martes, 1 de agosto de 2017

Una Palabra de Aquí, anula mil de ahí

En Sueño Profético hablaban del que Dios le da sus Palabras para llevarlas al hombre y para que sepa dar respuesta a las preguntas que le hagan. Este Lugar tiene fuerza y tiene quietud, que actúa según el Mando que Dios le manda. Unas veces el Mando es de abrir puertas; y otras, de dejar puertas cerradas. Que para cerrarlas, el Lugar manda Mando y espera llamada, que aquí ve el que a Dios ama y quiere ponerse al servicio del Instrumento que Dios le manda.

Dijo uno:

Si el hombre pensara lo que es un arrobo de espíritu, no podría vivir sin acudir donde le dijeran que estaba el Lugar que su espíritu llevaba las palabras para Enseñanza de esta Vida, donde lo material no entra por el valor que tenga dado por el hombre, que olvida la muerte del cuerpo y olvida el momento y la hora que el que lo vea vivo, lo vea muerto.

Desperté, oí:

Si creyeran en Aquí,
no podrían verle,
al que Dios elige para enseñar,
tanto sufrir.

Ellos que pongan la obediencia
y tú da las palabras y la fuerza.

Una Palabra de Aquí,
anula mil de ahí.

Tus Palabras sean mandadas
como Aquí a escribir mandan.

Pero tu presencia tiene que ser
pensada donde llega,
por no ser tuyo el Mando,
y ya Dios recibe las ofensas.

Estas Enseñanzas te llevan
a hacer la Carrera Divina,
que todos pueden tener
si a Dios ahí aman.

Este Reino Prometido aprueba
presentando Amor al Prójimo
y obediencia a los Mandamientos de Dios.


***

Libro 31 - Te Habla el Profeta - Tomo IV - C1