho algo de tal Fuerza, que negar no puedes aquel Mando fuerte, y tú no te cansas de hacer lo que Él quiere.
Pone a los corderos para que el hombre los mire y piense que tienen su pastor que los guarda. Y el hombre, a Él Lo tiene cuando vive la humildad que estos corderos tienen.
En estas Palabras se vio el campo y quedó silencio. Había muchos corderos, que vistos en altura parecían la piel de sólo uno, por la unión que tenían estos corderos.
Se oyó balar, y el que explicaba con el Mando de Dios, dijo:
“Se oye el balar para que cuenten que están vivos”.
Desperté, oí:
Él se nombra, dándose al hombre para purificarlo, con estas Palabras:
“Cordero de Dios”.
El que Lo quiere,
se limpia de pecado
y Él lo perdona.
El que mire a los corderos,
tiene que mirar al Cielo.
Si eres humilde por fuera
y la humildad es por dentro,
pídele a tu Pastor,
que antes de oír balada,
ya Él te está respondiendo.
Lo que quiere es que no olvides
que Él siempre espera contento.
***
Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - C2
martes, 25 de agosto de 2015
El que Confianza tiene
En Sueño Profético hablaban de la Confianza en Dios. Decían:
La Confianza en Dios es fruto de creer en Dios y de amarlo.
La Confianza en Dios ve hecho lo que el hombre no podría terminarlo.
La Confianza en Dios no puede faltar al que quiera estar siempre a su lado.
Dijo uno:
La falta de Confianza hace al hombre fracasado, y ya cambia hasta su vida y de Dios pierde el contacto. Que este contacto te llena y vas siempre apoyado en columna de tal fuerza, que nunca llega el fracaso, como al que no ama le llega.
De la Confianza en Dios te llegan muchas ganancias, que las convierten en pérdidas los que Confianza les falta.
La falta de Confianza te aparta del camino de la Verdad, y ya no sigues camino que alegría da al final.
El que tiene Confianza en la Palabra de Dios, dio el uno con alegría porque tuvo Confianza, y el cien Dios le mandó.
Desperté, oí:
¿Qué triste y qué trabajoso
tiene que vivir aquel
que no tenga Confianza en aquello
que en el momento no ve.
La fuerza la manda Dios
cuando ve que en Él confías.
Y siempre llamas a Él porque sabes
que en el llamar da la Vida.
Esto es lumbre que se apaga
y le echas leña encima
y nunca faltan las llamas.
El que le falta Confianza
ve la fuente y no ve agua.
El que Confianza tiene,
no hace falta ver el agua
ni tampoco ver la fuente.
Ya lleva dentro una Fe
que le nace de vivir
aquello que nadie ve.
***
Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - C6
La Confianza en Dios es fruto de creer en Dios y de amarlo.
La Confianza en Dios ve hecho lo que el hombre no podría terminarlo.
La Confianza en Dios no puede faltar al que quiera estar siempre a su lado.
Dijo uno:
La falta de Confianza hace al hombre fracasado, y ya cambia hasta su vida y de Dios pierde el contacto. Que este contacto te llena y vas siempre apoyado en columna de tal fuerza, que nunca llega el fracaso, como al que no ama le llega.
De la Confianza en Dios te llegan muchas ganancias, que las convierten en pérdidas los que Confianza les falta.
La falta de Confianza te aparta del camino de la Verdad, y ya no sigues camino que alegría da al final.
El que tiene Confianza en la Palabra de Dios, dio el uno con alegría porque tuvo Confianza, y el cien Dios le mandó.
Desperté, oí:
¿Qué triste y qué trabajoso
tiene que vivir aquel
que no tenga Confianza en aquello
que en el momento no ve.
La fuerza la manda Dios
cuando ve que en Él confías.
Y siempre llamas a Él porque sabes
que en el llamar da la Vida.
Esto es lumbre que se apaga
y le echas leña encima
y nunca faltan las llamas.
El que le falta Confianza
ve la fuente y no ve agua.
El que Confianza tiene,
no hace falta ver el agua
ni tampoco ver la fuente.
Ya lleva dentro una Fe
que le nace de vivir
aquello que nadie ve.
***
Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - C6
lunes, 24 de agosto de 2015
Dios es Vivo en la Gloria
En Sueño Profético decían:
Culpa el hombre a Dios del sufrir que en la Tierra pasa, y no da gracias al Cielo porque castigo no manda, en huracán, agua o fuego.
El hombre dice “¡Dios mío!” cuando el agua le llega al cuello. Y dice “Dios no me oye”, y no piensa las veces que Dios lo llama en mil maneras y el hombre a Dios no responde.
Dios tiene a los Elegidos para que hablen de su Gloria. Y siempre está recordando que Dios es Vivo en la Gloria.
Dios perdona y se presenta en el sitio que quieren quedarse libres de las garras del pecado; es amigo del humilde que el hombre tiene apartado como algo que no sirve.
Pues a éste busca Dios y, sin cátedras ni títulos, Él lo hace profesor para enseñar y guiar a los espíritus, para apartarles torturas que encarcelan al espíritu.
Desperté, oí:
Da pena –por no decir otras palabras–
cómo el hombre trata a Dios
y el responder de Dios al hombre.
Si Dios no mandara
Amor y Perdón al hombre,
a las fieras harían buenas.
Porque sabiendo que existe
el Creador de la Tierra,
no cumplen los Mandamientos,
como tampoco las fieras.
Con la gran diferencia
que a la fiera es el monte
lo que esa vida le deja.
Y el hombre tiene riquezas
que puede administrar
y decir: “soy dueño de ellas”.
Cuando ya entierren su cuerpo,
tiene Gloria el que la quiera.
¡Son pocos los que Aquí vienen,
para los que Dios quisiera!
***
Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C3
Culpa el hombre a Dios del sufrir que en la Tierra pasa, y no da gracias al Cielo porque castigo no manda, en huracán, agua o fuego.
El hombre dice “¡Dios mío!” cuando el agua le llega al cuello. Y dice “Dios no me oye”, y no piensa las veces que Dios lo llama en mil maneras y el hombre a Dios no responde.
Dios tiene a los Elegidos para que hablen de su Gloria. Y siempre está recordando que Dios es Vivo en la Gloria.
Dios perdona y se presenta en el sitio que quieren quedarse libres de las garras del pecado; es amigo del humilde que el hombre tiene apartado como algo que no sirve.
Pues a éste busca Dios y, sin cátedras ni títulos, Él lo hace profesor para enseñar y guiar a los espíritus, para apartarles torturas que encarcelan al espíritu.
Desperté, oí:
Da pena –por no decir otras palabras–
cómo el hombre trata a Dios
y el responder de Dios al hombre.
Si Dios no mandara
Amor y Perdón al hombre,
a las fieras harían buenas.
Porque sabiendo que existe
el Creador de la Tierra,
no cumplen los Mandamientos,
como tampoco las fieras.
Con la gran diferencia
que a la fiera es el monte
lo que esa vida le deja.
Y el hombre tiene riquezas
que puede administrar
y decir: “soy dueño de ellas”.
Cuando ya entierren su cuerpo,
tiene Gloria el que la quiera.
¡Son pocos los que Aquí vienen,
para los que Dios quisiera!
***
Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C3
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