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martes, 25 de agosto de 2026

La barca

En Sueño Profético decían:

Hay tantas formas de ver la Verdad en el que Aquí Dios trae, que del que no la ve, no tienen disculpa sus palabras.

Aquí voy a citar una, que de no estar este espíritu al Mando de Dios, pronto dejaría tanta búsqueda y siempre buscar dónde cundir el Mensaje, y siempre queriendo que el hombre viva con estas Palabras dictadas de horas en horas, con estas Palabras que pasarán a la Historia, pero ya sin este vivo contacto de oír: “Me dicen esto en la Gloria. Me dice Dios Poderoso que publique sus Mensajes…”. Luego, este decir se cambia en estas palabras: “Hubo en tiempos un Elegido que a diario Dios le daba un Mensaje, de una Teología tan abundante, que fue rechazado…”. 

Dijo uno:

No es leer lo que Dios dijo, como cuando nosotros Lo oíamos. Voy a contar Aquí este hecho ocurrido a la orilla de un río:

“Llegando un día, cuando ya el Maestro iba subido en una barca ocupada por los Discípulos, me quedé con grandes deseos de poder seguir al Maestro al sitio donde esperaban su predicación. Allí había más barcas que lo seguían, pero también iban llenas. Viendo el Maestro que los que estaban conmigo también se escondían su deseo de oír sus Palabras, dijo el Maestro poniéndose de pie en la barca:

   –No agranda más la Gloria de mi Padre, que pidan oír a Dios Hijo; éstos ya tienen Allí su sitio.

Y dirigiéndose a uno de sus Discípulos, mandó que se bajara de la barca, cambiándole el sitio al que su mirada le daba tanto Amor al Maestro. Cuando llegaron, mandó el Maestro que volviera la barca, ya que le faltaba un Discípulo. Cuando el Maestro hizo el cambio, le dijo al Discípulo:

   –Aunque tengo Poder de mi Padre, por ser el mismo Dios, quiero enseñar al hombre. Si Yo llego con todos mis Discípulos, no manda el dueño de la barca con tanta alegría que vuelva la barca a cargar, pero como me falta uno, lo hace por complacerme, y más Me oyen. No es lo mismo oír mis Palabras, que leer lo que dije.

Desperté, oí: 

¡Qué grandiosidad de Enseñanza 
te enseña este Evangelio!

¡Cómo el mismo Dios te enseña 
a complacer al Maestro!

Aunque tenía Poder, 
no usa de este pudiendo.

Si al dueño de la barca 
le dice que vaya a por ellos, 
este dueño sí lo manda, 
pero falta el contento.

Y cuando llega la barca, 
no suben los del Maestro.

El Discípulo se queda, 
y éste los fue subiendo, 
a los que querían oír, 
en vez de luego leerlo.

***

Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C3 

viernes, 20 de junio de 2014

La revista parroquial "La Barca", publica un articulo sobre Ana García de Cuenca

Rafael Rodríguez Sainz, párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Cala del Moral (Málaga), ha publicado un artículo sobre este Caso en la revista parroquial "La Barca". Esto ha sido posible, gracias a la labor de Francisco Manzano Casado, íntimo seguidor de la Fundación Ana García de Cuenca.

Con esta acción, los habituales a esta parroquia y a esta revista, están conociendo esta Obra.


A continuación, os dejo varias fotos de la revista:

jueves, 20 de mayo de 2010

Estos Libros serán el escándalo del siglo - Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII - Pag. 72-73-74


En Sueño Profético decían:

La barca de Dios navega, sin miedo, en contra de la corriente. La barca de Dios es Mando y luego se hace barca, barca o monte con una sola palabra. Y ya queda todo inmovible para las fuerzas del hombre.

Dijo uno:

Qué dirán los que se creen dueños de sus vidas, en la Tierra, cuando estos Libros tengan en sus manos y, en voz alta, lean sus nombres el sí que tanto han negado. Y luego Dios, con su Mando, la barca convierte en nombres. Todo es un sí de Dios que, despiertos o durmiendo, el sí a Dios le han dado.

Dios cuando avanza su Paso qué más da por donde pise, si tiene piedras o si es llano, si las piedras se hunden antes de que avance su Paso. ¿Es que el hombre no piensa que es Dios el que lleva el Mando? ¿Quién podría haber seguido este curso con cuarenta años pasados, con azotes y con piedras tirando al que Él manda, si no es Dios el que hace la barca y el timón va guiando? Qué importa aquí la barca, los montes o los barrancos, si diciendo “Dios la lleva”, ¿quién impediría el paso?

Desperté, oí:

No habrá en las bibliotecas otros Libros como Éstos.

No podrá nadie decir que es copia o que es invento.

Son de tal talla, su inmensa Literatura, que no sería caballero el literato que Aquí pusiera duda.

Duda de que del Cielo no bajan con su Mando y su hermosura.

Su hermosura es abundancia y en crecimiento de esta sabia Literatura.

Estos Libros serán el escándalo del siglo.


***