En Sueño Profético decían:
Tendrá más ladrones robándole el tiempo, el que más te sirva. Será más tentado el que más puede mantener la lumbre que el que es tronco mojado, que quiere servir y no sirve como el que puede ir echando troncos secos y merma no va notando.
El hombre siempre repite la misma actuación cuando ve fracaso o cuando cree perder aquello que había prestado. Entonces, cierra las puertas, y por mucho que golpees, no las abrirá jamás, y por cansado que fuera, en tu silla no se sentará. Ésta es la actuación de los hombres de la Tierra.
Dijo uno:
Pero Aquí no va esa actuación cuando piense a quién le ayuda. Cuando vea la Verdad verá que a Dios no le hace falta, sino que Dios lo quiere premiar. ¿Quién ha visto que el dueño de muchos hornos pida pan por caridad y haga mil reverencias cuando el pan le dan? Esto, cuando el dueño fuera dueño y dueño de su mandar. Pues piensa si Dios dijera: “¡Ya se acabó el mendigar!” Esto no lo piensa el hombre, pero algún día lo pensará y entonces notará miedo en su disculpa callada.
Desperté, oí:
¡Qué ayuda con más relieve
aquel que ayuda a publicar
la Palabra que Dios a diario da!
O el que haga su servicio sin coraje,
queriendo servirle más.
¡Qué razón más poderosa
es la Parábola que en la Gloria ponen
del horno, del dueño y del pan!
Forma guerra a las tentaciones
y sigue cuando veas la Verdad.
Que puede que Dios
ponga pies a lo que tienes
y se vaya al que quiera su Mandar.
Ya tenía premio del Cielo
el que le oía al Maestro:
“Mañana me ayudarás”.
Por estar siempre diciendo:
“Maestro, ¿en qué te puedo ayudar?”.
Éstos pisan tentación
y reciben más que dan.
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Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C4
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