En Sueño Profético decían:
El hombre, por no querer saber, él mismo se hace daño. El que aquí viene traído por Dios, te dice puro Evangelio, que esto es Palabra de Dios. El no querer buscar ni preguntar, no es postura de hombre amando.
Un Discípulo de Dios Hombre ahora sigue hablando:
Yendo un día con Pedro y dos más, llegamos a una venta para dar un poco de descanso a nuestros cuerpos y satisfacción a nuestros espíritus, ya que íbamos contentos con el cometido que nos había encargado nuestro Maestro, Hombre y Dios; primero que Hombre, Dios. Se acercaron dos y dirigiéndose a Pedro le dijeron:
–No sé si mi pregunta está acertada: ¿Vosotros tenéis trato con Ese que dicen que es Enviado del Cielo?; que esto lo dice Él y todo el que trato con Él tiene.
Se puso Pedro de pie, y cogiendo asientos de otras mesas, le dijo:
–Seis días nos estáis buscando, pero se ve que os informaron mal, para que no tengáis contacto con el Maestro. Anoche me dijo el Maestro: “Pedro, ya no hacen falta las Palabras que te he dado de sentencia para el sitio que Yo quería que las dijeras en mi Nombre, que bien dicho, las digo Yo. Ahora te las cambio por Amor en Palabras. Antes eran sentencias en Palabras para un sitio donde no me aman. Y hoy te doy Amor porque me buscan sin protesta ni cansancio. Hoy les he dicho el camino que a ti te estoy diciendo”.
Desperté, oí:
¡Cuánto amaron estos hombres
que a Dios buscaron por los campos!
Estuvieron unos días
andando, sin encontrarlo,
por uno que no quería
que con Dios tuvieran trato.
Dios los deja unos días,
para que vieran los otros
que el Amor los llevaría.
Para darle la Enseñanza
a Pedro y a los que iban,
que sin oír al Maestro,
al Maestro lo seguían.
Que si ellos no pasaban
sin oírlo noche y día,
había muchos sin saber
lo que a ellos les decía.
Esta Enseñanza fue grande,
más que para los que no querían
que éstos amaran,
fue para los Discípulos.
Había días que el Maestro sabía
que no se hubieran ido de su lado.
Veían el mal comportamiento
que le tenían a sus Palabras.
Y Dios había sido enviado
para todos los hombres.
Ya, el hombre, que eligiera,
como los que Aquí citamos,
unos en contra de Dios,
y otros buscan sin descanso
Palabras de Salvación.
***
En Sueño Profético vi mucha gente dormida, y uno dijo:
Este es el “Sueño Eterno”. El que quedó dormido en presencia de Dios, hoy Dios lo tiene despierto en su Gloria.
Vi a otros que no estaban dormidos, y el mismo dijo:
Éstos, no tuvieron “Sueño Eterno”, éstos tuvieron muerte sin tener a Dios delante, y muertos están para Dios. Los del “Sueño Eterno”, Aquí despertaron, y despiertos están con Dios.
¿Quién puede hablar de esto sin estar Aquí en la Gloria? El hombre, más que saber de Aquí, tiene temor, y a veces este temor hace que se retire de Dios, haciendo vida mala.
Dijo otro:
Yo conocí a un hombre que hizo grandes pecados cuando supo que enfermedad tenía grave. Decía que antes de morirse tenía que divertirse y aprovechar el tiempo. Su mujer sufría con grande paciencia sus pecados, y a Dios pedía que no muriera hasta que no dejara de pecar; que si tenía que estar siempre sufriendo, que lo llevaría contenta hasta que no pecara, y Él ya que dispusiera. Un día, al verlo el médico, quedó el médico cortado: se había curado el mal que remedio no tenía para el hombre. Cuando se enteró la mujer dijo:
–Señor, si es para llevártelo, llévame a mí, que él ya será bueno cuando vea este milagro –Ella decía esta oración mientras él estaba hablando con Dios en grandes sollozos.
–Señor, ya mi vida la he cambiado. ¡Cuánto me pesan las palabras que la gente me oía! Ahora que estoy curado, mis ratos y diversión serán siempre para adorarte. Ahora me siento con fuerzas de cantar e ir brincando, pero siempre viviré vida de no hacer pecados.
Desperté, oí:
¡Qué Amor demuestra tener
esta mujer que ama tanto!
Que ama pidiendo a Dios,
que el marido tenga el “Sueño”
con la Presencia de Dios.
Cuando ya Dios lo concede,
sana sin que hubiera curación,
ella le cambia la vida
y le demuestra el Amor.
Tenía la seguridad
de que si curaba la carne,
curaría su pecar.
Grande amor tiene al marido,
y más grande Amor a Dios.
No quería que se “durmiera”
sin la Presencia de Dios.
El Amor Dios lo devuelve,
viviendo santos los dos.
***
En Sueño Profético hablaban del espíritu del mal, de las formas que tiene de atribular a un espíritu:
Éste tiene mil formas para robar un espíritu, atribularlo y, como final, meterlo en unas tinieblas sin fin.
Estos espíritus entran cuando ven la puerta abierta. Esta puerta la abre el pecado. Siempre que un espíritu enferma, ha sido a causa del pecado, bien, hecho por él mismo, o presenciado por éste, o por convivir con personas que no practican la Palabra de Dios. Esta enfermedad, muchos la tienen y pocos saben curarla; la curación se hace cogiendo el medicamento que vaya del espíritu. Si no aman, difícil es la curación; igual que la carne que es rebelde al tratamiento que el médico le ha puesto, y hace lo contrario que el médico manda cuando está fijo en el tratamiento que dio.
Hay espíritus que son menos zarandeados por los malignos que otros. Esto es difícil su explicación como no estés lleno de Dios; a esto el hombre le llama “simplada”; simplada: nota que da de su ignorancia.
La Educación y Enseñanza del espíritu, es estar en puro contacto con Dios. Las palabras y las acciones son para reverenciar a Dios. Haciendo esto, empiezas ya el tratamiento, y seguro que tendrás la curación. Hay quien abandona tanto al espíritu, que acaba perdiéndosele.
El hombre ha puesto las leyes –y severas–, para la materia, y dice con orgullo: “La cultura es imprescindible aunque bienes no haya”, y todos sus desvelos son para el progreso.
Desperté, oí:
Estas Comunicaciones harán que la Enseñanza del espíritu sea la primera.
Ya que esta Enseñanza es la que trae la Paz.
No saber del espíritu, es no saber de Dios.
Si hablas de Dios sin saber de su Mundo de espíritus, no puedes enseñar.
No puedes enseñar, porque sería querer corregir cultura material sin saber el abecedario; cátedra sin catedrático; querer encender donde no hay fuego.
Si el espíritu es de Aquí y tu carne de la Tierra, no le des tanta cultura, que cultura ahí se queda.
¡Cuánto cultos ahí vivieron y Aquí no los conocieron!
***
En Sueño Profético hablaban de una familia que vivía cerca de Dios Hombre.
Dijo una:
Esta familia sabía del Maestro por otros que no vivían cerca de Él. Desearon saber unos dos años antes de su Crucifixión. Éstos, poco hablaban con la Madre, a quien ya se veía que era Lugar preparado por Dios Padre, al que veneraban como un solo Dios, sin admitir al Hijo.
Un día, cuando ya estaba el Maestro discutido por el hombre –de si era Dios o no era Dios, cuando unos era todo adorarlo, y la mayoría quería que Lo mataran–, estando el Maestro hablando de lo que el hombre Le haría, dijo esta vecina:
–Nosotros no tenemos nada en contra Tuya, y nada malo saldrá de nuestra boca.
Volvió el Maestro su Cabeza, porque ésta venía detrás, y se oyeron estas Palabras con fuerte resonancia:
–Tú no tienes nada en contra mía, y esto es unirte a los que piden mi Crucifixión, que tampoco éstos tienen nada en mi contra, pero no Me aman porque antes tuvieron que amar a mi Padre, y ya amarían al que por Él fue mandado. El que no ama, no defiende ni obedece, no aprende ni enseña, espera para ser espectador de la injusticia. Esto es ir en mi contra.
Desperté, oí:
Esta familia no amaba, dejaba crecer la injusticia, y luego querían demostrar compasión.
Dios quiere Amor, y ya tú defenderás la injusticia.
Defenderás la injusticia uniéndote a la Obediencia del Padre y queriendo el trato del Hijo.
Las palabras “nosotros no tenemos nada en contra Tuya”, dieron pena al Maestro.
Si amas, sobran estas palabras.
Si amas, adoras en el sufrimiento y tu espíritu se une a Dios.
No des disculpa, ama, y enfado no darás a Dios.
La disculpa es para el hombre que no sabe lo que es Dios.
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En Sueño Profético me hablaban de la Libertad de Dios y del Perdón. Decían:
La Justicia de Dios la toman con más importancia ahí que Aquí. El hombre, con frecuencia, dice esta frase: “¿Cómo Dios no hace justicia en esta injusticia?”, olvidando que Dios juzga Aquí.
Desperté, oí:
Dios deja tanta Libertad, que hay veces que dudan de su Poder.
La Libertad, el Amor y el Perdón, esto, Dios, a todos hace el mismo reparto.
Hay quien hace uso de mucha Libertad, y emplea poco Amor.
La mayoría quieren a Dios por su Gloria.
Y ya, los que Él elige, antes de ser elegidos, no sabían que había Gloria.
Dios arrobaArrobo: Desprendimiento del espíritu por la Fuerza del Mando de Dios y obediencia en la carne esperando el retorno del Mando (L.76-Pag.73-74-75) el espíritu que no ha pensado en su Gloria y sí Lo ha amado.
La Libertad que el hombre coge ahí, algún peso le hace Aquí.
Si Dios diera Libertad y tú justicia no vieras, tú dudabas de este Dios, por pecador que tú fueras.
Yo, Agustín de Mónica, si ahí no hubiera llorado, ya, Aquí, a mi Dios, no hubiera buscado.
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En Sueño Profético vi coronas de flores blancas, pero muchas. Desaparecían y se formaban otras. Esto lo vi varias veces.
Y dijo uno:
Estas flores son la oración que ahí hacen en la Tierra. La oración que ahí hacen, Aquí llega en flor, en aroma. La flor que ahí pones sin esta oración, Aquí no llega; es oración que tú haces para que el hombre te vea, y esa oración ahí se queda.
Todo lo material es para comprobación de lo que no tiene visión, de lo que tú sientes por dentro. Si tú amas y no lo dices, entierras el Amor; tienes que decirlo para que sepan que amas, pero que salga de dentro esta palabra. Por eso, la flor puesta en la tierra sin oración, es recuerdo para el hombre, no es recuerdo para Dios, no es un “¡Gracias Dios mío!”, este ruego es una flor.
Otra vez se vieron las flores que las formaba la oración.
Desperté, oí:
¡Qué aclaraciones hace este Dios
para aquel que las quiera!
Te forma de la oración
las flores blancas más bellas.
Te dice que si las pones
tan sólo puestas en la tierra,
es una oración al hombre.
Que al que ahí amaste no le llega.
Todo lo que vean ahí,
si no ha llegado a esta Gloria,
es recuerdo por cumplir.
El recuerdo que es recuerdo,
es recordando de Aquí.
Antes de poner las flores,
manda una oración Aquí,
que se convierte en flores
que luego verán en ti.
Lo que hagas en la Tierra,
procura vaya de Aquí.
Y siempre tendrás contacto
con los que vivan Aquí.
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En Sueño Profético hablaban de las dos muertes: muerte de materia y muerte de espíritu:
El hombre no se preocupa de la muerte del espíritu. El hombre llora la carne y desprecia la vida del espíritu.
Dijo uno:
Una carne enferma no puede hacer daño, porque el hombre la separa de otra carne a la que pudiera contagiar.
Un espíritu enfermo, hace rápida la contaminación, y puede enfermar a centenares de hombres con su exhibición o con sus teorías. Para evitar esto, hace falta el contacto y la Enseñanza directa de Dios. De estos espíritus, enfermos contagiosos, viene la muerte de muchos espíritus, por falta de Enseñanza. Estos espíritus son culpables también de muchas muertes de la materia: las guerras y los crímenes son fomentados por espíritus enfermos, por espíritus sin Dios. Esto, al hombre lo debería hacer pensar, y luchar por defender al que Dios elige para sanar espíritus. La salud del espíritu sano da Paz, tranquilidad, y va quitando obstáculos que pudieran enfermar a los espíritus que no tienen Enseñanza.
Desperté, oí:
Es sufrimiento para el que quiere sanar espíritus, si no lo dejan que actúe.
Es sufrir el querer que todos cuiden primero lo que se puede perder sin tener luego remedio.
Es sufrir el ver sufrir
a este Dios de este Cielo.
¿Por qué no pensará el hombre:
Si yo a Dios nada Le llevo,
cuando me llegue mi hora
y me presente en el cielo…?
Si el hombre pensara esto,
le entraría remordimiento.
De ver la Lucha de Dios,
y el hombre tanto desprecio.
Si el hombre pensara en muerte
del espíritu o del cuerpo,
se acabarían las guerras
y el hombre sería bueno.
Sería bueno, no por él,
sería bueno por el Dios
que perdona desde el Cielo.
Si pensara en las dos muertes,
no querría muerte en el Cielo.
***