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viernes, 9 de abril de 2021

Maldad del hombre, y Poder de Dios que al mal lo ancla

En Sueño Profético vi mucha gente que iban andando y se hundían. Salían de donde ponían los pies hundidos, y andaban deprisa y con cara de ira. Pero andaban unos metros y, otra vez, el terreno que pisaban sus pies, se hundía, y dijo uno:

Ahora, en esta Visión, se verá gran diferencia del que camina. Vi gente de rodillas, orando y con gran confianza en Dios, y parecía que andaban porque dejaban terreno atrás, pero de pie se no se ponían.

Y dijo el mismo:

Estas dos Visiones son Poder de Dios, maldad del hombre. Los que están en oración llegan y alcanzan los ruegos. Sea la Palabra de Dios en Libertad por la ciudad y los campos, los que quieren ir deprisa para robarla y ocultarla, Dios los deja en Libertad, hasta terreno de veda que no los deja llegar. Cuando ya se creen firmes, se les hunden las pisadas. Esto es Poder de Dios y maldad que va en su contra. Dios ancla al hombre en su maldad, y el ancla le quita la careta, dejándose ver lo diabólico. Éstos son hombre desconociendo a este Dios.

Desperté, oí:

¡Qué dos comparaciones

ponen para que se aprendan!

Una, el hombre que corre,

y el daño lo ancla en la tierra.

Los que hacen oración,

quieren que el mundo se entere

y publiquen lo de Dios.

Que se oiga de la boca

del mismo que arroba Dios.

Los que aman, que no aman,

que este dicho es de ellos,

van buscando la batalla.

Van como fiera en el monte,

van como cañón con bala.

Los que hacen oración,

le pueden a esta batalla.

Porque la Fuerza no es fuerza

de la que el hombre manda.

La Fuerza es la de Dios,

que levanta las montañas.

Y resucita a los muertos

cuando el hombre no lo manda.

Este Escrito se titula:

“Maldad del hombre,

y Poder de Dios

que al mal lo ancla”.

***

Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - C8

viernes, 9 de marzo de 2012

"MATÍAS, TU OBEDIENCIA ES ANCLA"


En Sueño Profético vi mucha gente. De aquel gentío salieron tres y se fueron éstos juntos.

Dijo uno:

–Lucas, tienes que ir a visitar a aquel enfermo que fuiste aquel día con el Maestro y que su andar recobró. Hoy es la madre la que te llama –éste que le dijo esto a Lucas era pariente del enfermo que había sanado.

Se adelantó Matías y le dijo:

–Tú, antes de venir a Lucas, has debido de ir al Maestro, pues nosotros ya llevamos el cometido que Él nos ha encomendado, y mientras Él no nos cambie el trazado que nos dio, por nosotros no será cambiado.

Regresaron al lugar donde estaba el Maestro y contaron lo ocurrido, y dijo el Maestro:

–Matías, tu obediencia es ancla. A los sitios que Yo os mando, ya lleváis Poder mío. Si rompéis la obediencia, no se hará el prodigio. Lucas no hubiera sanado ninguna carne, porque le faltaba el Poder de mi Padre dado por Mí.

Quedaron un poco paradas las Palabras y siguió el Maestro:

–Siempre sea la obediencia para que el Amor crezca. Si así no fuera, sembraría el odio, y ya no estaríais conmigo ni Yo en vosotros. Esta Enseñanza vaya de unos en otros.

Desperté, oí:

Él nos daba Poder, y nosotros le teníamos obediencia.

Lucas quedó triste porque pensó ir al enfermo, sin pensar que en el “Ve”, iba el Poder.

Todo esto era Enseñanza,
Enseñanza que Él hacía,
poniéndoles los ejemplos,
de lo que después vendría.

Si tienes Amor,
te será fácil la obediencia.
Si obedeces sin Amor,
puede que te entre odio.

Ama como Dios nos ama,
y obedece como Él manda.

Que manda con tanto Amor,
que lloras cuando te manda.


***

Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 220-221-222