martes, 7 de noviembre de 2017

Tierra de engaño, que te retira de Dios

En Sueño Profético decían:

El hombre que se dedica a la enseñanza, riñe, castiga y cobra. Y a pesar de estas tres cosas, el que quiere aprender de lo que él enseña, lo persigue y le implora, y a veces le ofrece más de lo que él cobra. Esto no puede negárselo el hombre a los espíritus que viven con Dios en su Gloria.

Dijo uno:

Ahora compara con honradez y justicia, cómo el hombre recibe estas Enseñanzas.

El Elegido tiene que ir de pregonero, ofreciendo estas Palabras que Dios le dice en el Cielo, para hacer stop a la Humanidad, advirtiendo que esa vida es por ésta juzgada. Que no hay fronteras ni distancias, ni secretos para Dios. Dios, todo lo lleva a su Presencia. Y el que se engaña es el que le falta Amor, el que valora lo de la Tierra, que es traje que cuidas, cuerpo que abandonas.

Debería el hombre, si amara a Dios, estar de rodillas esperando este Premio que Dios manda a diario y que el hombre lo valora con desprecio.

Desperté, oí:

Tierra sucia,
Tierra de engaño,
que te retira de Dios,
pero Dios forma escándalo.

Escándalo,
que el silencio ya le teme
y se esconde avergonzado.

Dios retira aquí el silencio
y le abre puertas al escándalo.

El que Esto lo crea muerto,
que él se dé por enterrado.

Este escándalo irá aumentando,
premiando y despreciando.

Premiando a espíritus limpios

Y avergonzando
a los que a Dios quieren engañarlo.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C6

lunes, 6 de noviembre de 2017

Coge el sufrir que te llegue, sabiendo que Dios te quiere

En Sueño Profético decían:

Dios elige cuando antes tú te ofreces,
cuando vas secando lágrimas
al que ves que un sufrir tiene,
cuando visitas las camas
que las ocupa el enfermo
y necesita palabras
que siguen al Evangelio.

Dios, cuando elige,
antes de ser Elegido
pasaste largos caminos,
difíciles de pasarlos
si Dios no hubiera ido contigo,
pero esto, sin saberlo el Elegido.

Dijo uno:

Esto son pruebas
sin tú saberlo,
que tienes que superarlas
y a Dios más quererlo,
y tener siempre su Presencia
con este pensamiento:

“Yo sé que él sufre más que yo,
y me tiene guardado premio.
Que los premios de Dios
son milagros,
bien para el espíritu
o para el cuerpo”.

El Elegido tiene siempre que dejar grandes recuerdos, que en estos recuerdos ven a Dios.

Desperté, oí:

Al que Dios le da Palabras para el hombre,
ha pasado pruebas duras,
pero no ha dejado el Camino de Dios.

Ha tenido momentos de tentación,
pero estos momentos
los ha vencido
doblando la entrega al Prójimo,
levantando al caído
y nombrando a Dios,
Poder Infinito.

Si esto pensara el hombre,
habría más Elegidos.

Pero ¿quién guarda sus lágrimas
y va ofreciendo contento
palabras que curan llagas?  

Coge el sufrir que te llegue,
sabiendo que Dios te quiere.

Con este pensar que hagas,
vives la vida con Paz y Esperanza.

De que un día diga Dios:
“Di en mi Nombre estas Palabras”.


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Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C8

domingo, 5 de noviembre de 2017

No hay pecado mayor

En Sueño Profético decían:

No hay pecado mayor, que insultar o despreciar al que Dios elige y le da sus Palabras para que sean cundidas en el mundo entero, diciendo: “Dios me las dice para que el que las oiga las vaya cundiendo”.

“No hay pecado mayor”. Esto lo dice y lo dicta el Cielo. No hay pecado mayor porque el insulto y el desprecio es a Dios.

Si el vendedor que va vendiendo, no es suya la mercancía y tú la desprecias y lo insultas, esto no se lo has hecho al vendedor, se lo has hecho al dueño, una vez que el vendedor va mandado por el dueño.

Pues ahora compara: una cosa tan verdad como Ésta, y darle desprecio. ¿Cómo Dios te va a esperar en su Gloria, que esto es su Perdón?

Desperté, oí:

Si no quieres oír el Mando de Dios, Dios no te da su Gloria.

Estas Comunicaciones dejan al descubierto la disculpa que quiere poner el enemigo de Dios, con el disfraz de bueno.

Que demuestren algo, que hayan comprobado, que demuestre que Esto es mentira.

Esto es sol y lluvia
que todos están viendo;
Amor a Dios,
caridad al caído      
que ves en el suelo.

Si con Esto te enfrentas,
esperas muerte con miedo,
porque Dios siempre apartó
a aquel que Le dio desprecio. 


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C4

sábado, 4 de noviembre de 2017

Quitar sufrimientos es estar al servicio de Dios

En Sueño Profético decían:

Igual perdió la Gloria el que a Dios clavó en la Cruz, que el que dio la Cruz y los clavos. Y también la perdió el que pudo ayudar y no ayudó a que no hubieran a Dios clavado.

El hombre se despenaliza diciendo: “Yo no Lo he clavado”. Pero si estuvo en tus manos y remedio no diste, tú estás condenado.

Dijo uno:

La Madre de Dios, Virgen, no pide que a Dios Lo quieran, pide que no Lo lleven al Calvario, porque su sufrir se agrandaría cuando Lo viera clavado. Cuando oía palabras del que no quería hacerle daño, a Dios Padre daba gracias por el momento de sufrir que le había quitado.

Desperté, oí:

Si puedes quitar sufrimiento y no lo quitas, pudiendo, tú no eres bueno para Dios.

Quitar sufrimientos es estar al servicio de Dios. Que este sufrimiento está en el enfermo de espíritu, en el hambriento y en el pecador.

A unos tienes que darles y a otros quitarles, para contentar a Dios.

La enfermedad de la carne no se ha nombrado.

Esto es oración y aceptación, por si su hora ha llegado.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C4

viernes, 3 de noviembre de 2017

La bandera de Dios

En Sueño Profético hablaban de conocer lo que va de Dios y lo que va de espíritus que están al servicio de los demonios. Decían:

Lo mismo que cuando ves una obra buena tienes que nombrar a Dios por el bien que va dejando, y de palabras o en tu interior quedan estas que aquí dictan: “Dios se lo pague”. –Estas palabras salen del bien, porque el bien obliga a que le respondas para que este responder le llegue a Dios–. Pues igual quiere Satanás oír la discordia y poner en contra de Dios de las mil maneras que tiene.

En unos espíritus actúa con violencia, y a otros quiere llevárselos por la desesperación. Luego está el ofrecimiento a lo que no tienes, ofreciéndotelo en contra de la Palabra de Dios y aumentándote el deseo para que hagas aquello que de Dios te retira por fuerza.

La actuación del cuerpo va del espíritu.

Desperté, oí:

Las personas que su espíritu es mandado o dominado por espíritus que no son de Dios, su actuación y sus palabras te lo confirman.

Te lo confirman también muchas veces en el engaño de querer aparentar que son buenas.

Si tú estás entregado a Dios, se encuentra solo el espíritu que es mandado por Satanás, y éste ya no le da mando, y puede la Fuerza de Dios.

Estas Enseñanzas, si se practicaran, daría poco mando Luzbel.

Él manda a los espíritus a que provoquen a la bondad.

Y a otros los busca de vivienda, y ya son personas diabólicas.

Este espíritu intentó ponerse en contra de Dios con desafío y engaño.

Dios lo aparta y le da nombre: “Satanás, príncipe de los diablos”.

Cuando lo veas venir, pon la bandera de Dios y quedará fracasado.

Esta bandera es vivir siempre en Dios pensando.

Y ya tus actos contestarán y lo apartarás de tu lado.


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Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C4

jueves, 2 de noviembre de 2017

Vivir sintiendo a Dios

En Sueño Profético decían:

Vivir sin sentir a Dios,
¡qué pesada será la vida!

Vivir sin sentir a Dios,
todo serán amarguras.

Vivir sin sentir a Dios,
no tiene sentido la vida.

El sentir a Dios
te hace fuerte y caminas,
es un sentir por dentro
que te acerca y te retira.

Te acerca
donde hace falta tu ayuda.

Y te retira de los sitios
que no vienen Aquí
cuando dejen esa vida.

Dijo uno:

El sentir a Dios tiene tanta fuerza que te hace que te vean distinta persona, llevas alegrías aunque sientas penas, y vas consolando para que aprendan que sintiendo a Dios todo lo que haces lleva su camino para a Dios no enfadarlo. Y todas las actuaciones, el que siente a Dios, quiere que sean copiándolo para que Dios no sufra cuando el hombre hace lo malo.

Desperté, oí:

Por mucho que quieras decir
este Amor como lo sientes,
no te puede entender
el que viva sólo esa vida
y de ésta no eche cuentas.

Este sentir te da Mando,
que tú lo aceptas contento.

Y te ofreces a quitar
o achicar los sufrimientos.

Vivir sin sentir a Dios
es hacer vida peligrosa,
y no tienes compasión.

Y no le sirves al Prójimo,
que esto es servir a Dios.

Y siempre vives la ira
y estás en contra
del que nombra mucho a Dios.

Sentir a Dios
tienes que irlo diciendo
cuando el sufrimiento llegó.

Entonces ve la verdad
el que lejos está de Dios.

Y el que está cerca la ve
y la quisiera copiar.


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Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C6

miércoles, 1 de noviembre de 2017

La tienda de telas

En Sueño Profético decían:

El espíritu, cuando está con Dios, da respuesta al cuerpo. El espíritu es el dueño del cuerpo. Si el cuerpo levanta el brazo, ya dio el mando el espíritu. Que puede que este mando sea de otros espíritus, bien buenos, bien malos. Pero cuando son de Dios, convierten en sol lo nublado, o sea, que ves que es de Dios ese Mando.

El espíritu que no es de Dios, te atormenta, y siempre al mal te está empujando, y quiere que te retires del bien que tienes a tu lado.

Dijo uno:

Yo, cuando vivía con cuerpo, notaba el espíritu que de Dios no venía, aunque no hiciera vida de escándalo.

Mi vida la conocían porque heredé de mis padres –que muy joven sin ellos me quedé– un mostrador y unas telas. Que esta venta nos daba para comer y juntar algunos cuartos. Que la casa en que vivíamos era nuestra. Pues yo había veces que después que medía las telas, mi espíritu se alborotaba. No había hecho ni salir una mujer, cuando me decían: “Debías haberle cortado, en vez de la tela, la lengua. ¿Tú no sabes que ésa es la que dice que oír el nombre de Dios la pone mala?”.

Desperté, oí:

Esta mujer no creía y no callaba. Cuando más gente veía, más insultos de su boca al Cielo iban.

Cuando ya yo me di cuenta, por la ira que demostraba su cara al ver que yo no era el mismo cuando por la puerta entraba, un día me dijo delante de varios que la tiendan llenaban:

“Yo vengo a ver las telas y a comprarlas porque todavía no he oído eso que la gente habla: que tú crees en otro Mundo y que siempre tienes el nombre… Dilo tú, que yo no lo digo, porque al oírlo me pongo mala”.

No pude guardar silencio y dije estas palabras:

¡Dios mío, concédeme el milagro de que no vea más su cara!

Que yo Te prometo que no vuelve más a pisar mi casa.

Si mis fuerzas no sirvieran, deja mi casa en solar y llévame contigo a tu Gloria Celestial.

Todavía dijo poco, pero este poco sirvió para que a mi tienda no entrara más.


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Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C6