Mostrando entradas con la etiqueta cerrajero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cerrajero. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de diciembre de 2015

El cerrajero

En Sueño Profético decían:

Si tu sufrimiento lo cogieran como el sediento bebe el agua, no habría duda de que el sufrimiento se achicaría.

No hay quien tenga un dolor, aunque en su cuerpo no sea, y deje el tiempo pasar esperando que se muera.

Si tú sientes este dolor, tú debes estar inquieto y no dejar de pensar cuál será el medicamento para aplacar el dolor y no oír los lamentos. Que hay quien los da de palabras, y otros los dan en silencio.

Dijo uno:

¡Qué sencillo es hacer aquello que Dios te manda, y qué trabajoso lo pone el hombre!

Piensa en lo sencillo que es coger estos Mensajes –que son regalo del Cielo– y, cumpliendo el Mando de Dios, darlos a conocer a catedráticos y a cerrajeros. Que aunque en la Tierra tienen una diferencia, Aquí están, los dos, primeros, si los dos aman al Cielo. El catedrático, por tener donde echar la semilla. Y el cerrajero, por ir abriendo puertas, ya va Esto cundiendo.

Desperté, oí:

Nombraban en la Gloria
títulos, carreras y trabajos,
que mayoría de veces
son de precisión primero.

Comparaban al que podía abrir puertas,
con el cerrajero.

Que a veces,
siendo el dueño de la casa,
no puedes entrar en ella
porque la llave te falla.

Pero, como dueño de la casa,
tú llamas al cerrajero,
y no importa lo que haga,
lo que quieres es estar dentro.

Esto debería hacer
el que viera aquí el atranque:

Ir rompiendo cerraduras,
como dueño de su casa.

Luego, queda el otro Dueño,
que es el que permite,
juzga, premia o aparta.

Se va a aclarar
que el dolor en otro cuerpo
puedes sentirlo en el tuyo.

Cuando le puedas poner:
la palabra: “es mi hijo”.


***

Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - C7