En Sueño Profético decían:
Al Mundo le es imprescindible esta Enseñanza del espíritu. El hombre cree poco en Dios y menos en el Demonio.
Dijo uno:
El que no cree en Dios llama a Dios en sus apuros, pero del Demonio no se defiende en sus momentos de angustia, de sufrir, de dura vida o de vivir injusticia que el hombre pone y Dios permite. Aquí abre las puertas al Demonio con la llave de la desesperación, de la soberbia, de la ira, del hacerte ver una cosa grande y otra chica, y de liar el espíritu con el cuerpo para que salgan escenas ya sin remedio. Todo esto es obra del Demonio y el hombre lo desconoce por no amar a Dios. El hombre desconoce lo Divino y lo que va en contra de Dios.
Dijo otro:
Para librarte de algunos peligros tienes que conocer esos peligros, que no están a la vista de cualquiera. Que esta Enseñanza que Aquí dictamos a poca gente se la oyes, diciendo: “Yo no hago esto o aquello, porque es consejo del Demonio. Yo no uso soberbia, porque se creen amigos míos los espíritus del mal y me roban la Paz porque mi espíritu será la vivienda de ellos”.
Esto no lo cree el hombre por falta de creer en Dios. Y si cree y no ama son espíritus que, libremente, tienen contacto con el mando de Luzbel. Si Esto no lo enseñan es mundo de pecado, porque Dios al Elegido antes de enseñarle de la Gloria le enseña, en la Gloria, del Infierno.
Infierno: no poder tener la Presencia de Dios. No morir el espíritu como muere la carne, pero sí quedar muerto para Dios.
Desperté, oí:
El gran sufrimiento de ese Mundo es por no conocer a los espíritus malignos, por falta de amar a Dios.
Dios fue el primero que enseñó a curar esta enfermedad del espíritu, antes de bajar a la Tierra, enseñando a conocer a los espíritus malignos.
Le puso el nombre de Demonio cuando, antes de hacer el Mundo, a Dios le faltó en obediencia.
Lo aparta echándolo a la profundidad, que su nombre es Infierno.
Esto fue puesto por Dios, y el hombre no cree esto.
El hombre que ama a Dios sabe que hay Gloria y que hay Infierno.
Y sufre por el que vive dándole a Dios desprecio.
Si no Lo quiere y Lo llama, ya está usando el desprecio.
Poco cree el hombre en Dios y menos en el Infierno.
Debería sólo amar y ya sobraba creer.
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Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI
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