En Sueño Profético decían:
Si no amas a Dios, tú no puedes ir por el Camino de Dios. Si no amas a Dios, te molestará el ruido que la Gloria te pidió, que esta petición de Gloria es levantar al caído, y ya contentas a Dios.
Si no amas a Dios, no vives Prójimo. Que esta palabra Él la nombró para decir: “Allí estoy Yo”. Y también dijo que estaría donde dos hablaran de Él. Pues si esto Él lo dijo, ¿por qué tan pocos practican este Evangelio?
Dijo uno:
Yo creo que donde hay Amor a Dios es porque tú Amor a Dios Le tienes. Todo el que ama a Dios, de Dios, responder tiene, porque Dios está esperando que el hombre Lo llame. Lo llame sin desafío, que es el llamar que mayoría hacen. Que a esta llamada, Dios, de Dios no hace.
Si Dios usara el Poder para el desprecio y los insultos del hombre, la Tierra se hundiría con edificios y torres, y el mar subiría sus olas mucho más que las torres.
Desperté, oí:
Dios sólo le pide al hombre que se ame como Él lo ama.
Y el hombre responde quitando vida sin llegar muerte.
Dios te dice lo qué es pecado en sus Diez Mandamientos, y el hombre quiere reformarlos.
Que esta reforma la vive el que vive en el pecado.
Dios te dice: “En el Prójimo estoy Yo”.
Si el hombre amara, iría al Prójimo, levantaría al caído que se encuentra caído por falta de comida o de palabras que espera el espíritu.
Piensa lo poco que pide Dios para lo que Él darte quisiera.
Pero si tú no Lo quieres, Él, siendo Dios, no te trae Aquí la fuerza.
Piensa que hoy has nacido, y ya empiezas vida nueva.
Y vivirás la alegría que no tiene compañera.
***
Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C4
viernes, 10 de marzo de 2017
miércoles, 8 de marzo de 2017
Vivir la vida al trote
En Sueño Profético decían:
El hombre precisa pensar en la muerte como medicamento para el espíritu.
El hombre precisa, unos minutos al día, dedicarlos a este pensar:
A la persona que más quiero,
la muerte le llegará,
y a mí me estará esperando
donde no puedo pensar,
porque de Dios viene el Mando.
La muerte te quita todo
y a los más grande te lleva.
La muerte quiere que pienses
que a lo que tú eres dueño,
mañana otro dueño llega,
por la ley que ha puesto el hombre,
que su nombre es herencia.
El hombre tendría Paz
si cada uno tuviera,
hasta el día que viviera,
que valorar la silla
sin que el asiento se rompiera,
hasta un tope de 90,
aunque a esto pocos llegan,
pero para que vivieran seguros
de que asiento no les faltaría
mientras pisaran la Tierra.
Luego, para qué querrían nada,
sin en esta Vivienda Eterna
no te hace falta de nada.
¡Es la lucha de los hombres
tener
para dejar luego herencias!
Dijo uno:
Que mayoría quisieran dejarlas
debajo de la tierra,
pero ya no tienen fuerzas
cuando este pensar llega.
Desperté, oí:
Muerte pensando en Dios,
ya piensas de otra manera.
Te sobra lo que otro dice
que escaso le llega.
Te aparta de las miradas
que a otros atormentan.
Y no deseas aquello
que tú mueres y ahí se queda.
El hombre es necesario
que piense en la muerte,
para ahorrarse trabajo
y que su espíritu salve.
¡Qué cierto
que el no pensar en la muerte
te hace perder la Gloria
y vivir la vida al trote!
Queriendo lo que más dure
y lo que más dinero cueste.
Quítate la esclavitud
que lo material te pone.
Y no luches para tener
lo que en la Tierra se queda.
Pues el trote de esa vida,
cada día será más fuerte.
***
Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C3
El hombre precisa pensar en la muerte como medicamento para el espíritu.
El hombre precisa, unos minutos al día, dedicarlos a este pensar:
A la persona que más quiero,
la muerte le llegará,
y a mí me estará esperando
donde no puedo pensar,
porque de Dios viene el Mando.
La muerte te quita todo
y a los más grande te lleva.
La muerte quiere que pienses
que a lo que tú eres dueño,
mañana otro dueño llega,
por la ley que ha puesto el hombre,
que su nombre es herencia.
El hombre tendría Paz
si cada uno tuviera,
hasta el día que viviera,
que valorar la silla
sin que el asiento se rompiera,
hasta un tope de 90,
aunque a esto pocos llegan,
pero para que vivieran seguros
de que asiento no les faltaría
mientras pisaran la Tierra.
Luego, para qué querrían nada,
sin en esta Vivienda Eterna
no te hace falta de nada.
¡Es la lucha de los hombres
tener
para dejar luego herencias!
Dijo uno:
Que mayoría quisieran dejarlas
debajo de la tierra,
pero ya no tienen fuerzas
cuando este pensar llega.
Desperté, oí:
Muerte pensando en Dios,
ya piensas de otra manera.
Te sobra lo que otro dice
que escaso le llega.
Te aparta de las miradas
que a otros atormentan.
Y no deseas aquello
que tú mueres y ahí se queda.
El hombre es necesario
que piense en la muerte,
para ahorrarse trabajo
y que su espíritu salve.
¡Qué cierto
que el no pensar en la muerte
te hace perder la Gloria
y vivir la vida al trote!
Queriendo lo que más dure
y lo que más dinero cueste.
Quítate la esclavitud
que lo material te pone.
Y no luches para tener
lo que en la Tierra se queda.
Pues el trote de esa vida,
cada día será más fuerte.
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Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C3
martes, 7 de marzo de 2017
En el Prójimo está Dios
En Sueño Profético decían:
Si al Prójimo lo cogiera el hombre como algo de su cuerpo, el mundo ya no viviría la mitad de sus sufrimientos.
Si el Prójimo, para el hombre, fuera dolor en su carne, no dejaría de buscar medicina para curarse.
Dijo uno:
Para vivir Prójimo tienes que sentir a Dios, y ya traes a tu memoria: “En el Prójimo está Dios. Yo ya no vivo tranquilo si Prójimo no vivo yo”. Pero es tan difícil sentir en ti el dolor del que dolor está viviendo, que si no amas a Dios, tú no puedes comprenderlo.
Desperté, oí:
¡Qué cierto que si el hombre viviera Prójimo, el sufrimiento quedaría paralítico y extrañaría el oír: “Yo puedo quitar sufrir, pero ese sufrir no es mío”!
El hombre cura cojera
cuando ésta está en su pie.
Y no se acuerda del cojo
que no se puede mover.
El que cree y ama a Dios,
hay veces que se olvida de él.
Y Dios le sale al encuentro
dándole el pago que nadie ve.
Que luego ya lo va viendo
el que pone Amor y Fe.
Tráete al Prójimo a vivir
dentro de tu mismo cuerpo.
Y ya di: “Yo sirvo a Dios
y achico los sufrimientos”.
***
Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C3
Si al Prójimo lo cogiera el hombre como algo de su cuerpo, el mundo ya no viviría la mitad de sus sufrimientos.
Si el Prójimo, para el hombre, fuera dolor en su carne, no dejaría de buscar medicina para curarse.
Dijo uno:
Para vivir Prójimo tienes que sentir a Dios, y ya traes a tu memoria: “En el Prójimo está Dios. Yo ya no vivo tranquilo si Prójimo no vivo yo”. Pero es tan difícil sentir en ti el dolor del que dolor está viviendo, que si no amas a Dios, tú no puedes comprenderlo.
Desperté, oí:
¡Qué cierto que si el hombre viviera Prójimo, el sufrimiento quedaría paralítico y extrañaría el oír: “Yo puedo quitar sufrir, pero ese sufrir no es mío”!
El hombre cura cojera
cuando ésta está en su pie.
Y no se acuerda del cojo
que no se puede mover.
El que cree y ama a Dios,
hay veces que se olvida de él.
Y Dios le sale al encuentro
dándole el pago que nadie ve.
Que luego ya lo va viendo
el que pone Amor y Fe.
Tráete al Prójimo a vivir
dentro de tu mismo cuerpo.
Y ya di: “Yo sirvo a Dios
y achico los sufrimientos”.
***
Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C3
lunes, 6 de marzo de 2017
Dios permite, por ser Dios
En Sueño Profético decían:
Si Dios retirara su Permitir, el mundo lo acabaría en un momento. Tardaría más la palabra, que dejarlo todo muerto y derrumbado en el suelo. Y luego acabaría con el suelo. Dejaría la profundidad, que su nombre es Infierno.
Dijo uno:
El hombre, al Permitir de Dios, le llama “Dios quiere”. Dios nunca puede querer que se pierda lo que Él tanto quiere. Que hizo el mundo por él. Pero si el hombre no Lo quiere, le deja su Permitir y sufre el desprecio del hombre.
Si el hombre no se enfermara
ni contara que se muere,
no sujetaría las manos
aquel que fuera más fuerte.
Y contaría normal:
“Me insultó y le di muerte”.
Igual forma las guerras y deja los campos llenos de hombres con buena vida en su vivir y en su carne. Pues éstos caen a montones en los campos de batalla. Y lo ve y lo cuenta normal el hombre.
Desperté, oí:
Aprende a amar a Dios,
y nunca dirás “Dios quiere”
en lo que el hombre haga mal.
Dios quiere que sus Palabras las vivas
hasta que te llegue muerte.
Dios quiere que la reforma
la haga el hombre
en aquello que más cunda
que el espíritu no muere.
Dios permite, por ser Dios,
pero si tú a Él lo quieres,
te enfrentas al Permitir,
y al Permitir tú le puedes.
Dios quiere que el hombre viva,
el tiempo que esté en la Tierra,
la presencia de esta Vida.
Si el hombre amara a Dios,
no usaría su Permitir,
porque sabría que era
hacerle a Dios sufrir.
***
Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C4
Si Dios retirara su Permitir, el mundo lo acabaría en un momento. Tardaría más la palabra, que dejarlo todo muerto y derrumbado en el suelo. Y luego acabaría con el suelo. Dejaría la profundidad, que su nombre es Infierno.
Dijo uno:
El hombre, al Permitir de Dios, le llama “Dios quiere”. Dios nunca puede querer que se pierda lo que Él tanto quiere. Que hizo el mundo por él. Pero si el hombre no Lo quiere, le deja su Permitir y sufre el desprecio del hombre.
Si el hombre no se enfermara
ni contara que se muere,
no sujetaría las manos
aquel que fuera más fuerte.
Y contaría normal:
“Me insultó y le di muerte”.
Igual forma las guerras y deja los campos llenos de hombres con buena vida en su vivir y en su carne. Pues éstos caen a montones en los campos de batalla. Y lo ve y lo cuenta normal el hombre.
Desperté, oí:
Aprende a amar a Dios,
y nunca dirás “Dios quiere”
en lo que el hombre haga mal.
Dios quiere que sus Palabras las vivas
hasta que te llegue muerte.
Dios quiere que la reforma
la haga el hombre
en aquello que más cunda
que el espíritu no muere.
Dios permite, por ser Dios,
pero si tú a Él lo quieres,
te enfrentas al Permitir,
y al Permitir tú le puedes.
Dios quiere que el hombre viva,
el tiempo que esté en la Tierra,
la presencia de esta Vida.
Si el hombre amara a Dios,
no usaría su Permitir,
porque sabría que era
hacerle a Dios sufrir.
***
Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C4
domingo, 5 de marzo de 2017
El hombre lleva dentro algo que le empuja a ser bueno o malo
En Sueño Profético decían:
Si el hombre pensara en este Mundo, por fuerza pensaría la responsabilidad que tiene el día que muera su cuerpo y las cuentas entregue.
Si el hombre pensara en este Mundo, vería que lo que el Elegido dice es un Mando con la orden de su divulgación.
Si el hombre pensara qué es esa vida, tendría que pensar que hay otra.
Esa vida sólo sería árbol sin raíces, fuente siempre seca. Todo se vería ya de otra manera.
Dijo uno:
El hombre lleva dentro algo, que lo lleva a otro Mundo, bueno o malo, según él lo crea.
Si está haciendo el bien, sabe que Dios lo espera. Si está haciendo el mal, no puede pensar en la Gloria, porque a él lo guían en esas acciones espíritus que están a la contra. Pero dentro lleva fuerzas de otro Mundo.
Si sólo ése hubiera, todo sería igual, como el animal, doméstico o fiera. Pero al final, todo quedaría debajo de tierra.
Desperté, oí:
El hombre lleva dentro algo que le empuja a ser bueno o malo.
A ser bueno te lleva la Libertad de Dios. A ser malo, su Permitir.
Decían mucho en este arrobo, que el hombre llevaba dentro algo que le hacía pensar que hay otra Vida, y que para esa Vida tenía que haber otro Mundo.
Que esto lo pensaba el bueno y el malo, por el Poder que Dios de Aquí mandaba para el que quisiera el Perdón.
Primero, despreciar el mal. Y luego, pedir el Perdón.
Dios elige para mandar hoy su Comunicación.
***
Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C3
Si el hombre pensara en este Mundo, por fuerza pensaría la responsabilidad que tiene el día que muera su cuerpo y las cuentas entregue.
Si el hombre pensara en este Mundo, vería que lo que el Elegido dice es un Mando con la orden de su divulgación.
Si el hombre pensara qué es esa vida, tendría que pensar que hay otra.
Esa vida sólo sería árbol sin raíces, fuente siempre seca. Todo se vería ya de otra manera.
Dijo uno:
El hombre lleva dentro algo, que lo lleva a otro Mundo, bueno o malo, según él lo crea.
Si está haciendo el bien, sabe que Dios lo espera. Si está haciendo el mal, no puede pensar en la Gloria, porque a él lo guían en esas acciones espíritus que están a la contra. Pero dentro lleva fuerzas de otro Mundo.
Si sólo ése hubiera, todo sería igual, como el animal, doméstico o fiera. Pero al final, todo quedaría debajo de tierra.
Desperté, oí:
El hombre lleva dentro algo que le empuja a ser bueno o malo.
A ser bueno te lleva la Libertad de Dios. A ser malo, su Permitir.
Decían mucho en este arrobo, que el hombre llevaba dentro algo que le hacía pensar que hay otra Vida, y que para esa Vida tenía que haber otro Mundo.
Que esto lo pensaba el bueno y el malo, por el Poder que Dios de Aquí mandaba para el que quisiera el Perdón.
Primero, despreciar el mal. Y luego, pedir el Perdón.
Dios elige para mandar hoy su Comunicación.
***
Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C3
viernes, 3 de marzo de 2017
Es fácil amar y difícil enseñar
En Sueño Profético decían:
Es fácil amar y difícil enseñar.
El Amor a Dios te da palabras fáciles de comprender, pero si el que las oye no ama, o sufres o retiras tus palabras, pero silencio no pones, porque el Amor te exige. El Amor, cuando es de Dios, él te obliga a que lo tengas en aquello que es de Dios.
Este Amor nunca te cansa. Por crecimiento que tenga, eres tú la que más pides, creyendo que se te acaba.
Yo tenía días tristes, y me ponía de rodillas y el silencio me ayudaba, y ya oía palabras que en mi celda quedaban conmigo hasta llegar la mañana.
Este Amor, al que lo siente, se le nota en las palabras, se le nota en el cansancio, que verás que en él no acampa. Se le nota en la alegría que siempre lleva en su cara. Y se le nota en la Fuerza, apartando timidez que el Demonio te pusiera. Este Demonio maldito me esperaba dentro o fuera de la casa que yo iba para cundir mis éxtasis. Si me esperaba en la puerta, a mí me ponía palabras para que yo las dijera. Y si ya estaba dentro, él mandaría a uno para que daño me hiciera.
Desperté, oí:
¡Qué vida más trabajosa
tienen que llevar aquellos
que a Dios por dentro no sientan!
Este Amor ya lleva Fuego,
que prende pero no apagan.
Este Amor lo notas tú
cuando ves que no hay nada
que te calle estas Palabras.
Yo hablaba y no veía
al que oía mis palabras.
Yo me subía de voz,
y otras veces era tan humilde,
que yo misma me asustaba.
Este Dios te hace que seas
según con aquel que hablas.
Este Dios te manda Amor
que sirve para Enseñanza.
Este Dios te manda Fuego
si tú Hoguera ya preparas.
Y este Fuego sigue lento,
pero subiendo las Llamas.
El que no sienta este Fuego,
todo lo de Dios le cansa.
Yo me sentía el Fuego,
porque nunca me cansaba.
Si el cansancio
me detiene las palabras,
sería mi Lumbre apagada.
¡Ay Fuego que está conmigo,
y más altas son sus Llamas!
TERESA DE ÁVILA
***
Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C3
Es fácil amar y difícil enseñar.
El Amor a Dios te da palabras fáciles de comprender, pero si el que las oye no ama, o sufres o retiras tus palabras, pero silencio no pones, porque el Amor te exige. El Amor, cuando es de Dios, él te obliga a que lo tengas en aquello que es de Dios.
Este Amor nunca te cansa. Por crecimiento que tenga, eres tú la que más pides, creyendo que se te acaba.
Yo tenía días tristes, y me ponía de rodillas y el silencio me ayudaba, y ya oía palabras que en mi celda quedaban conmigo hasta llegar la mañana.
Este Amor, al que lo siente, se le nota en las palabras, se le nota en el cansancio, que verás que en él no acampa. Se le nota en la alegría que siempre lleva en su cara. Y se le nota en la Fuerza, apartando timidez que el Demonio te pusiera. Este Demonio maldito me esperaba dentro o fuera de la casa que yo iba para cundir mis éxtasis. Si me esperaba en la puerta, a mí me ponía palabras para que yo las dijera. Y si ya estaba dentro, él mandaría a uno para que daño me hiciera.
Desperté, oí:
¡Qué vida más trabajosa
tienen que llevar aquellos
que a Dios por dentro no sientan!
Este Amor ya lleva Fuego,
que prende pero no apagan.
Este Amor lo notas tú
cuando ves que no hay nada
que te calle estas Palabras.
Yo hablaba y no veía
al que oía mis palabras.
Yo me subía de voz,
y otras veces era tan humilde,
que yo misma me asustaba.
Este Dios te hace que seas
según con aquel que hablas.
Este Dios te manda Amor
que sirve para Enseñanza.
Este Dios te manda Fuego
si tú Hoguera ya preparas.
Y este Fuego sigue lento,
pero subiendo las Llamas.
El que no sienta este Fuego,
todo lo de Dios le cansa.
Yo me sentía el Fuego,
porque nunca me cansaba.
Si el cansancio
me detiene las palabras,
sería mi Lumbre apagada.
¡Ay Fuego que está conmigo,
y más altas son sus Llamas!
TERESA DE ÁVILA
***
Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C3
jueves, 2 de marzo de 2017
En mi espíritu, primero
En Sueño Profético decían:
El hombre no valora lo de Dios porque no Lo ama.
El hombre no valora la oración del que Dios manda, porque no Lo ama.
Si el hombre amara a Dios, una petición de Dios jamás podría negarla.
El hombre, en el gran apuro, busca al que Dios manda, le pide y hasta le exige que la petición sea larga, y le llora por el sufrir que nadie en la Tierra puede hacer nada.
Dijo uno:
Haz un pensar en las peticiones que has hecho, y haces, para el sufrir achicar. Seguro que si las cuentas, juntaras muchas docenas que no tenían remedio y hoy se encuentran remediadas.
Esto no lo piensa el hombre porque le falta el Amor. Si amara, comprendería y lloraría el negarlas.
Dios no te pide imposibles, porque al pedirlos, obstáculos quita ya. Pero respeta y te deja entera Libertad.
Pero piensa que si amas a Dios, no puedes negarle nada, porque todo lo que tienes, Él dejó que a ti llegara.
Desperté, oí:
Si hiciera un recuento el hombre
de lo que da al Elegido
y de lo que de él recoge,
no se atrevía a decir “no”
sin haber oído pedir.
Una vez de oír sufrir
para quitar donde fuera,
si el quitar estaba en ti,
sufrir quitabas por fuerza.
La presencia del Elegido
da ganancias tan solo con su presencia.
Pero más ganancias da
cuando tú dejas la Tierra
y tuviste su amistad.
¡Qué cierto que si amaran a Dios,
valorarían la amistad del Elegido,
y harían pensar: “cuánto bien
llevo yo ya recibido”!
“En mi espíritu, primero,
en mi cuerpo
y en lo que creo que es mío”.
Porque Dios puede, de momento,
prohibir al Elegido
que donde no amen a Él,
cementerio sea el sitio.
***
Libro 21 - Te Habla el Profeta - Tomo III - C2
El hombre no valora lo de Dios porque no Lo ama.
El hombre no valora la oración del que Dios manda, porque no Lo ama.
Si el hombre amara a Dios, una petición de Dios jamás podría negarla.
El hombre, en el gran apuro, busca al que Dios manda, le pide y hasta le exige que la petición sea larga, y le llora por el sufrir que nadie en la Tierra puede hacer nada.
Dijo uno:
Haz un pensar en las peticiones que has hecho, y haces, para el sufrir achicar. Seguro que si las cuentas, juntaras muchas docenas que no tenían remedio y hoy se encuentran remediadas.
Esto no lo piensa el hombre porque le falta el Amor. Si amara, comprendería y lloraría el negarlas.
Dios no te pide imposibles, porque al pedirlos, obstáculos quita ya. Pero respeta y te deja entera Libertad.
Pero piensa que si amas a Dios, no puedes negarle nada, porque todo lo que tienes, Él dejó que a ti llegara.
Desperté, oí:
Si hiciera un recuento el hombre
de lo que da al Elegido
y de lo que de él recoge,
no se atrevía a decir “no”
sin haber oído pedir.
Una vez de oír sufrir
para quitar donde fuera,
si el quitar estaba en ti,
sufrir quitabas por fuerza.
La presencia del Elegido
da ganancias tan solo con su presencia.
Pero más ganancias da
cuando tú dejas la Tierra
y tuviste su amistad.
¡Qué cierto que si amaran a Dios,
valorarían la amistad del Elegido,
y harían pensar: “cuánto bien
llevo yo ya recibido”!
“En mi espíritu, primero,
en mi cuerpo
y en lo que creo que es mío”.
Porque Dios puede, de momento,
prohibir al Elegido
que donde no amen a Él,
cementerio sea el sitio.
***
Libro 21 - Te Habla el Profeta - Tomo III - C2
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