En Sueño Profético hablaban de comprender el Lenguaje de Dios, su Mando y su Poder. Decían:
En las cosas de Dios,
primero tienes que decir “Sí”,
y luego querer comprenderlas.
Las cosas de Dios
son más aceptadas
donde manda el Amor.
Si este Amor falta,
no pienses ni busques,
que ya nada encaja.
¿Cómo comprender,
que a uno que vieron
hacer vida quieta
no esté hoy con Él.
Y a otro que fue
por camino sucio,
hoy esté con El?
Si en estos dos hombres
pones Amor a Dios,
pronto lo comprendes.
Las cosas de Dios
comprende el Amor,
no las razones del hombre.
Si no fuera así,
ya no eran de Dios,
por buenas razones
que pusiera el bueno,
que bueno ve el hombre.
Las cosas de Dios
son secreto en escándalo;
muralla por medio,
que Dios la convierte
en cristal transparente,
y todos ven claro,
pero nunca pienses
por qué fue muralla
y luego cristal transparente.
Si esto así lo piensas,
no busques razones,
porque te condenas.
Dijo uno:
Las cosas de Dios
son escritos sin letras,
para que las entienda
el culto de letras
y el rudo que labra la Tierra.
Desperté, oí:
Hay más rudos profesores, que profesores rudos, en el entender de Dios.
¿Cómo comprender, si Amor de Dios no va delante, que el hombre adore a uno que mucho pecó –y no se van a citar nombres–, y de otro que vivió normal, el hombre de él no se acuerde?
Pues pon Amor de Dios delante y ya te sale la cuenta, sin ser números iguales.
El que más crea Aquí, más con el Elegido comparte alegría y sufrir.
Jesús dijo a los Discípulos: “El que Me vea triste, y el esté contento, no está Conmigo”.
“Y el que Me vea en la Cruz y Me llore como muerto, no cree en mi Resurrección”.
“Creed y aceptad, lo que está dicho por Mí, aunque en el momento no lo estéis comprendiendo”.
“El que más cumpla estas Palabras, más sabe que soy Dios viviendo de Hombre, hasta que se cumpla lo que mi Padre ha dicho en el Cielo”.
***
Libro 23 - Hechos de Jesús Perdios, Hoy Dictados En Gloria - Tomo IV - C4
miércoles, 11 de diciembre de 2019
martes, 10 de diciembre de 2019
Haced el bien y derrumbaréis el mal
En Sueño Profético decían:
La Paz te la da el hacer el bien por Dios.
La Paz te la quitan los espíritus que no quieren que a Dios le lleguen Glorias.
El hacer el bien obliga a la Paz a que allí habite. Y la Paz, al bien te lleva.
Dijo uno:
Si tú haces el bien por Dios, ya Dios administrará el bien que por Él hiciste.
El bien, cuando lo entregas pensando en Dios, ya verás ganancias.
“Haced el bien y derrumbaréis el mal”, fueron Palabras que Dios Hombre dejó dichas en la Tierra.
“Que os conozcan por las obras”.
También fueron éstas dichas:
“No os preocupéis de lo que pertenece a Mi Reino, porque es mandarle a mi Padre y a Mí, que somos el mismo Dios, aunque se nombren Padre e Hijo. Haced el bien aquí, en la Tierra, y dejad el juzgar para el Cielo”.
Desperté, oí:
Si el hombre practicara el bien
como Dios tiene enseñado,
tendría siempre su espíritu contento
porque estaría alimentado.
Tan sólo con las Palabras
que Dios manda a este Dictado,
si el hombre las aprendiera,
pocos no serían salvados.
El hombre hace el bien,
mayoría de veces,
siempre midiendo y pesando.
Este bien no cura espíritus,
no enseña,
y de Dios va retirando.
Con una mano levantas,
y con otra vas pegando.
Aquí puedes oír respuesta
de odio, de pena o llanto.
La Enseñanza que da Dios
es levantar al caído,
y el Cielo sabrá juzgarlo.
***
Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C3
La Paz te la da el hacer el bien por Dios.
La Paz te la quitan los espíritus que no quieren que a Dios le lleguen Glorias.
El hacer el bien obliga a la Paz a que allí habite. Y la Paz, al bien te lleva.
Dijo uno:
Si tú haces el bien por Dios, ya Dios administrará el bien que por Él hiciste.
El bien, cuando lo entregas pensando en Dios, ya verás ganancias.
“Haced el bien y derrumbaréis el mal”, fueron Palabras que Dios Hombre dejó dichas en la Tierra.
“Que os conozcan por las obras”.
También fueron éstas dichas:
“No os preocupéis de lo que pertenece a Mi Reino, porque es mandarle a mi Padre y a Mí, que somos el mismo Dios, aunque se nombren Padre e Hijo. Haced el bien aquí, en la Tierra, y dejad el juzgar para el Cielo”.
Desperté, oí:
Si el hombre practicara el bien
como Dios tiene enseñado,
tendría siempre su espíritu contento
porque estaría alimentado.
Tan sólo con las Palabras
que Dios manda a este Dictado,
si el hombre las aprendiera,
pocos no serían salvados.
El hombre hace el bien,
mayoría de veces,
siempre midiendo y pesando.
Este bien no cura espíritus,
no enseña,
y de Dios va retirando.
Con una mano levantas,
y con otra vas pegando.
Aquí puedes oír respuesta
de odio, de pena o llanto.
La Enseñanza que da Dios
es levantar al caído,
y el Cielo sabrá juzgarlo.
***
Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C3
jueves, 5 de diciembre de 2019
Lugar en el que Dios pone sus Palabras
En Sueño Profético decían:
Hay quien practica la palabra cristiano y no busca ni cree nada que le digan de este Mundo, donde el cuerpo no entra.
Hay quien habla de los Santos y no admite palabras que digan: “Está pasando, allí o aquí, lo que le pasó a aquel Santo”.
Esto, el hombre lo ha dejado siempre según el que más haya mandado y más publicidad haya dado. Pero esto, que en este Lugar pasa, es diferente. Aquí, el mismo Dios se hizo presente, en el principio, con estas Palabras:
“Te voy a hacer ver mi Vida Pública. Unas veces serán espíritus con materia. Otras veces será la Enseñanza con cuerpo, para que el que quiera la siga”.
Esta Enseñanza ha sido explicada con tal firmeza, que el hombre no ha podido llegar a corregir una palabra.
Dijo uno:
Ella habla del sentir del espíritu, que como no haya vivido este sentir, es imposible contarlo y responder a preguntas que hagan teólogos u hombres de alta escala en la rama de las letras, que sean personas justas en el momento de las preguntas que quisieran hacer.
Esto es Sabiduría Divina, con el Mando de Dios, para que no quede oculto en manos del hombre.
Desperté, oí:
Despierta oyes estas Palabras que Aquí mandan dictar:
“Te voy a hacer sentir cómo se desprende el alma del cuerpo”.
Y fue dejando sin acción todos los miembros de su cuerpo, hasta dejar de oír, y ya verse vivir, pero sin cuerpo, y el cuerpo verse sin movimiento.
Le da el entendimiento para que le ponga la palabra.
Y le da la fuerza para que la rectificación no llegue, por no mandar en lo que a ella le manda.
Esto no es santo ni místico.
Esto es Lugar en el que Dios pone sus Palabras, que Dios le dio el nombre de Profeta.
Nombre que al hombre le extraña, lo desprecia y no acude.
El contemplativo o el místico nunca dirán las palabras con esta fuerza incansable, que le pone dudas al que no ama.
***
Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C2
Hay quien practica la palabra cristiano y no busca ni cree nada que le digan de este Mundo, donde el cuerpo no entra.
Hay quien habla de los Santos y no admite palabras que digan: “Está pasando, allí o aquí, lo que le pasó a aquel Santo”.
Esto, el hombre lo ha dejado siempre según el que más haya mandado y más publicidad haya dado. Pero esto, que en este Lugar pasa, es diferente. Aquí, el mismo Dios se hizo presente, en el principio, con estas Palabras:
“Te voy a hacer ver mi Vida Pública. Unas veces serán espíritus con materia. Otras veces será la Enseñanza con cuerpo, para que el que quiera la siga”.
Esta Enseñanza ha sido explicada con tal firmeza, que el hombre no ha podido llegar a corregir una palabra.
Dijo uno:
Ella habla del sentir del espíritu, que como no haya vivido este sentir, es imposible contarlo y responder a preguntas que hagan teólogos u hombres de alta escala en la rama de las letras, que sean personas justas en el momento de las preguntas que quisieran hacer.
Esto es Sabiduría Divina, con el Mando de Dios, para que no quede oculto en manos del hombre.
Desperté, oí:
Despierta oyes estas Palabras que Aquí mandan dictar:
“Te voy a hacer sentir cómo se desprende el alma del cuerpo”.
Y fue dejando sin acción todos los miembros de su cuerpo, hasta dejar de oír, y ya verse vivir, pero sin cuerpo, y el cuerpo verse sin movimiento.
Le da el entendimiento para que le ponga la palabra.
Y le da la fuerza para que la rectificación no llegue, por no mandar en lo que a ella le manda.
Esto no es santo ni místico.
Esto es Lugar en el que Dios pone sus Palabras, que Dios le dio el nombre de Profeta.
Nombre que al hombre le extraña, lo desprecia y no acude.
El contemplativo o el místico nunca dirán las palabras con esta fuerza incansable, que le pone dudas al que no ama.
***
Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C2
miércoles, 4 de diciembre de 2019
Elegido para enseñar
En Sueño Profético decían:
Al Elegido se envidia, pero poco se imita.
El Elegido para ir enseñando, ya va tirando de grandes sufrimientos. Esto es querer dar la Vida, y el hombre despreciando. Esto es querer quitar la suciedad de aquel que se ensució o se está ensuciando.
El Elegido para enseñar sufrió mucho hasta ser enseñado. Pero fue sufrir con ansiedad, pidiendo a Dios:
“Señor, que no me falte este Contacto, que yo sé que no es de la Tierra. Porque nadie puede hacer lo que a mí me está pasando”.
“Señor, aunque me veas con miedo, que me siga esto pasando”.
Dijo uno:
¡Es tan grande el ver y oír donde no hay materia! Es un contacto con Fuerza, difícil el describir para que el hombre lo entienda.
Tienes que buscar un sitio donde todo allí quede por ser para la Enseñanza. Luego, Dios te da las fuerzas para que el hombre no llegue, y ya al hombre te enfrentas. Te crees que te pones malo, y es salud que te llega apartando la materia.
Hay cosas que te contaron que no fueron verdaderas como aquí están explicando.
Desperté, oí:
¡Es cosa tan diferente
saber para ti
o tener que explicar para otro!
Pues figúrate explicar
donde te hablan
y no hay cuerpos.
Decir: “iba andando
y no había suelo”.
Estar viendo caminos y oír:
“Ésta es la Gloria.
Aquí está mi Padre sin Cuerpo,
Yo con Cuerpo de Carne,
y el Mando de mi Padre en Mí
es el Espíritu Santo”.
¿Cómo esto callarlo
si tú no tienes aquí Mando?
Elegido para enseñar,
tiene que ser él
el primer enseñado.
Si él obedeciera al hombre,
Dios retiraría su Mando.
Pero Dios cuando elige,
ya sabe la Obediencia
que el Elegido Le tiene.
Estas Enseñanzas
debería el hombre sufrir,
el que no las practicara.
Y ser exigida su Enseñanza.
Si el cuerpo no fuera enseñado,
la lengua no tendría el uso que tiene,
ni los brazos, ni las piernas.
Si el hombre enseñara
del espíritu lo primero,
nadie podría mentir ni ignorar
lo que es la Palabra “Cielo”.
***
Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - C5
Al Elegido se envidia, pero poco se imita.
El Elegido para ir enseñando, ya va tirando de grandes sufrimientos. Esto es querer dar la Vida, y el hombre despreciando. Esto es querer quitar la suciedad de aquel que se ensució o se está ensuciando.
El Elegido para enseñar sufrió mucho hasta ser enseñado. Pero fue sufrir con ansiedad, pidiendo a Dios:
“Señor, que no me falte este Contacto, que yo sé que no es de la Tierra. Porque nadie puede hacer lo que a mí me está pasando”.
“Señor, aunque me veas con miedo, que me siga esto pasando”.
Dijo uno:
¡Es tan grande el ver y oír donde no hay materia! Es un contacto con Fuerza, difícil el describir para que el hombre lo entienda.
Tienes que buscar un sitio donde todo allí quede por ser para la Enseñanza. Luego, Dios te da las fuerzas para que el hombre no llegue, y ya al hombre te enfrentas. Te crees que te pones malo, y es salud que te llega apartando la materia.
Hay cosas que te contaron que no fueron verdaderas como aquí están explicando.
Desperté, oí:
¡Es cosa tan diferente
saber para ti
o tener que explicar para otro!
Pues figúrate explicar
donde te hablan
y no hay cuerpos.
Decir: “iba andando
y no había suelo”.
Estar viendo caminos y oír:
“Ésta es la Gloria.
Aquí está mi Padre sin Cuerpo,
Yo con Cuerpo de Carne,
y el Mando de mi Padre en Mí
es el Espíritu Santo”.
¿Cómo esto callarlo
si tú no tienes aquí Mando?
Elegido para enseñar,
tiene que ser él
el primer enseñado.
Si él obedeciera al hombre,
Dios retiraría su Mando.
Pero Dios cuando elige,
ya sabe la Obediencia
que el Elegido Le tiene.
Estas Enseñanzas
debería el hombre sufrir,
el que no las practicara.
Y ser exigida su Enseñanza.
Si el cuerpo no fuera enseñado,
la lengua no tendría el uso que tiene,
ni los brazos, ni las piernas.
Si el hombre enseñara
del espíritu lo primero,
nadie podría mentir ni ignorar
lo que es la Palabra “Cielo”.
***
Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - C5
martes, 3 de diciembre de 2019
Dios quiere que su misma Palabra la lea el hombre
En este Sueño Profético decían:
Ella presentará el Libro en el orden que Dios le ha ido enseñando. Esto es una Enseñanza, y tiene que publicar su primera clase. El hombre no podrá reformar el Dictado de Dios. Dios deja a ella para que diga: “Esto, sí. Esto, no”. Pero Dios le iluminara donde vaya el sí o el no. Dios ya sabe en la forma que su Palabra va a ser comprendida. Del Libro, sea respetada su copia. Si el hombre reforma, no reforma a ella, reforma a Dios.
Desperté, oí:
Si tú dices: “Esto lo aprenderé si Dios quiere”, pues ¿cómo quieres tú que Dios aprenda de ti?
Dios quiere que su misma Palabra la lea el hombre.
Para que el hombre vea que no es de otro hombre.
El hombre, si quiere, da fe de esta materia, materia que Dios tiene para la Comunicación al hombre.
Estos Libros darán realce a tantos nombres como pongan.
Ellos que hablen del Lugar que Dios eligió –comprendido queda que es en alabanza.
Que esta alabanza será cambiada por Gloria.
***
Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C7
Ella presentará el Libro en el orden que Dios le ha ido enseñando. Esto es una Enseñanza, y tiene que publicar su primera clase. El hombre no podrá reformar el Dictado de Dios. Dios deja a ella para que diga: “Esto, sí. Esto, no”. Pero Dios le iluminara donde vaya el sí o el no. Dios ya sabe en la forma que su Palabra va a ser comprendida. Del Libro, sea respetada su copia. Si el hombre reforma, no reforma a ella, reforma a Dios.
Desperté, oí:
Si tú dices: “Esto lo aprenderé si Dios quiere”, pues ¿cómo quieres tú que Dios aprenda de ti?
Dios quiere que su misma Palabra la lea el hombre.
Para que el hombre vea que no es de otro hombre.
El hombre, si quiere, da fe de esta materia, materia que Dios tiene para la Comunicación al hombre.
Estos Libros darán realce a tantos nombres como pongan.
Ellos que hablen del Lugar que Dios eligió –comprendido queda que es en alabanza.
Que esta alabanza será cambiada por Gloria.
***
Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C7
lunes, 2 de diciembre de 2019
A los grandes talentos los dejaban mudos
En Sueño Profético hablaban de la obediencia. Ponían comparaciones y ejemplos que a los grandes talentos los dejaban mudos. Decían:
Si no tienen obediencia, no mandes, porque te harán sufrir y acabarán pecando.
Tu Mando sea siempre donde crean que el Mando es de Aquí aunque a ti te oigan hablando. Mando donde no crean, te hacen daño, porque la actuación, luego, no va con el Mando.
Piensa: sin obediencia y despreciando tu Mando, ¿qué le harían a los mensajeros que a la Cabeza de la Iglesia tú has mandado?
Tu Mando tiene que ser fuertemente acunado, como buena madre que lleva al hijo en brazos. Si es mala madre, irá protestando, y en la primera silla o rincón del suelo lo dejará tirado.
Dijo uno:
Si tu Mando lo cogieran después de estas palabras dichas en ellos: “¿qué hago?” o “el mando que sea para mí puedes usarlo”, sería una enseñanza tajante para el que de Dios viviera retirado, y a muchos que piensan mal, el rostro les verías avergonzado. ¿Quién conocerá mejor el fondo del mar que el buzo que va buceando?
Desperté, oí:
El que Dios manda, conoce el fondo del cuerpo, que es el espíritu.
Y ve, sin visión, la contestación que dará el espíritu.
Lo mismo que Dios le hace comprender intención sin palabras, ¿cómo no se entrega, el que conoce esto, y piensa: “Dios no sería Dios si se equivocara?
Esto, tiene que llegar el día
que no repitan palabras.
Y que quede en vía muerta
el que caso no te haga.
Porque Dios te dejó un tiempo,
pero ese tiempo se acaba.
¡Qué cambio daría todo
si tu Mando practicaran!
Puede que quieran hacerlo
cuando ya no te haga falta.
Porque el Mando no es tuyo,
ni tampoco las Palabras.
***
Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C1
Si no tienen obediencia, no mandes, porque te harán sufrir y acabarán pecando.
Tu Mando sea siempre donde crean que el Mando es de Aquí aunque a ti te oigan hablando. Mando donde no crean, te hacen daño, porque la actuación, luego, no va con el Mando.
Piensa: sin obediencia y despreciando tu Mando, ¿qué le harían a los mensajeros que a la Cabeza de la Iglesia tú has mandado?
Tu Mando tiene que ser fuertemente acunado, como buena madre que lleva al hijo en brazos. Si es mala madre, irá protestando, y en la primera silla o rincón del suelo lo dejará tirado.
Dijo uno:
Si tu Mando lo cogieran después de estas palabras dichas en ellos: “¿qué hago?” o “el mando que sea para mí puedes usarlo”, sería una enseñanza tajante para el que de Dios viviera retirado, y a muchos que piensan mal, el rostro les verías avergonzado. ¿Quién conocerá mejor el fondo del mar que el buzo que va buceando?
Desperté, oí:
El que Dios manda, conoce el fondo del cuerpo, que es el espíritu.
Y ve, sin visión, la contestación que dará el espíritu.
Lo mismo que Dios le hace comprender intención sin palabras, ¿cómo no se entrega, el que conoce esto, y piensa: “Dios no sería Dios si se equivocara?
Esto, tiene que llegar el día
que no repitan palabras.
Y que quede en vía muerta
el que caso no te haga.
Porque Dios te dejó un tiempo,
pero ese tiempo se acaba.
¡Qué cambio daría todo
si tu Mando practicaran!
Puede que quieran hacerlo
cuando ya no te haga falta.
Porque el Mando no es tuyo,
ni tampoco las Palabras.
***
Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C1
domingo, 1 de diciembre de 2019
El Amor a Dios
En Sueño Profético decían:
El Amor a Dios es una sed
que si el agua le quitaras,
secarías los veneros
y sed aún te quedaba.
El Amor a Dios
es inquietud y es calma.
En el Amor a Dios
se ve el que lo vive,
el que lo desea para él vivirlo
o el que lo desprecia.
El Amor a Dios te busca
y se ofrece a que tú lo tengas
de una vez para siempre.
Este Amor secreto,
escándalo lleva,
y ya este escándalo
se convierte en penas.
Que siempre le puede
el Amor a las penas.
El Amor es del Cielo.
De la Tierra son las penas.
Por eso le puede
el Amor a las penas.
Esto te lo entiende
el que sufre mucho
y mucho a Dios quiere.
A más sufrimiento,
más te acordarás
de Dios en el madero.
Yo, cuando esto veía,
cerraba los ojos
y más me acordaba.
Tenía que Pedirle Perdón
del pesar que me llegaba.
Si era momento
que podía ponerme de rodillas,
de rodillas Lo alababa.
Ya veía que crecía en mí
lo que chico estaba.
Era el Perdón
para el que no Lo buscaba en Teresa,
o en otro que Lo amara,
que se llenara de Amor
y el Cielo lo arrebatara
en éxtasis o durmiendo,
pero que Dios le mandara.
Desperté, oí:
¡Ay Señor,
qué pocos piensan,
tu sufrimiento en la Tierra!
¡Ay Señor,
si lo pensaran,
el nombre de sufrimiento,
al sufrimiento quitaban!
Y se diría sufrimiento
cuando de Ti se hablara,
no por el destrozo a tu Cuerpo,
porque es mucho más sufrimiento
el sufrir que hoy Te mandan.
¡Ay hombres,
que no queréis
el Saber que Él os manda!
¡Ay hombres,
que si pensáis
en la vida que se acaba,
que sólo hay un rebaño
y un solo Pastor que aguarda!
Con esta meditación
hecha por la noche o la mañana,
el hombre ya buscaría
las Palabras que Dios manda.
TERESA DE ÁVILA
***
Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C1
El Amor a Dios es una sed
que si el agua le quitaras,
secarías los veneros
y sed aún te quedaba.
El Amor a Dios
es inquietud y es calma.
En el Amor a Dios
se ve el que lo vive,
el que lo desea para él vivirlo
o el que lo desprecia.
El Amor a Dios te busca
y se ofrece a que tú lo tengas
de una vez para siempre.
Este Amor secreto,
escándalo lleva,
y ya este escándalo
se convierte en penas.
Que siempre le puede
el Amor a las penas.
El Amor es del Cielo.
De la Tierra son las penas.
Por eso le puede
el Amor a las penas.
Esto te lo entiende
el que sufre mucho
y mucho a Dios quiere.
A más sufrimiento,
más te acordarás
de Dios en el madero.
Yo, cuando esto veía,
cerraba los ojos
y más me acordaba.
Tenía que Pedirle Perdón
del pesar que me llegaba.
Si era momento
que podía ponerme de rodillas,
de rodillas Lo alababa.
Ya veía que crecía en mí
lo que chico estaba.
Era el Perdón
para el que no Lo buscaba en Teresa,
o en otro que Lo amara,
que se llenara de Amor
y el Cielo lo arrebatara
en éxtasis o durmiendo,
pero que Dios le mandara.
Desperté, oí:
¡Ay Señor,
qué pocos piensan,
tu sufrimiento en la Tierra!
¡Ay Señor,
si lo pensaran,
el nombre de sufrimiento,
al sufrimiento quitaban!
Y se diría sufrimiento
cuando de Ti se hablara,
no por el destrozo a tu Cuerpo,
porque es mucho más sufrimiento
el sufrir que hoy Te mandan.
¡Ay hombres,
que no queréis
el Saber que Él os manda!
¡Ay hombres,
que si pensáis
en la vida que se acaba,
que sólo hay un rebaño
y un solo Pastor que aguarda!
Con esta meditación
hecha por la noche o la mañana,
el hombre ya buscaría
las Palabras que Dios manda.
TERESA DE ÁVILA
***
Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C1
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