domingo, 12 de octubre de 2025

Las amigas

En Sueño Profético contaban un Hecho de la Vida de Jesús, el Salvador de los hombres. Decían:

Yendo un día el Maestro con todos sus Discípulos, se acercaron unas mujeres que descendían de Corinto, y Le hicieron esta pregunta:

   –¿Todos éstos aceptan con obediencia lo que Tú les mandas día por día, o Te siguen por seguirte?

Quedó el Maestro parado, y todos sus Discípulos, con ansías de oír a su Maestro, que después era Enseñanza para ellos. Ya son éstas sus Palabras:

   –Si mis Discípulos no Me aman, aunque supieran que Yo soy Dios del Cielo, no Me siguen. Ellos aman, y ya el Amor les hace comprender mis mandatos. Tú no sigues a tu marido ni lo obedeces porque no lo amas –a sabiendas de que es tu marido–, y vas buscando que te acompañe el pecado, porque tú, pecado vas buscando.

Se fueron las amigas llorando con paso más bien lento, porque lo que habían oído al Maestro era dicho para las cuatro, ya que todas tenían al marido como instrumento para engalanar al pecado. Los defectos, aumentados, ellas los ponían como sufrir sin remedio, con lágrimas de pecado. La que sola se quedó con el Maestro y sus Discípulos, siguió oyendo al Maestro, que le decía sentencias, y al final la retiró con su Mano. Otra vez dijo este Dios:

   –¡Vete, pecadora, pero de pecados graves, de pecados de que más pequen!

Y siguieron todos obedientes al Maestro, sin volver la cara. Y ella quedó relatando con súplica que el Maestro no escuchó.

Parece algo extraño que el Maestro no volviera cuando se oía llorar.

No era llanto arrepentido. Y Dios la quiso dejar hasta que fuera al sitio donde la esperaban ya las tres casadas que con ella iban antes de esto terminar.

Cuando fue al sitio pecador 
–esta casa de pecado–, 
ella sola se encontró.

Las tres contaron el relato, 
y la cita terminó 
en convertirse en seis santos.

Ella quedó en el desprecio, 
porque albergaba pecado.

Fue en busca de los Discípulos, 
que ya hacía días 
que los estaba buscando.

El Maestro lo sabía, 
y Él quería presentarlos.

Ninguno cruzó palabra, 
porque sentían pecado.

***

Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C7 

sábado, 11 de octubre de 2025

Tienes que querer a Dios

En Sueño Profético decían:

Dios te premia si tú Lo amas. Que a este premio le da valor el que más ama. Dios hace lumbre en el agua y apaga la lumbre sin echar agua. Dios llama al hombre en varias llamadas. Si el hombre pone Amor a cambio, ya sabe cómo Dios llama.

Dios tiene en su Gloria a quien cumplió ahí sus Palabras. Pero también entra, y Aquí tiene, al que ahí se fue de su camino y un día a Dios llama ocultándose del hombre que no entiende esta llamada.

Este Dios, este Cielo y esta Gloria, es la Casa de Dios Padre en Espíritu, y de Dios Hijo con el mismo Cuerpo de Carne que el hombre rompe y destroza cuando baja a darle la Salvación al mismo hombre. Esto que pasó y que hoy lo recuerdan en la Gloria, lo pensará el hombre por fuera.

Tendría que querer a Dios, y ya pensar en todos sus actos: “Gloria: Casa de Dios, de donde sale la vida, de donde sale el Perdón. Gloria: Sitio que no conoce monedas, que no conoce títulos, que no cuenta vestimenta, que sólo viene el espíritu, pero sin traer el cuerpo”. Trae todo el bien que hizo. Que lo que tiene más precio es el bien que hizo a los espíritus, quitándoles la suciedad para no perder este Sitio.

Desperté, oí:

Si el que quiere venir a la Gloria
se ocupara del que no piensa en ella,
antes de él vendría
el que su cuerpo muriera,
y no la perdería.

Y después de él morir,
con la semilla que él echara,
no dejarían de venir.

Tienes que querer a Dios
queriendo que muchos quieran,
no para pedirle a Dios
mientras estés en la Tierra.

A Dios tienes que quererlo
antes de que tus palabras
junten las primeras letras.

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Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C6 

jueves, 9 de octubre de 2025

Quiero

En Sueño Profético decían:

Hay tres formas de decir a Dios: “Señor, yo te quiero”. Se demuestra: deseando, buscando y adorando. Cuando así lo demuestras, ya obedeces y reverencias. A todo esto te lleva el Amor. A Dios no puedes decirle que amas, si no buscas. A Dios no puedes decirle que obedeces, cuando no cumples sus Palabras; y no puedes pedirle su Reino, porque Allí tienes que vivir Gloria, y Gloria es vivir sus Palabras.

Dijo la Voz de Dios en un espíritu de su Gloria:

Cuando a Dios Lo vieron los hombres de Hombre, esto se cundió, y el que sentía Amor Divino, Lo buscaba. Cuando Lo veía y oía, ya iba cundiendo su Presencia y sus Palabras, ya iba hablando del Maestro, como el hombre Le decía.

Dijo otro:

También Le decían el Hijo del Hombre. A veces se oía: Rabino. Mesías se oía menos; El Salvador de los Hombres, esto mucho. Pero su Firma era Maestro.

María, a la que conocían como Madre, era a la que le oían decirle: Jesús. Este Jesús se oía a veces con gozo, a veces con pena, según su pensar, y según las palabras oídas en boca del que no Lo quería. Pues a Este que era Dios, el que más Lo buscaba, más Lo quería.

Desperté, oí:

No hace falta pensar mucho,
que si no buscas no quieres.

No se puede dar razón,
donde la razón no lleven.

Si pones comparaciones,
verás que todo se busca,
porque tú aquello quieres.

Si no buscas, no deseas,
cuando sea este buscar 
para todo aquel que quiera.

Que quiera, de querer ir,
y que Quiera porque quiera.

Con este último querer,
no hay hombre que se detenga.

Y cuando llegue al Querer,
entonces da reverencia.

No puedes decir, yo Quiero,
sin querer ir a este Quiero.

Pues el Maestro sabía,
que el “Querer”, a Él Lo seguía.

Aprende estas tres formas,
y encabeza con el “Quiero”.

Porque no puedes querer 
el “Querer”, sin el queriendo.

***

Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo II - C5 

miércoles, 8 de octubre de 2025

No hay sufrir mayor que el que te golpee tu amigo

En Sueño Profético decían:

Por mucho castigo que Dios diera al que Lo persigue siempre sería poco, porque el que Lo persigue siempre busca a otro y siempre estará pensando que aún Lo persiguen pocos. Esta es la forma de actuar de los mismísimos Demonios.

Dijo uno:

El que persigue no es que no ama, es que no teme que Dios lo pare o lo juzgue, porque se cree fuerte en poder diabólico, porque siente la protección de la coraza de Satanás, hasta que Dios lo ancla en cieno y ya son los mismos Demonios los que se devoran. Los que antes eran compañeros luego viven Infierno, porque los Demonios, en el mismo Infierno, se están devorando el espíritu sin cuerpo. Que esto no es castigo para lo que merecieron.

Desperté, oí:

Qué castigo tiene el Infierno para aquél que a Dios persiguió clavándole los pinchos y clavándolo en el Madero.

No puede tener pago, ni en la Tierra ni en el abismo, para quedar compensado el mal tan grande que hizo.

Por eso, ellos mismos se devoran y ya aumentan el castigo.

Porque no hay sufrir mayor que el que te golpee tu amigo.

***

Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII  

martes, 7 de octubre de 2025

Da de comer al hambriento

En Sueño Profético hablaban de seguir al Elegido por Dios, de comprenderlo y de gozar al presenciar sus hechos.

Dijo uno:

Yo viví con un ventero que con Dios, de noche, tenía Sueños Divinos. Este hombre había llevado una vida de grande sufrimiento. Sus padres lo tuvieron pidiendo limosna hasta los 12 años, hasta que el dueño de la venta se lo llevó con él por darle lástima más que por hacerle falta. Al poco tiempo enfermó el ventero. El chiquillo le cogió también cariño a este matrimonio, y no quiso volver con los padres, pues allí sólo oía palabras que ofendían a Dios, y los tratos entre los padres siempre eran violentos, reverso del ventero que todo era unión: si él decía una palabra, la mujer la acentuaba; los dos trabajaban sin descanso; y todo el necesitado que allí llegara, encontraba refugio de palabras y comida. Pues allí se hizo hombre el pedigüeño y fue el dueño de la venta –que si fama tenía de gente buena, más creció siendo él el dueño–, que ya la heredó él en vida por querer el matrimonio premiarlo por su inigualable comportamiento. Éste, me contaba, que todas las noches, cuando subía del despacho, antes de acostarse, rezaba a Dios, y que éstas eran sus primeras palabras: “Señor, no puedo vivir años que pudiera darte gracias, tantas gracias como tengo que darte por tanto bien como me mandas del Cielo”. Pues este hombre me contaba que muchas noches veía a Dios y su túnica lo rozaba. Se despertaba muchas mañanas con la caricia de su Manga rozando su cara, y que miraba el reloj y siempre era la misma hora. Este hombre me contaba grandes frases y grandes Visiones, que las guardaba del que de él se reía. A los que en Dios creíamos y Lo amábamos, en el trato que nos daba cuando entrábamos en la venta, nos sellaba la verdad.

Desperté, oí:

Disfrutó del ventero el que a Dios amó y Lo siguió, y Dios hizo que Lo sintiera.    

A éstos no los despertaba el Brazo que acariciaba la cara del ventero.

Siempre tenía la olla
de un cocido bien hecho.

También su mujer e hijos,
siempre estaban contentos.

Sabía que él vivía
para dar gracias al Cielo.

Aquel que lo conocía
y le copiaba su vida,
sin duda vive en el Cielo.

Él fue dueño de la venta
para que fuera creciendo
lo que siempre Dios te dice:
“Da de comer al hambriento”.

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Libro 6 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo I - C5 

sábado, 4 de octubre de 2025

En la Gloria de Dios entran los que no reformen

En Sueño Profético decían:

El mundo lo cambia el hombre para el mismo hombre, pero no para Dios. Para Dios no puede ser cambiado, por ser Dios o pecado. Ya Dios, al hacer el mundo, puso sus Leyes con el Sello de Dios: imborrable e inconfundible.

Dijo uno:

El que vive las Leyes de Dios, no puede aceptar las que pone el hombre, las que van en contra de Dios y en defensa de Satanás. El que hace lo que a Dios le agrada, se retira de Satanás. Y el que hace lo que él arrastra, se aparta de Dios. Los que viven con Dios o con Satanás, tienen que tener vidas diferentes. Éstos nunca pueden tener unión de espíritu.

El hombre quiere vestir con grandes galas al pecado, y entonces hace más pecado; entonces hace que más resalte el que está haciendo el pecado. Un pecado hecho por persona bien trajeada, hace que más se mire el pecado y más invita a seguirlo. El que andrajoso va vestido, peca él sólo, sin despertar apetito de pecar.

Desperté, oí:

¡Bien que te aclara este Escrito
que Aquí dictamos en Gloria!

¡Bien que te dice,
que jamás para el pecado
Dios puede tener reforma!  

El hombre, aún peca más,
cuando lo de Dios reforma.

Peca más, por la reforma
que hace nombrando a Dios.

Peca más, porque reviste,
para que lo admiren “tos”,
el pecado, engalanándolo,
con desafío a este Dios.

En el andrajoso, el pecado,
se queda en un rincón.

En cambio, en el poderoso,
es pecado relumbrón.

Es pecado reformado,
sin el Mandato de Dios.

El mundo es sin reforma,
por arreglo que dé el hombre.

El mundo lo hizo Dios
cuando no vivía el hombre.

No le quites el pecado
a lo que Dios le dio el nombre.

Porque en la Gloria de Dios 
entran los que no reformen.

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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C6 

viernes, 3 de octubre de 2025

Ser cristiano

En Sueño Profético decían:

Debería ser normal vivir siempre buscando al que Dios trae a su Gloria. Y debería avergonzarse el que desprecio le da y dice: “yo soy cristiano”.

Dijo uno:

Yo creo que la palabra cristiano la dice el hombre sin pensar que al decir cristiano, nombra a Cristo, que es Dios.

Yo creo que el que sabe lo que es cristiano, imita a Cristo en Amor, Lo imita y vive las reglas que Él mandó. Él mandó a sus Discípulos que Lo siguieran y fueran hablando lo que Él les decía. Al que sabía que eran Discípulos suyos y no los buscaba ni los seguía, Él los nombraba: “enemigos míos”. Él les decía a sus Discípulos, que éstos no merecían que Él los dejara que miraran al Cielo, ni que su Sol, rayos diera a la tierra donde ellos pisaban, por despreciar lo que su Padre en Él daba: la Salvación del espíritu y la Enseñanza para echar fuera a los espíritus que iban en su contra ofreciendo el bienestar de la carne.

Desperté, oí:

Era lo que más, Dios Hombre, les repetía a sus Discípulos:

“Al que os conozca y no quiera conoceros, Yo nunca lo habré conocido cuando esté en mi Reino”.

“El que no quiere mis Palabras, es mi enemigo”.

“El que no lleva mi Camino, conociéndolo, nunca Me verá”.

“Porque mi Camino no es el del hombre”.

“Mi Camino es mi Reino, que está en Mí y mi Padre espera de donde Yo fui mandado”.

“Que todo es Dios: Padre, Hijo y Espíritu que lleva el Mando”·

“El que oye a mis Discípulos, Me oye a Mí, porque Yo a ellos les doy mi Mando”.

“A éstos, sí los conozco Allí, porque aquí ya son cristianos
”.

Este Dictado deberían leerlo los cristianos.

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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C7