viernes, 29 de diciembre de 2017

La Confianza te cambia el vivir

En Sueño Profético hablaban de la Confianza en Dios. Decían que la Confianza en Dios le hacia desprecio a la confianza del hombre. Que el hombre confiado en Dios, siempre tendría premio. Y hombre confiado en el hombre, le traería sufrimientos, porque el hombre ofrece lo que Dios manda del Cielo.

El hombre se da más importancia cuando está de Aquí más lejos. El contacto de esta Gloria te pone cerca lo lejos, lo duro lo pone tierno, y ya lo ves todo normal, lo que salga de este Camino que lleva a la Eternidad.

Hay quien piensa en el entierro sin tener enfermedad. Y otros que la tienen incurable –para el hombre–, pueden, en el tiempo de vida que les quede, ver el entierro del que creía que poca vida tenía ya.

Todo es poner la Confianza en lo que a Dios Le pidas, y tú ofrecerte, en todo, a aceptar.

Desperté, oí:

Lo que te hace vivir más que el alimento del cuerpo es la Confianza que pongas en lo que pidas al Cielo.

La Confianza te cambia el vivir esos malos pensamientos, que te retiran la Paz y es camino con tropiezos.

Pon el Nombre de Dios en tu boca, pero que antes esté dentro de tu cuerpo.

Y esto ya transformará tu vida y te acortará los sufrimientos.


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Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C6

jueves, 28 de diciembre de 2017

Él, dando Gloria segura

En Sueño Profético decían:

El que no la practica, no cumple la Palabra de Dios.

Debería él mismo presentarse para que el hombre, con una ley que tuviera, le pusiera multa o castigo antes de que el cuerpo muriera. Que por grande que fuera, nunca sería vivir su espíritu una eternidad ya sin Gloria.

Dijo uno:

El hombre quiere apoyarse en “es que Dios siempre perdona”. Pero si tú no Lo has querido, Él jamás te entrará en su Gloria. Por eso, no sería castigo el que en la Tierra a ti te dieran, por haberlo tú pedido, cuando la Palabra de Dios no cumplieras.

No puede vivir, el espíritu que a Dios quiera, dejando al cuerpo que actúe con presencia de pecado, aunque pecado no hiciera.

El Espíritu de Dios te detiene para que tu cuerpo y actuación no hagan lo que Él no quiere.

Desperté, oí:

¡Qué alegría si se entendiera que pidieran castigo los que las Palabras de Dios no cumplieran!

Sería obligar al hombre a que la Enseñanza de Dios, normal la hiciera.

Ya, al morir el cuerpo, dudas no habría de que su espíritu viniera a donde salió para servirle al cuerpo. Por eso el espíritu debe obedecer a Dios lo primero.
 
Esto quitaría luchas a hombres malos y a hombres buenos

Practica la Palabra de Dios y haz que se cunda.

Y ya dejarás testamento: “Él, dando Gloria segura”.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C3

miércoles, 27 de diciembre de 2017

El sufrimiento te empuja al escándalo

En Sueño Profético hablaban de la diferencia que hay de vivir la Palabra de Dios, a vivir la palabra del hombre. Decían:

Se notará al que más crea y ame a Dios, por la actuación que le vean en las injusticias que reciba y la respuesta que dé.

A la palabra del hombre le pone precio el mismo hombre. La Palabra de Dios, su precio es el Amor al Prójimo, y ya Dios te da el pago.

Vivir sin querer saber del Prójimo, es querer no saber de Dios. En el Prójimo siempre habrá un rincón que espere una ayuda material o de palabras, que esta última hace falta a muchos espíritus para que su materia no dé escándalo por el mal consejo del sufrimiento.

Desperté, oí:

El sufrimiento,
sea el que sea,
te empuja al escándalo.

Hay sufrimientos que se agrandan
por las palabras del hombre,
después de que hay que pagarlas.

Las Palabras que son de Dios,
te achican el sufrimiento
y tú ya vives mejor.

Pero tienes que querer
sentir este Amor de Dios.

El espíritu no obliga,
si tú dices:
“Señor, quítame la Libertad,
si voy a perder tu Amor”.


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Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo III - C5

martes, 26 de diciembre de 2017

El Permitir de Dios

En Sueño Profético hablaban de cómo el hombre se acordaba de Dios. Decían:

Pocos cumplen sus Palabras y después de cumplirlas dicen: “Gracias, Señor”. Éstos escasean tanto, que extraña ver al que las cumple.

El que las cumple no puede guardar maldad, utilizar soberbia y negar la caridad.

El juzgar, sólo el pensarlo, ya estás diciendo: “Señor, este consejo es de espíritus malos”.

El hombre se acuerda de Dios cuando en la Tierra le niegan lo que pide, que es la vida del cuerpo. Entonces Lo llama y Le hace ofrecimientos, o Lo ofende diciendo: “¿Por qué has hecho esto?”, sin pensar que podría retirarle las palabras.

Pero deja que vivas como quieras mientras viva el espíritu en el cuerpo.

Desperté, oí:

Es tan grande el Permitir de Dios, que el hombre no piensa que si Dios retirara el Permitir, quedarían muy pocos viviendo con cuerpo.

El hombre ofende a Dios por no recibir Justicia en el momento que ofendió.

Si Lo crees Dueño de todo y sabes que su Amor nunca te niega, quítate del pensamiento palabras que en tu boca Lo ofendan.

Si el hombre tuviera presente las Palabras que Dios Hombre dejó dichas en la Tierra cuando se subió a los Cielos, todos cumplirían sus Palabras, porque Lo sentirían entre ellos.

“Pensad que si dos hablan de Mí, Yo allí estoy”.

Si esto lo sientes, lo vives, y si lo vives, lo sientes.

¡Pero que difícil es que lo practiquen los hombres!


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C3

lunes, 25 de diciembre de 2017

Vida y muerte no faltan en la Tierra

En Sueño Profético decían:

Si el hombre se detuviera a leer estos Escritos, le harían ponerse las manos en la cabeza, tendría que mirar al Cielo y después mirar a la Tierra. Al Cielo le pediría el Perdón, y a la Tierra le pediría castigo mientras en ella viviera. Castigo para que escaseara todo lo que la Tierra diera, y ya viviría en oración, aunque fuera de esta manera. Que si la vivía contento, hasta enseñar pudiera. Lo que no tiene disculpa es el cristiano que representa a Dios y no le ves estos Escritos en las manos. Si habla mal de ellos, sin leerlos, no tiene interés en saber si es verdad que Dios está hoy hablando. Esto sería y es juzgar y vivir pecando.

Desperté, oí:

Cuanto más tiempo pase de estas Comunicaciones, más responsabilidad tendrá el que las sepa y no acuda.

En el Nacimiento de Dios disculpó más el no acudir que cuando ya se hizo Hombre y fue predicando dando la Salvación al que la quería.

Vida y muerte no faltan en la Tierra.

Lo que hagas en vida, la muerte se lo lleva. Lo que es para la Gloria, a Dios se lo entregas.

Si tú su Palabra ahí la desprecias, no busques disculpa el día que mueras.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C1

domingo, 24 de diciembre de 2017

Dios: Poder sin misterio

En Sueño Profético nombraban mucho:

Son tres: Dios Niño, María y José.

Con el Nacimiento de Jesús, que fue Venida del Cielo y Palabra del mismo Dios, Dios se hace Hombre.

Dios: Poder sin misterio, si piensas lo que es Dios.

Dijo uno:

Del Poder de Dios viene el Milagro del que el hombre tanto desconfía porque no tiene abono de Fe. La Fe es el abono para la siembra de la Palabra de Dios.

Acudieron pocos al Nacimiento de Jesús en Belén por falta de Fe. Los Tres Reyes llevaron más pastores que escribas y pudientes.

Si hay Fe no falta en Belén, día y noche, grande cordón de gentío. Entonces, por ver a Dios Niño. Y después, por ver el sitio en el que Dios Niño puso sus Pies, que aunque el sitio está cambiado, su nombre sigue igual: Israel.

Desperté, oí:

Tres días está enterrado el Cuerpo de Dios Hombre.

Dios deja los tres días para decirles a los hombres quién se lleva su Cuerpo y deja la fosa vacía.

Que todo esto fue dicho antes de su Nacimiento.

Pero el hombre, como siempre, no quiere oír lo que Dios manda del Cielo.

Israel: tierra que debían ocuparla las rodillas y no pisarla los pies.

Israel: nombre que tiene que decir que allí existe Belén.

Si este nombre lo pensaran, era para prohibir que la tierra pisaran.


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Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C7

sábado, 23 de diciembre de 2017

Si tú quieres a Dios

En Sueño Profético decían:

Si tú quieres a Dios, tú sabes lo que es de Dios. Si tú quieres a Dios, tú no puedes vivir tranquilo sin acudir donde digan que habla Dios. Tú no mires el Lugar, oye la palabra y mira la acción que lleva la palabra, y ya dices: “Aquí Dios habla”.

Pero si tu querer a Dios es de palabras y no es sentido, es que ni quieres ni amas. En la Tierra engañarás, pero al que te deja que vivas el engaño, no Lo engañarás.

Dijo uno:

Se quedó más al descubierto, cuando Dios bajó a la Tierra, el que vivía con el nombre de Dios engañando, que el que no nombraba a Dios y por dentro tenía deseos de que le dijeran: ¡ya está anunciando día y hora del Nacimiento de Jesús! ¡Dicen que viene a salvar al hombre!

A éstos les llegó la noticia y cogieron el camino de Belén, abandonando todo lo poco que tenían y cogiendo lo mejor para Llevárselo.

Desperté, oí:

A éstos no les llegó el nombre de hipócritas.

Estos no guardaban engaño.

Porque amaban y deseaban conocer a Dios de Hombre, para ofrecerse en lo que les mandara.

Ellos sabían que no les mandaría lo que no podían Hacerle.

Los más humildes y los que menos pregonaban el deseo de conocer a aquel Niño que anunciaron los Profetas, fueron los primeros en Belén.

Va el Mensaje a que al creer en Dios y al Amarlo, no hay quien pueda vivir sin acudir a donde sepa que está hablando.

Todo lo que deseas, si es de Dios y te lo ofrecen, no puedes despreciarlo.

El desprecio certifica: “Yo no amo”.


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Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C5