martes, 22 de septiembre de 2026

Maestro, ¿en qué te puedo ayudar?

En Sueño Profético decían:

Tendrá más ladrones robándole el tiempo, el que más te sirva. Será más tentado el que más puede mantener la lumbre que el que es tronco mojado, que quiere servir y no sirve como el que puede ir echando troncos secos y merma no va notando.

El hombre siempre repite la misma actuación cuando ve fracaso o cuando cree perder aquello que había prestado. Entonces, cierra las puertas, y por mucho que golpees, no las abrirá jamás, y por cansado que fuera, en tu silla no se sentará. Ésta es la actuación de los hombres de la Tierra.

Dijo uno:

Pero Aquí no va esa actuación cuando piense a quién le ayuda. Cuando vea la Verdad verá que a Dios no le hace falta, sino que Dios lo quiere premiar. ¿Quién ha visto que el dueño de muchos hornos pida pan por caridad y haga mil reverencias cuando el pan le dan? Esto, cuando el dueño fuera dueño y dueño de su mandar. Pues piensa si Dios dijera: “¡Ya se acabó el mendigar!” Esto no lo piensa el hombre, pero algún día lo pensará y entonces notará miedo en su disculpa callada.

Desperté, oí:

¡Qué ayuda con más relieve 
aquel que ayuda a publicar 
la Palabra que Dios a diario da!

O el que haga su servicio sin coraje, 
queriendo servirle más.

¡Qué razón más poderosa 
es la Parábola que en la Gloria ponen 
del horno, del dueño y del pan!

Forma guerra a las tentaciones 
y sigue cuando veas la Verdad.

Que puede que Dios 
ponga pies a lo que tienes 
y se vaya al que quiera su Mandar.

Ya tenía premio del Cielo 
el que le oía al Maestro: 
Mañana me ayudarás”.

Por estar siempre diciendo: 
“Maestro, ¿en qué te puedo ayudar?”.

Éstos pisan tentación 
y reciben más que dan.

***

Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C4 

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